30 abr. 2017

En su lengua las aves nos vienen a decir, mediante esa especie de concierto polifónico del amanecer, que hay que cruzar mares y puertas de monasterios


PALABRAS PARA ELISA

No creímos que tras la pena indecible de tus palabras
al decirnos adiós para siempre, los gorriones pudieran seguir cantando.

En su lengua
las aves nos vienen a decir, mediante esa especie de concierto polifónico del amanecer, que hay que cruzar mares y puertas de monasterios antes de que las caricias amorosas surjan de nuestra mirada.


Tus palabras fueron un canto permanente a la esperanza,
un "allegro ma non tropo" y sólo ahora sabemos que el silencio sin ellas es mucho más denso. Entre las cosas que, con insistencia, nos mostrabas vimos surgir, como el humo de las sombras, el miedo y sus símbolos. ¿Quién podía pensar que alguien quisiera matar a un granado o a un olivo?

Tu piel, mucho antes de ser ceniza, sabía sus nombres
–la vid, el almendro, el membrillo- y sus secretos, así como se fortalecen sus espíritus: aguantando las patas de la lluvia, el vendaval y el malhumor de Eolo y la agresión de los incendios provocados por los temibles rayos –atributo de Zeus- que de vez en cuando nos alcanzan con su ira. 

Nuestros ojos dan pena
porque ya no podrán leer tus poemas y nuestros labios evitarán nombrarte para evitar el sufrimiento al recordarte. Y sin embargo tus ideas seguirán palpitantes, de labio en labio, revoloteando en el aire, con sus alas ya imposibles para nuestras voces ya un tanto apagadas.

¡Oh Elisa!

Diosa de labios rojos y corazón entreabierto,
sólo pudo con tu fuerza el odio de un genio adverso. Sólo una espina rodeada de la belleza de una rosa penetró con el misterio: desaparición siempre repetida, sacrificio que es eterno.

¡Oh Elisa!

Sólo una rama de muérdago como una línea
de frío titanio por la niebla atravesando te traspasó con su cuerpo. En ese momento los gemidos de los lobos rayaron el firmamento y pequeñas luciérnagas con sus linternas iluminaron la noche sin luna.

                                                    Johann R. Bach

2 comentarios:

  1. XANA GARCÍA
    22:43 (fa 44 minuts)

    "Y sin embargo tus ideas seguirán palpitantes, de labio en labio, revoloteando en el aire, con sus alas ya imposibles para nuestras voces ya un tanto apagadas."
    Una dolorosa elegía a la partida de Elisa, con unas metáforas que hacen sangrar el corazón y a la vez son bellísimas. Y pasado un tiempo sus poemas volverán a ser leídos, imposible no hacerlo con alguien a quien se admira y sus palabras eran un canto a la esperanza.*****

    ResponderEliminar
  2. Griselda Corni Fino
    23:45 (fa 19 minuts)

    per a usuari
    Preciosa despedida, Estas muy deprimido poeta, como casi todos bates que en el mundo han sido, pero es una forma de llorar perversa porque entristeces a todos los que saborean tus escritos y la pena se agranda en vez de diluirse, no reincidas y no te ...(voy a decirlo de una forma vulgar) no te "ensobines" en ella plis

    ResponderEliminar