14 jun. 2016

Ven Lou, mira ese paisaje repetido en la cima de la noche, sobre la cual una luz se alza:


EL DARDO DE ORIÓN

Ven Lou,
salgamos al balcón a respirar el aire de la noche y atravesemos con nuestra mirada la bóveda celeste moteada con las lucecitas de Géminis y sentiremos más que sabemos:

Somos luciérnagas en la hendidura de la noche.
Nos apoyamos, irreversiblemente, en un fondo de fango, como el campanario de una iglesia emergiendo de un pantano artificial que acusa la sequía.

En su lucha por levantar la cabeza,
¿el hombre hubiera sobrevivido sin las dificultades a las que hemos bautizado, injustamente, como diabólicas?

Creo Agnés, que hay una comprensión para todo,
pero desde es hilado sube una niebla, un clamor de miedo, y a veces nuestro odio trazador. Algo me decía mientras meditaba, día a día, sentado en un banco cualquiera que

somos transeúntes empeñados en pasar por la vida;
por consiguiente, en sembrar la confusión, en infligir nuestro calor, es decir nuestra exuberancia. ¡Por eso somos intempestivos e insólitos. Es como si nuestra utilidad no se pudiera oponer a la revuelta contra el empresario.

Si te hubiera conocido en aquel tiempo,
podría haber conservado intacta mi esperanza. Si hubieras estado a mi lado no habría caído de mi esplendor, y la muerte que todos ven, tú no la hubieras marcado, helecho en el muro, paseante apoyada en mi brazo. En todo caso si tú también hubieras sido destructiva lo habrías sido con herramientas nupciales.

Envidiaba a aquellos
que gozaba del espacio como un privilegio, porque son, sin duda, privilegiados aquellos a quienes bastan el sol y el viento para enloquecer, para ser saqueados.

Ven Lou, mira ahí arriba el dardo de Orión,
el trébol estrellado, en el carrascal, espejos del cielo nocturno. Mira el trébol oscurecido por la delgada neblina… La cicatriz de brillo verde, la tromba del sufrimiento, el hatillo de la esperanza.

Ven Lou, mira ese paisaje repetido
en la cima de la noche, sobre la cual una luz se alza: Las mujeres son enamoradas y los hombres solitarios. Se roban mutuamente la soledad y el amor.

¡Eh chicos!
Clementine ha preparado ya una cafetera y pastas con arándanos.

                                                                    Johann R. Bach

1 comentario:

  1. Griselda Corni Fino
    0:56

    Termino de ver el mito de Orion , No son simplemente fabulaciones imaginativas con mas menos dramatismo ,encierran una considerable leccion de humanismo . Siempre me habia aburrido leerlas lo confieso , las encontraba exageradas e imaginativas en exceso pero explicadas por una persona inteligente te cambia totalmente la perspectiva . Me ha gustado mucho saborearlo . De ahora en adelante leere los mitos con otros ojos ,,, ahora que no prometo excesos , los lere solo de vez en cuando jeje

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