6 feb. 2016

Yo ignoraba ese drama: te veía únicamente adornada de una sombra azul


LA PÉRDIDA DE UNA HIJA

Cuando te vi,
aún flotaba en tus ojos toda aquella niebla de una especie indecible.

¿Cómo se puede,
y sobre todo quién puede renacer de la pérdida de un ser, de una hija que es todo lo que una ama, máxime cuando su muerte es accidental y en esa hija, casi una chiquilla, se encarnaban, objetivamente hablando (pues no eres tú sola quien me lo ha dicho),

toda la gracia, todos los dones del espíritu,
toda el ansia de saber y experimentar que devuelven una imagen encantadora y siempre cambiante de la vida a través de un juego completamente nuevo, locamente complejo y delicado, de tamices y de prismas?

Yo ignoraba ese drama:
te veía únicamente adornada de una sombra azul como la que baña los juncos al clarear, y no me cabía la menor duda de que venías de más lejos aún; de que,

a causa del derrumbamiento de esas perspectivas
que te eran tan queridas, hasta el punto de someter a ellas las tuyas, no habías podido refrenar el impulso de crear en ti la noche pura, y de que ya casi lo habías logrado cuando, de pronto,

a través de la única grieta que quedaba,
escuchaste una voz inesperada ordenándote regresar.

Cada vez que rememoras aquellas circunstancias atroces,
no hallo en mi amor otro recurso que espiar a hurtadillas, en el fondo de tus ojos, la señal que quiso que el terrible paso a nivel se tornase de golpe justo cuando te habías alejado ya tanto.

Sólo ella, esa señal,
es mi garante de tu absoluta presencia a mi lado y del retroceso gradual, totalmente necesario, de las zonas cuya contemplación a corta distancia no hace más que abrir los párpados de los ojos de té.

Sólo ella
dominó por completo la llamada de la sombra. La sentencia que esa emisaria te traía era imprescindible e inapelable: lo quisiera o no, estabas absuelta.

                                                                  Johann R. Bach

2 comentarios:

  1. XANA GARCÍA
    15:40 (fa 7 minuts)

    " Sólo ella, esa señal,
    es mi garante de tu absoluta presencia a mi lado y del retroceso gradual, totalmente necesario, de las zonas cuya contemplación a corta distancia no hace más que abrir los párpados de los ojos de té". Tan doloroso y antinatural perder una hija bruscamente .....Tú vas hilando esta tragedia en una bellísima búsqueda sin abalorios llena de recuerdos y preguntas ,visionándola entre el antes y el después ,y es el hilo del más puro amor lo que queda siempre inquebrantable que pueda coser con el tiempo la aceptación y ese punto de serenidad que se necesita para seguir viviendo . https://www.youtube.com/watch?v=xNCCKXA8xvA___________________He llorado al leerlo.Hoy hace justo 10 días que fallecía trabajando mi querido niño David con 38 años de un derrame cerebral inesperado,hijo de una de mis mejores amigas de infancia en Asturias (más de la familia que algunos familiares )Hice un viaje relámpago para abrazarles y regresé dándome cuenta al llegar , que no vi la Asturias verde de siempre ni su mar ,ni su olor ,que en el trabajo me hieren las canciones alegres y colores chillones de los talleres del Carnaval.Nada me apetece excepto recordar los buenos momentos con David,y no soy ni su madre ,ni su padre,ni su chica con la que vivía desde hace unos 10 años,pero duele por él y por todos

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  2. Perder un hijo o una hija es para unos padres, perder el sabor de la vida. Perder ese "atuendo del Amor", quedando una grieta en el abismo de las emociones. Un día iluminado de Sol se convierte en una noche oscura, un laberinto sin salida emocional donde la desolación se hace presente sin camino de regreso. Y solo la FE a lo infinito, puede conducir con una velita interior, una ténue Luz que indique resignación ante el desolado dolor.

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