26 abr. 2017

Pronto pondrán un ser vivo (un virus) en Marte sin haber pisado jamás su superficie

AGRADECIMIENTO A LEO P. HERMES Y
A TODOS LOS LECTORES DE MIS ESCRITOS


Amigo Leo, he leído con gran placer
tus palabras de elogio a mi novela Una Rodilla Herida y también a tu cariñosa crítica sobre mi forma marciana de escribir y no puedo por menos que agradecer tu atención. Ya sabes es bueno que hablen de uno aunque nos atribuyan cosas horribles.

Sí sí. Agradezco
a todas aquellas personas que, poco o mucho, me han leído y que han opinado sobre lo que escribo. Agradezco hoy, después de varios años de actividad crítica a Julio Gelbenzu, la Profe de Mates, Xana Garcia, Patricia, Bárbara, Rosa Villalta, Dora Campos, Pilar dehesa, Pilar Novales, Rosi Torres, Andrés, Anna Kunstbaur, Teresa Mater Amabilis, Griselda Corni Fino, Asun Ferrer, Maria Jesus Fiuza, Carmen Peratilla, Anna Pino, Gloria Peraita, Rosalva, Silvia Martinez, Misteri d'Elx 777, … No sigo porque por larga que sea la lísta siempre me dejaría amigos por nombrar. A todos ellos les agradezco aquellas palabras que me enviaron y que me ha animado a seguir escribiendo.

En cuanto a tus palabras Leo tengo
que decirte que en efecto, se puede estar en dos estados a la vez.
Pronto pondrán un ser vivo (un virus) en Marte sin haber pisado jamás su superficie. Quizá ya lo hayan colocado y guarden silencio sobre sus resultados. La realidad del Mundo del Ápex se va abriendo paso en los oscuros espacios interestelares y es que la realidad se ha deshecho por todas partes, empezando por lo más mostrenco, que es el dinero, que ya es pura ficción.

Lo propio de los humanos
-se afirma en los cursos que voy siguiendo con auténtica pasión-, es crear ficciones (el viaje a la luna, la epidemia del VIH, el Estado…): el dinero se ha hecho poesía, y la crisis de los activos tóxicos se deriva de esas licencias poéticas que ya no tienen fin. Las crisis actuales son esta exvida actual. Los bancos centrales y los jueces anticorrupción van inventando la realidad como si fuera una telenovela, un culebrón… cuántico.

La especie humana
ha irrealizado todo en una narración enloquecida que se enrosca sobre sí misma como una placa de grafeno y la única esperanza es la ciencia, que está tardando muchísimo en dar el siguiente paso. De momento la inteligencia artificial sólo para ganar partidas en las consolas y para vigilarnos más de cerca, así que estamos esperando como el santo advenimiento el fin de este mundo para poder estrenar otro.

Las expectativas son inmensas, más que nunca.
Cada día trae algo… Ya se puede, por ejemplo, amar con pasión y hacer el amor estando al mismo tiempo en mares diferentes, pero a efectos prácticos seguimos en la deuda infinita: Aunque sea con GPS estamos ya en el Mundo del Ápex, mezclándonos "seres vivos" con personas que ya emprendieron ese "Largo y Apasionante Viaje".

Las quejas
porque esta revolución científica no cambia nuestras vidas como lo hicieron las anteriores son ya unánimes. Nadie comprende cómo a estas alturas del relato tecnológico todavía estemos angustiados porque hemos de pagar el recibo de la luz. Los economistas ya confiesan abiertamente, por fin, que no entienden nada, mientras que por otro lado algunos/as escritores/as seguimos rigiéndonos por los criterios de aquellos que fueron y han sido proveedores de metáforas.

Y ante todo este mundo
que se retuerce como una hélice diabólica sigo por el camino que entre todos habéis ayudado a encontrar: ser un hombre que sueña a un hombre.

                                                                                             Johann R. Bach

4 comentarios:

  1. Yo también te agradezco, poeta, la publicación de tus narraciones de sabiduría vital, labor que llevas haciendo desde hace ya...¡más de siete años!. Sí, sí, todos los días me alegran la vida esas palabras tuyas, en general, alentadoras, acompañadas de imágenes fantásticas, visiones surrealistas que hábilmente las complementan; me hacen descubrir y reflexionar sobre geometrías de nuestro mundo que nunca hubiese imaginado.
    A pesar de mi gusto y estrecha relación con lo científico, en muchas ocasiones, también me dejo guiar por la intuición y los criterios de los proveedores de metáforas. ¡Me encantan tus metáforas!
    Como sugieres, seguiré leyendo las novelas de Johann R.Bach esperando ese algo que tú supones está al caer. ¡Gracias!

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  2. COMENTARIO DE PATRICIA

    Decirte que muchas gracias!!
    Aunque para ello gracias a ti por regalarnos un rato de realidad y fantasía mezcladas en una prosa y verso que nos atrae .
    Que pongan un "virus " en Marte y se vayan para allí los que se creen tan listos y nos dejen querer a la Tierra a los que intentamos dañarla lo menos posible y con recursos sostenibles que saben que existen...


    Dos de los párrafos que más me atraen son:
    Cada día trae algo... ya se puede , por ejemplo , amar con pasión y hacer el amor estando al mismo tiempo en mares diferentes, pero a efectos prácticos: Aunque sea con GPS estamos ya en el mundo del ápex, mezclándonos " seres vivos" con personas que ya emprendieron ese "Largo y apasionante viaje".

    Desde mares diferentes y mundos paralelos se puede a hacer más que en la misma línea de un viaje.

    Y ante todo este mundo
    que se retuerce como una hélice diabólica sigo por el camino por el que todos habéis ayudado a encontrar;
    ser un hombre que sueña a un hombre.

    Gusta ese hombre encontrado!!

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  3. XANA GARCÍA
    28 d’abr. (fa 2 dies)

    Darte las gracias se queda corto poeta, agradeceré siempre tus escritos por las múltiples disciplinas que incorporas en ellos a la literatura,
    por tu esfuerzo diario,por no rendirte a lo fácil ,por tu ironía a veces brutal ,por tu inagotable léxico, por conmover, por gritar tantas verdades, por hacer disfrutar, por ser ese gran proveedor de metáforas que convierte cada texto tuyo en poesía. Espero que sigas brindando nuevos poemas, sí me gustaría ..

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  4. Maria Pilar Novales Fandos
    0:18 (fa 6 hores)

    Qué bueno Joan, poder estrenar otro mundo más apañado para el débil, hambriento y enfermo. Pero la enfermedad viene de más arriba, de quienes andan con los pies en la cabeza.

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