18 feb. 2013

PREGUNTAS SENCILLAS A LA ORILLA DEL LAGO THUN

PREGUNTAS SENCILLAS

Las preguntas en apariencia sencillas

-como wie geht es dir? o comment allez-vous?- que se le hacían a Marta G. requieren complejas respuestas.

Sin embargo, Marta Guillamón

no tuvo que quitarse las vendas de la indiferencia bonachona porque desde su juventud había dejado de creer en el progreso: le importaba únicamente su propia herida.

La abundancia de neveras,

máquinas de vacío, yogures bajos en grasas y descafeinados con sacarina, zapatillas de deporte y calcetines blancos, teléfonos móviles y

auriculares que escupen música

en oídos sordos, grasientas hamburguesas y naranjas naturales de semillas manipuladas genéticamente, risas enlatadas después de cada frase de horteras películas de televisión,…

habían acabado saciándole de aburrimiento.

Se aficionó a cosas extrañas; a dibujar, por ejemplo, columnas dóricas; inventar árboles compuestos de piezas de plástico inyectado;

coleccionar fotos de famosos

con verrugas en la cara; cronometrar cuántas veces por minuto un dictador pronuncia la palabra democracia.

Ahora de vez en cuando convoca

a sus amigos para preguntarles qué entienden ellos por un mundo mejor y si tienen la sensación de que en este país se está consiguiendo eso.

Cuando oye, por ejemplo, las respuestas:

"…la vida cultural actual es más profunda…" "…en los institutos y universidades los alumnos salen mejor preparados…" "…gracias a los antibióticos somos más listos…"

"…los salarios nos permiten una vida

tan emocionante que hasta los parados pueden pagarse sus birras…"

Marta G. se desternilla de risa.

Ese es el objeto de sus reuniones.Johann R. Bach

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