10 mar. 2013

LA DEMOCRACIA PERFECTA

           Cementerio de Cadaqués. Chica: Escultor Llimona.

 

LA DEMOCRACIA PERFECTA

 

Para Marta Guillamón

la democracia perfecta es la de los difuntos, pues la tradición da voz y voto a la más menospreciada de todas las clases sociales: nuestros antepasados.

 

Insiste en que Ellos se niegan

sistemáticamente a someterse, en todas las asambleas del Inframundo a los pequeños grupos oligárquicos de aquellos que casualmente andan escondidos en verdaderos zulos ciudadanos.

 

Piensa en el viento

del Cap de Creus en febrero; en las olas, que a las órdenes de Neptuno, se han llevado dos cuerpos llenos de vida que hacían jogging por la playa enchufados mediante auriculares al veneno del rock duro.

 

Mira el borrascoso cielo

y ve en él múltiples caras de escritores que sembraron de letras los campos y siente bajo sus pies la inseguridad en sí mismas de las diosas del amor.

 

Había quedado con las amigas

en ir de viaje a Barcelona en un TGV, pero la estación de Figueres es inalcanzable por el momento. No menosprecia las opiniones de sus antepasados: "en plena tramontana hay que quedarse en casa y pasar de todo…"

 

Nada es seguro en Cadaqués en invierno:

muchas de las casas del pueblo están cerradas y sin gente, aunque conservan su antiguo mobiliario:

 

armarios y sillas

idénticos a los que Marta ve cuando despierta de un sueño en el que ha contemplado su propia infancia, cuando su casa vuelve a ser extraña: un espacio prestado para guarecerse por la noche, surcado de insectos y sombras, oliendo a la "mangra" de las baldosas.

 

Marta se siente en Cadaqués,

en la anacronía, junto a sus antepasados rodeados de ángeles resplandecientes en un espacio sin dueño: la luz de los relámpagos que ilumina el suelo, el sonido del carillón que aún funciona detrás de una puerta y una escalera por la que sólo el viento sube silbando.

 

También se cuelan voces

por uno de los cristales rotos a las que sólo se les oponen los postigos mal ajustados: todo es anunciación del edén democrático nacido de millones de seres químicamente impuros.

 

Y nuestros antepasados

siguen entre nosotros cada día con su derecho a voz y voto; observándonos, con dulzura, desde su sistema perfecto de democracia.

 

                                                                                                Elisa R. Bach
                                                                                     www.homeo-psycho.de

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