12 abr. 2015

amar con la mirada aquello que te es inalcanzable.

VIAJE A LA ANTÁRTIDA

 

Sabes bien

que no has decepcionado del todo

a aquella joven que fuiste: muchos de sus sueños, inquietudes, aspiraciones se convirtieron en excrementos para olvidar en el estercolero, pero

 

del impulso inicial aún te quedan fuerzas.

 

De no ser así,

no hubieras sobrevivido: el aroma que vas dejando a tu paso es aún fresco como el del agua de mar que baña La Antártida;

 

sigues transformando el mundo

con ciertos hechos cotidianos como saludar con la sonrisa por la mañana, recordar los pensamientos de Kant y Descartes y amar con la mirada aquello que te es inalcanzable.

 

Tus sueños son como los aparejos y las crines

de los grifos1 dorados que se oyen lejanos en la oscuridad, al estar sola,


entre remos y luces de pescadores… 

mientras flotas en el viento de Puerto Williams dispuesta a embarcar y partir para la isla Decepción.

 

¡Cuántas veces esa triste nave de tus sueños

partió sin ti, con su espectacular monotonía; con sus bronces y sus juegos de agua llenos de música: el brillante clamor de un ritual de gracias escondidas y

 

una sabiduría tan vieja como el mundo!

 

Aunque también alguna vez, hiciste el viaje

intentando convencerte a ti misma de que eras dichosa y te repetías a cada golpe de remo: aquí termina el reino de mi cuerpo.

 

Y lo hiciste sin guardar rencor;

con un deseo inhábil que no colman las acrobacias de la voluntad, y con cierta ingratitud no muy profunda.

 

Tenías entonces demasiados críticos

acercándose a tu piel como si fueran trampolines. Demasiados cayendo de nuevo a la laguna de sí mismos.

 

Entretanto tú ya habías sentido

en cientos de ocasiones aquella fogarada leve y breve que recorre el cuerpo de pies a cabeza por un contacto casi imperceptible, a flor de piel, por una mirada que te hace sentir de repente el alma desnuda invitándote a un viaje a tierras desconocidas.

                                      Johann R. Bach                                            

(1)     Grifo: animal fabuloso, mezcla de león y águila



1 comentario:

  1. Partir a la Isla Decepción,uyssss que frío .Pero hay algo bueno en ella ,ese volcán activo donde se puede navegar por él sin peligro ,y único en el mundo,para alguien "grifo"(qué bonito tierra_vuelo,seguridad-libertad), que ha vivido y perdido viajes ,también se ha autoengañado como muchos mortales,además ama lo inalcanzable ...no sé que pensará de ella la joven qué fue....Es un texto increíble ,de los que te hacen pensar más allá de las vivencias de su protagonista,analizando las tuyas propias.Un placer leerte,johan

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