3 dic. 2016

Se quedó inmóvil, por miedo que un solo movimiento destruyera aquel placer que estaba experimentando.


ESCARABAJO OJOS DE TÉ

-¿Qué te parece amigo Quentin
esta banda de jazz que hemos contratado para La Fiesta de las Mansardas?

-Es la fiesta más alegre de todas cuantas he tenido la suerte de vivirlas pero ¿quién es Rosa aquel personaje vestido de negro de arriba abajo y que baila tan alegremente junto a la banda?

Su nombre es Bruno
aunque es más conocido mundialmente como "Escarabajo Ojos de Té" el químico que ha estudiado las aportaciones de los insectos a la Medicina del Mundo del Ápex.

Si aún estás en disposición de escucharme durante unos minutos más te cuento su historia:

Una tarde después de volver helado por la nieve,
y como no podía calentarse rápidamente se había puesto a leer en su habitación bajo una pequeña lámpara. Quinta tras quinta la tos no le da un minuto de cuartel: su asma se agravaba con la humedad formada al fundirse la nieve.

Su lamentable estado me conmovió.
Le preparé un té y le tosté unas rebanadas de pan de una baguette. Con avidez mojó una de aquellas tostadas en el té y en el momento de ponérsela en la boca sintió cómo, reblandecida, impregnaba de un gusto especial el paladar de forma que tuvo la sensación de que un aroma de geranios y naranjos de luz extraordinaria que le sumía en un estado de bienestar hasta entonces desconocido.

Se quedó inmóvil,
por miedo que un solo movimiento destruyera aquel placer que estaba experimentando. Sin dejar ni un momento aquel pedazo de pan empapado de té que parecía producir tantas maravillas, de repente, los tabiques estancos de su memoria debieron ceder y acudieron a su lóbulo frontal los veranos que había pasado en una casa de campo con sus mañanas colocándolos en hilera la carga insensata de las horas del membrillo.

Y entonces,
con el sabor de aquella tostada reblandecida con té, debió hacerle recordar también cómo después de haberse vestido, bajaba a la cocina donde todos tomaban rebanadas de pan empapadas de té.

Y cuando aquellos veranos casi olvidados hubieron ya pasado, la sensación de las tostadas reblandecidas al impregnarlas con el té, Bruno la reconoció como uno de los refugios donde las horas muertas –muertas para la inteligencia- que se arrinconaron y que sin duda no hubieran vuelto a aflorar nunca más si aquella tarde de invierno, habiendo regresado a estas mansardas helado por la fría nieve, no le hubiera propuesto prepararle aquel té con tostadas a las que estaba ligada la resurrección en virtud de un pacto mágico que yo no conocía.

Sin embargo,
no todo era atribuible a la magia de los recuerdos: al destapar la tetera descubrimos que en su interior se había cocido un "escarabajo ojos de té" criatura que había viajado desde los campos de té de Ceylán hasta París.

                                                                                 Johann R. Bach


3 comentarios:

  1. Griselda Corni Fino
    12:37

    Me gusta eso de la rotura de los tabiques estancos de la memoria.
    Cuantos tenemos en nuestro cerebro que jamas ceden y por lo tanto resulta inutil haberlos vivido

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  2. "tuvo la sensación de que un aroma de geranios y naranjos de luz extraordinaria que le sumía en un estado de bienestar hasta entonces desconocido."Resulta increíble esta maravillosa conexión entre Buno y las altas montañas del té asiático ,una metaforfosis neuroral se reproduce en él abriéndole la mente como una luciérnaga a la visión de esta maravillosa experiencia del recuerdo.Estupendo viaje mental y emocional,poeta.Buen finde!!!****

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  3. El esqueleto se quedó inmóvil pero.... su manifestación de Vida vibraba en el lóbulo frontal, alimentándose a si mismo en progresión geometrica creando más realidades sutiles tan vívidas como la terrena. Vibrar, Vibrar.... sin tener fin !!!

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