25 oct. 2012

LA CONSTRUCCIÓN DE UN MUNDO ABSURDO

                 Estatua del Treptower Park

 

YO, HUGUET

 

No sé si estoy,

metido hasta el cuello, entro o salgo de un sueño kafkiano o si en realidad floto por encima de las nubes contaminadas por ácidos proteicos.

 

Pero en todo caso,

sea lo que sea, lanzo al vacío, como una bomba de vacío, todos los fragmentos que aún funcionan de mi memoria:

 

Yo, Huguet,

hijo de un modesto empleado de correos y nieto del Director de la Banda de música de Schöneberg, llegué a aquí a Friedenau esperando hacer la América.

 

Yo, un oscuro químico

lustrado ahora por la sal de Siemens, inventé esa ficción: el Centauro volador, cruce de animal soñador necesitado con nativas de la zona.

 

Inventé el futuro, el futurismo. La Naranja.

 

Me cagué en su mecánica,

la Torre Eiffel, esa ciudad amanerada: París.

 

Aprendí palabras ásperas:

Schwein, tot, scheisse, Schlempe (yo que caminaba delicadamente como si jugase al tenis, yo, cuya vida era un campo de golf), copié y apliqué el sistema Bach (que nadie conocía por aquí).

 

Tuve mano amable,

tuve mano de obra (barata). Comencé por conquistar Fregestrasse

(drei und dreizig) y ahora me pudro en las Aguas del Tiempo.

 

Yo, que me horroricé

cuando escuché que estos teutones llamaban "ACIDS"(1) (en su acrónimo) a las relucientes máquinas, trituradoras, de alimentos llegados de todas partes del mundo porque les recordaban el ruido de los puercos al comer.

 

Establecí un Orden,

una jerarquía en el Caos: de un lado los del Oeste y administradores, del otro, los hombres y las bestias.

 

Yo Huguet,

que puse un toque de delicadeza, de civilización en estos páramos de Grünau: Al espejismo de los oasis de Köpenick y Treptow opuse chaflanes de 10 metros(2), rehabilité cientos de pisos, una iglesia…,

 

también recuperé

el viejo Regatta 36(3) para que estos bárbaros escucharan música un viernes cada mes no el rumor sempiterno, monótono de las arenas del puerto semiabandonado.

 

Yo, que me la creí completa

y se la hice creer a medio mundo: "El salitre berlinés es el mejor del orbe": nitrato de sodio y otros nitratos cubiertos por mares de árboles

"El salitre berlinés disponible para todos: Es natural"

 

Yo, que me convertí en Santiago,

Santiago Huguet, tuve en mis manos el Oro, el Oro Blanco de tus dientes, el Monopolio de tu piel.

 

La Dama de Friedenau

me confirió, haciendo uso de su Erótica Potestad la Orden Oficial de La Berliner Eichentor.

 

 Yo, S. H. ...,

 

cuyo nombre desaparece

bajo la formidable leyenda y las casas modernistas de Alt Treptow,

extiendo mis raíces dieciséis metros bajo tierra, mucho más profundamente que los 42 metros cuadrado del "souterrain" de la Pudestrasse y no encuentro agua.

 

El desierto y el exilio recobran su señorío. ~

                                                                                         Johann R. Bach

 

(1)     ACIDS: acrónimo (en alemán) peyorativo de aquellos que viven de las subvenciones.

(2)     Los chaflanes en Berlín miden tres metros porque los autos no necesitan, debido a la amplitud de sus calles, tener mayor visibilidad. En Barcelona los chaflanes cortan las esquinas con un triángulo isósceles de 7metros x 7 metros dando un lado de 10 metros.

(3)     Regatta 36 es el nombre del restaurante sito en esa calle y en ese número, joya histórica hoy ya deslucida de los tiempos de las olimpiadas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario