11 jul. 2015

Aquella música ¿la llamaba? ¿había sido oída por ella alguna otra vez?


LA LLAMADA DE LA MÚSICA 
(fragmento del Origen de un Claro de Luna)

Oía una música, lejana, sí,
y hacia aquella lejanía, perdida en lo infinito, dirigía ella sus pasos indecisos al abandonar el acogedor lecho de paja del refugio de piedra.

Aquella música ¿la llamaba?
¿había sido oída por ella alguna otra vez? ¿Era sólo una ilusión auditiva propia de su discrasia endocrina?

Dudosa se detuvo.
No había melodía alguna en sus oídos. ¿O sí? ¿Era sólo el viento, el soplo de la brisa en el sendero de aquella llanura denominada El Pla de la Calma, el murmullo de las ramas de algún solitario álamo temblón?

El viento, el viento o la nada
con la aurora aún escondida.

Era la sola lejanía, huidiza, inalcanzable,
sin eco alguno de melodía alguna que no fuera pura memoria.

Pero ¿quién no ha oído alguna vez esa música,
muy lejana, sí, que parece llamarte; allí, allí …, lejos …, aún más lejos de la frontera natural de las montañas?

Hacia aquel lejos encaminó ella sus pasos,
los cuales de repente habían olvidado su indecisión, esperanzados, firmes, aunque sentía que

a medida que avanzaba
le huía el horizonte

y sólo escuchaba el soplo de brisa.
Pensaba en la música que creía haber oído; intentaba recordarla, reconstruirla.

Y le parecía que percibía de nuevo su línea,
aunque apagada por la enorme distancia, pero que no había de separarla para siempre.

Quería llegar a donde estuviera aquella música,
al remoto lugar, por muy distante que se encontrase: llanuras y montañas, desiertos míticos, bosques sagrados, ríos sinuosos que se hunden en las arenas húmedas refugio de aves migratorias;

cielos y mares;
ciudades populosas llenas de ambiciones frustradas, subterráneos y hoscas soledades.

Bajo el sol o la lluvia,
la nieve o la ventisca, todo está ella dispuesta a cruzar en su empeño.

"Pero para llegar –se dice a sí misma-
tal vez sea necesario retroceder en todo lo posible, desandar lo andado, desvivirse de cuanto se ha vivido,

desasirse del tiempo
para que no sea tiempo sino eternidad misma".

                                                                Johann R. Bach


1 comentario:

  1. Cuando estas fuera de la ciudad, muy alejado, en paisajes sin construcciones, y se oye el ulular del vien, el goteo de la lluvia, y el trino de los pajaros, es una sinfonia musical, que escuchas, y la sigues, porque formas parte de la naturaleza.Yo todos los años voy al Camino de Santiago, y por las mañanas, temprano, la oigo.Es una maravilla, y te anima a pensa e imaginar a los que nos han precedido en el Camino. Buen Camino, amigo.

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