6 nov. 2016

Y ya sabes que yo también fumaba después…


UN CALDO ESPESO CON SULFITOS

En esta fría y solitaria noche
sin más luz que la de tu recuerdo fumo y quemo en cada blanca bocanada de humo un poco de mi humana histamina pulmonar.

Alquimia del vino con sulfitos, tabaco y memoria
donde mi vida se transmite en sombra gris naranja donde lo que no es te nombra y busca nuevas formas de entender tu partida.

En cada trago de ese espeso caldo
paladeo la despedida de todo lo que he sido y que arde en la penumbra todavía donde la nada vela por la vida.

Y ya sabes que yo también fumaba después…
como absorbiendo el impasible azul de sólo ser. Veía, a través del humo, vetearse con el rojo relámpago imprevisto: era placer… oceánico.

Poco a poco el caldo espeso con sulfitos
va sustituyendo el tabaco y el recuerdo de aquella fina telaraña, red coralina que de lo hondo ascendía como un manojo de lágrimas sanguíneas hasta el ojo.

Pronto sólo el café acompañará
al espeso caldo rojo con taninos y sulfitos.

                                                                                    Johann R. Bach

3 comentarios:

  1. La cosa que tú, sujeto a la vida, eres ejemplo palpitante de un ser cultivado y ejemplar en la más acentuada resistencia de la ética propia de tu ser.
    Un abrazo Joan Rr.

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  2. Griselda Corni Fino
    12:29

    Es maravilloso que tengas todavia esa capacidad inmensa de llenar ese vaciarse lentamente de vicios , lagrimas , y redes de coral , con bellas conposiciones seguro que sentidas antes que escritas

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  3. PATRICIA

    Encantador canto ! Me gusta

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