26 abr. 2017

aunque no entandamos nada intuimos que algo está al caer…


MIRADA A UNA NOVELA SURREALISTA

He leído la novela Una Rodilla Herida
y no tengo que hacer el menor esfuerzo para recordar la emoción y el impacto con que leí la tetralogía formada por Dibujos y Paisajes de Cassia, El Arte Gótico de los Huesos, Retales de Algodón y Arcilla de Ánfora Romana que Johann R. Bach escribió bajo la especial visión metafísica y surrealista.

Escribo estas letras reconociendo que,
aún a pesar de haber estudiado en la misma facultad que Johann, advierto como aquel profesor de biología que con una tranquilidad pasmosa afirmaba que los genes tienen una función muy escurridiza: "Es decir, no tenemos ni idea".

Ahora mismo podría parafrasear a Kafka
(el juego de la vida como una distracción mientras esperamos el vuelo hacia el Mundo del Ápex) o al mismísimo Faulkner ("una habitación a pensión completa alquilada en el Purgatorio a cambio de su vida") y decir que en una primera lectura me dio fiebre y me dejé invadir por una atmósfera con la pretensión de instalarme en aquel clima mental tan suyo.

Entre las páginas de esta novela
se sospecha la finísima guía de lectura de Proust, la exculpación del hombre emborrachado de Babel a propósito de Hölderlin, el vuelo panorámico sobre textos poco visitados franceses, la justa invitación a leer a Jünger, las rutas alternativas que Mann propone para adentrarse en el mal…

(Inciso:
la forma salvaje con la que están escritos los materiales de toda la obra está garantizada y que, lejos de los soberbios despliegues de erudición y sabiduría vital a los que nos tiene Johann acostumbrados cuando saca brillo y destellos inesperados a un muerto, aplica aquí un trabajo de "collage" casi inevitable.)

Lo ideal sería
que el lector abandonase aquí la reseña y se lanzase ya a reverdecer o amplificar sus propios entusiasmos. Pero como tampoco quiero que abandonen mis propios comentarios y de alguna manera tengo que justificar la minuta aquí van unas palabras sobre el estilo de R. Bach.

En primer lugar
no es necesario insistir demasiado: aquí en esta nueva novela, se incita a extraer palabras y conceptos y literatura en general de Google ese gran baúl de donde tanto se puede aprender. Y, en segundo lugar, hay que convenir en que detrás de cada escrito hay una voluntad estilística que se expresa de múltiples maneras: en aforismos, en el gusto por arrancar la pieza del sitio más inesperado, la misteriosa y poco ortodoxa precisión verbal… Pero sobre todo en el gusto por la escritura, por momentos golosísima, cuando el progreso de la argumentación se ralentiza para narrar la intensidad de la pasión juvenil, el carácter destructivo del "fluido temporal", el vuelo de los gorriones o la pasividad con que las cigüeñas le sacan a las tardes la raíz cuadrada o una fantasmagoría provocada por tres días de intensa fiebre.

Johann muestra una versión asilvestrada
del gusto que encuentra Proust en la metáfora autónoma, que como todo el mundo sabe supone una condensación repentina como un requiebro y feliz del lenguaje, desprendido de su función utilitaria, sorprendido de su propio poder.

Cuando pienso
en la ya extensa obra de Johann R. Bach me figuro casi siempre a una inteligencia extraña en busca de un género particular, o si se prefiere, una inteligencia que se niega a pagar peajes. El resultado me parece interesantísimo, fascinante por momentos.

Digámoslo de una vez:
a la altura de una exigencia que le haga justicia su prosa poética suena un tanto marciana (como casi todo lo afrancesado o lo germánico afrancesado en nuestro muy anglosajón mundo). De esos relatos acompañados de misteriosas imágenes, como alegorías entre escrito y escrito prende la sospecha de que en los poemas largos alguien más importante que el lector lleva aburrido desde que traspasó el ecuador.

Una Rodilla Herida
parece un lamentarse de que la ciencia que nos domina y nos lleva no acaba de instalarse en las artes y las letras. La física cuántica nos da el laser, el GPS, la medición exacta de un segundo en millones de años, diagnósticos asombrosos de la resonancia magnética.

Es una novela en la línea
de todas las anteriores en la que de una manera u otra se dice que la ciencia es contraria a las intuiciones y a los sentidos con los que captamos el mundo… aparente. Kant ya dijo que no podemos conocer la cosa en sí -la realidad-, que solo la apreciamos desde nuestra configuración.

La física cuántica nos dice
que al mirar algo lo alteramos. Experimentamos en vivo este estar y no estar, pero a la vez estamos en el mundo violento, vacío y desesperado. Nos vemos ya como ADN, cuatro letras, pero sin entender la gramática. Y, sin embargo…, aunque no entandamos nada intuimos que algo está al caer…

Mientras esperamos podemos leer a Johann R. Bach.

                                                                         Barcelona a 23 de abril de 2.017
                                                                                          Leo P. Hermes

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4 comentarios:

  1. Griselda Corni Fino
    18:15 (fa 1 hora)

    Exacto. Muy buen análisis Creo que sobre todo más que entenderlo (que también), lo mejor es sentirlo Ami me encanta. Habrá que leer esa novela.

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  2. Pilar Dehesa
    20:13 (fa 2 hores)

    Ohh amigo ya que soy una lectora simple y falta de educación en literatura, me parece que esta es una critica extensa y muy a favor de todo tu trabajo
    Muchas felicidades
    Un beso

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  3. XANA GARCÍA
    23:04 (fa 2 minuts)

    Le confesaré algo LeoP.Hermes Nada del autor puedo leer (excepto lo que ya tengo)Un día dudò de mi gusto por la lectura de sus obras y quizás por eso no me las ha enviado.Ah,pero cuando releo las páginas de alguno de sus libros me guiñan el ojo sonriendo,tienen vida propia y me entienden,es sin duda la máxima y única complicidad:sus libros y yo !!Celebro y me reafirmo reafirmo en su depurada y acertada opinión ,sin duda cada vez que Johann R.Bach escribe ,no es que lo haga de una forma diferente,le da una nueva visiòn a sus obras deslizándonos en dimensiones metafísicas hasta la insondable profundidad de nuestas almas.Saludos cordiales

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  4. COMENTARIO DE PATRICIA

    Qué razón tienes Leo P. Hermes al hablar así de Johann.
    Estoy de acuerdo en que es increíble la mezcla de los diferentes géneros literarios que se pueden ver atraídos bajo sus dedos cuando escribe...le encanta hacerlo y con ello se lleva retazos de vidas reflejados en esas letras .
    Yo como ignorante de mucha de la literatura que hubo leído , sé , o intuyo que la base de sus argumentos los filosofa y muy bien pensados ,ya que si buscas un solo entendimiento en cada una de sus prosas , lo llevas " crudo" porque cada vez que leas una vez y otra vez y otra vez lo mismo , lo verás de diferentes puntos o maneras de entender.
    Para mí eso es un precioso laberinto "marciano" de palabras como bien dices : GOLOSAS.
    Me atrae un párrafo entre tus líneas descriptivas:
    Cuando pienso
    en la extensa obra de Johann R. Bach me figuro casi siempre a una inteligencia extraña en busca de un género particular, o si se prefiere, una inteligencia que se niega a pagar peajes . El resultado me parece interesantísimo , fascinante por momentos.
    -Estoy de acuerdo en que a mí me atrae ya que no sabes con que ideas vendrá en su siguiente obra literaria , y de que manera compaginará sus dedos con sus pensamientos . Es un cúmulo de sorpresas que me encantan y no me aburren.

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