29 oct. 2012

LA MEMORIA CONSERVA EL MUNDO

                      LA MEMORIA ANGELICAL

Me parece verte

paseando por tu habitación llena de libros y posters pegados a la pared frente a tu ordenador. Sobre la tela de saco, junto a la cama dos cuadros con motivos de caza parecen vigilar tus sueños.

 

Sobre la mesa

creo leer los títulos de tus libros preferidos: Antología poética de Rilke, "Anillos abelianos conmutativos" de Lang, "El universo tetradimensional" de Minkowski de A.A. Sazánov, "Arte Europeo en la Edad del hierro", "Choses vues" de Victor Hugo y "Las Puertas del Monasterio" de Sylvia M. Folch.

 

Las fotos antiguas

de Gary Cooper y Humphrey Bogart están como siempre en sus carpetas como tantas otras cosas y escritos que guardas (versos, ideas, citas,) recortados de revistas y periódicos.

 

Si tuvieras que marcharte

esta tarde (son las seis de la mañana) de finales de octubre de 2.012 y lo supieras de antemano no te conmovería mucho, ni siquiera a causa del poema "El Monólogo de Palmira" de la novela "Las Puertas del Monasterio" que está en la imprenta.

 

En rigor no creo

que de la "otra vida" se pueda volver y que la rueda de la historia pueda moverse hacia atrás, por ejemplo, desembarcar en una playa cerca de Troya. Y sin embargo ¡lo has soñado tantas veces!

 

Tu cuerpo realmente

cada día es más difícil de mover. Día a día va perdiendo elasticidad y tus viajes ya se han vuelto escasos, como si el cuerpo estorbase y la quietud de la noche se fuera apoderándose de él.

 

¡Ah, cómo desearías ese último viaje!

Cómo te gusta creer que tu alma es algo en sí que se puede alejar e ir hacia los bosques de estrellas donde la inversión del Círculo polar Ártico es una autopista llena de luces y música de Arvo Pärt.

 

Una Vía por la que te lanzarías

de nuevo a la tierra de los hombres, después de atravesar el semiplano de Moebius, porque en el otro lado de las Puertas del Monasterio no has sabido o no has podido trascender la condición humana

 

y el amor ha sido tu elemento,

aunque la mayoría de las veces haya sido un amor hecho de nada, para la nada y donde nunca.

 

Me parece oír esa música

-spiegel im spiegel- que salta de tus auriculares rozándote las sienes y no deja de ayudarte cuando estás triste, que es casi siempre.

 

Tu tristeza proviene

de que te acuerdas demasiado de Roma y de tus campañas contra los persas y la sangrante batalla de Las Termópilas y de que recuerdas también el brillo de tus mallas doradas de los tiempos románicos

 

y proviene de que nunca

pudiste encontrar el cuerpo del soldado desconocido, pero pensándolo bien,

 

tu tristeza es anterior

a todo esto, pues cuando eras en Egipto Isis ya eras conocida como la Diosa Triste.

 

Y es que los ángeles,

en ti, siempre están a punto de rasgar el velo del cuerpo y los que no se rebelaron y lucharon contra Lucifer más tarde cedieron a las hijas de los hombres.

 

Se emborracharon

en demasía de orgullo y abundante vino mezclado con sulfitos.

                                                                                         Elisa R. Bach
                                                                                   www.homeo-psycho.de

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