7 abr. 2016

Gracias a la gran altura del techo disfruto de amplios espacios de tres dimensiones


LA ALEGRÍA COLOR NARANJA

La alegría anda por la casa,
en mi camisa anaranjada y mi cinturón amarillo sujetándome los jeans negros entre las lenguas latinas insulares.

Me balanceo asida a mis largos
y finos hilos mientras la música del blues sube desde la plaza mezclada con aroma de café.

Gracias a la gran altura del techo
disfruto de amplios espacios de tres dimensiones sobre los armarios a cubierto de miradas indiscretas.

Estoy encantada de convivir
con Emilia la escritora y su pupilo y joven amante Hector que habiendo dejado atrás la edad del acné toma continuamente ácido fosfórico para hacer frente a las demandas amorosas de su profesora.

Muchas de mis primas
–tarántulas de todo pelaje- creen que soy sólo una Mygale lasiodora pasiva y que me limito a narrar lo que veo y oígo y que realmente no participo de la danza del mundo.

Nada más lejos de la realidad:
me excito cuando veo a Emilia y Hector hacer el amor, pero también tomo parte en la vida de la casa.

Anteayer, sin ir más lejos,
la tristeza comenzaba a pasearse por el aire al caer enferma Emilia. La inflamación se había extendido a lo largo de los vasos linfáticos del cuello, la coloración violeta de sus labios no presagiaba nada bueno mientras que el color verde comenzaba a aparecer en las uñas.

El escalofrío seguido de fiebre
coincidía con la sequedad de boca y sed acompañada de ansiedad. Se hallaba la escritora abatida, con temblores y temor de morir.

Me desplacé por el techo
hasta situarme sobre la taza de café que reposaba sobre la mesita de noche. Esperé, igual que Emilia, a que se enfriara para dejar caer una minúscula gotita de mi tinta negra.

Vi con satisfacción
que la valiosa dosis se diluía rápidamente en el café y cómo Emilia se llevaba a sus labios la delicada taza de porcelana. Media hora más tarde en el rostro de la enferma apareció la sonrisa, se levantó con presteza de la cama y… comenzó a escribir.

                                                                                         Johann R. Bach

2 comentarios:

  1. XANA GARCÍA
    18:58 (fa 12 minuts)

    Me encanta la pintura ,la alegría del color naranja,pero lo que más la atmósfera vivencial de los personajes,cada uno tiene su espacio pero bailan la danza del mundo juntos ,libremente ,en dulce armonía en tres dimensiones.Este hermoso texto se visualiza como una ventana a otra realidad,no a un cuadro plano.

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  2. Pilar Dehesa
    20:52

    Hermoso muy hermoso!! me transporte a esa bella casa y también me dio gusto la recuperación de Emilia!! linda tarde amigo

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