4 jun. 2014

Por instantes, sus silencios expresan más que la música.

BLUES Y GRUESAS GOTAS DE LLUVIA

 

Sólo tras ruegos repetidos

el cuarteto se mueve perezosamente como si ésta fuera una noche para no tocar.

 

Algo parece que no acaba de ir bien.

El bajo mueve la cabeza de un lado a otro como lamentándose y su gorra de pana lo expresa con énfasis.

 

Casi no se le ve el rostro.

Sólo los chispeantes ojos indican que la tormenta está prisionera.

 

Templa las cuerdas del enorme bajo

y, aún sin interpretar, llena el espacio de emoción deteniendo las cervezas a mitad de camino

 

entre las mesas y los sedientos labios.

 

Una a una vibran de tristeza,

y cada acorde es un lamento de indescriptibles sufrimientos. Inclinando la cabeza como ajustando el oído sigue tocando y

 

mientras el resto del cuarteto

dirige sus miradas a la lámpara situada sobre el piano, así se desahoga de infinitas penas.

 

Ora puntea las cuerdas -confundiendo su sonido con el ritmo de las gruesas gotas de lluvia más allá de los cristales de las pequeñas ventanas practicadas casi a la altura de la rasante del edificio-,

 

Ora las rasga;

tañidos fuertes, después ligeros.

 

Primero –él sólo- endulza el aire

vestido con su oscura chaqueta de cuero y su calada gorra y ojos tristes como si se le fueran a apagar.

 

De repente de las cuerdas gruesas

se desata una furiosa tormenta, y de las delgadas, el alegre murmullo como si de un coro de muchachas se tratara.

 

Empiezan los otros músicos a comprender:

está improvisando un solo, un auténtico solo…

 

Notas sonoras se mezclan

con susurrantes semitonos haciendo caer lacónicamente el ritmo para luego reemprender el andante cantábile.

 

Por instantes, sus silencios

expresan más que la música.

 

¿Qué tristeza tan profunda mora

en el fondo de su alma como para arrancar ese solo que no estaba preparado en los bolos de una noche lluviosa?

 

Seguramente a la salida del local

sólo la luna plateada que se ha abierto paso con dificultad entre las nubes le espera.

 

                                                           Johann R. Bach

 

 

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