2 mar. 2013

EL MOLINO DE SANTA PONÇA (de la novela "Las tardes de un alférez")

                            El Molino de Santa Ponça

 

¡Oh Santa Ponça!

 

Tu territorio

entra en las saladas aguas de este Sagrado Mare Nostrum como el perfil de una bella durmiente con la cabellera anegada de vida húmeda.

 

El color de tus rocas

no es un solo color; es una mezcla de millones de colores; es tan sólo luz. Y la luz sucede a la luz en láminas de tenue transparencia.

 

¡Oh Santa Ponça!

 

Tus rocas bajan

hacia las aguas dibujado perfil por la mano de un dios que aquí encontrara reposo, la perfección del sacrificio, delgadez de la línea que engendra un horizonte de ocasos o

 

el deseo sin fin de lo lejano.

 

¡Oh Santa Ponça!

 

Aquí vemos cada día,

como desde un viejo molino, el amor de un dios y el mar. Y más allá, los dioses y los mares.

 

Como las aguas besan las arenas

y tan sólo se retiran con sus pequeñas mareas para volver, regresa a tu cintura, a tus labios mojados por el tiempo, a la luz de tu piel que el sol bajo de la tarde enciende.

 

¡Oh Santa Ponça!

 

¡Qué bello el cuerpo de tu territorio!

 

El descenso afilado de la piedra hacia el mar,

como un cabo hacia las aguas observado por el ojo del faro de Cala Figuera, se cierra cada noche detrás de un telón de luz roja.

 

Y el envolvente vacío de todo lo creado,

materno, como inmensa morada duerme vigilada sólo por un molino de viento.
 
                                                                                                   Johann R. Bach
                                                                                         www.homeo-psycho.de

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