7 mar. 2015

Con palabras, como sueños, quemadas por la vida


ESCRIBIR:
LA ÚLTIMA AVENTURA DE LA MUJER

Esta es una de esas noches de sábado
en las que nada queda, ni siquiera el eco del viento en la ventana, noche en blanco y negro,

gris de humo,
transparente cristal, papel vacío, donde un poeta leer podría las páginas no escritas.

La larga, lenta lengua de la soledad
ha lamido la mano de la mujer madura que escribe. ¿Lucidez o locura cargada con sacos de fertilizante?

Nadie lo sabe:
Sólo al final de esta noche de sábado podremos valorar las palabras que no se han deshecho.

De momento nadie la propone para el Nobel
ni la invita a cenar al restaurante.

Con palabras, como sueños,
quemadas por la vida esta noche sin viento y sin lluvia me gustaría hablar con ella… leer a su lado sus versos…

Hay quien piensa
que de alcanzar su ático un escritor sólo llegaría a ser un vulgar socio, nunca su amado.

¡Qué suerte la de un socio
que compartiera con ella esta noche!
                                                                   Johann R. Bach

2 comentarios:

  1. Es terrible sentirse reflejada en un texto ajeno

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  2. la soledad de la vida, llegando a una cierta edad, esperando que ocurra algo, que rompa la monotonia. Soñar , pensar, y que surjan los versos, que recolectara el poeta, llevándolos al papel.

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