1 feb. 2017

pensé que tu luz roza los jeroglíficos, los despliega en el aire como si fueran un simple mapa hasta que siente el paso de la noche… junto a mí.


EL MANUAL DE LA SOLEDAD (II)


No sé por qué se me impone con tanta fuerza esas palabras que me escribiste en febrero. Las recibí muy contenta y no vi nada de tristeza en ellas. Vi una técnica muy desarrollada para vencer la angustia a la que la vida nos somete en ciertos momentos. Los viernes y sábados por la noche me apunté, como otras compañeras del "insti", a una asociación astronómica para observar los cielos y pensar que tú estarás mirando las mismas estrellas que yo.

En uno de los cursos de astronomía básica nos dijeron que "el sonido del origen es una línea, la explosión de un cuerpo celeste una grieta en la zona oscura del Universo". Pensé sobre ello toda la noche… pensé que tu luz roza los jeroglíficos, los despliega en el aire como si fueran un simple mapa hasta que siente el paso de la noche… junto a mí. Siento que eres como la luna, que llega de pronto a rebuscar amor en el trigo de los milenios.

Mientras estoy en alguna de las charlas te reconozco en mi silencio como la sombra que sabe escuchar la respiración del fósil. Y cuando suena la campana que nos avisa que han de cerrar el Centro Astronómico recuerdo lo que sentí aquella noche mientras el reloj del ayuntamiento campaneaba las doce –las vuelvo a sentir mientras se me eriza la piel- y pienso que las vacilaciones no son más que fruto del vacío.

Tu última carta en la que defines ese "Manual de la Soledad está llena de gracia, de vida… Sí, Clara amor, tienes razón y lo veo claro: ¿Por qué cuando Armando se encuentra con aquello que es suyo, que es parte de él mismo –un poder casi total sobre ti parecido al del tribuno respecto a su esclavo-, que ya le pertenece desde antes de nacer, no ha de hacer sino cogerlo? Yo no puedo resignarme a que esas cosas sigan así. No puedo aceptar que haya muchos caminos y que una mujer sea una simple sombra que no sabe nunca qué camino escoger. No puedo aceptarlo. No puedo explicar la impotencia que me produce ese concepto bíblico de la mujer. Un día u otro toda mujer encuentra su camino, y lo habría de seguir. Yo soy una de ésas que quieren seguirlo… a tu lado.   

                                                                                       Johann R. Bach

1 comentario:

  1. XANA GARCÍA
    20:51 (fa 2 hores)

    " No puedo explicar la impotencia que me produce ese concepto bíblico de la mujer. Un día u otro toda mujer encuentra su camino, y lo habría de seguir. Yo soy una de ésas que quieren seguirlo… a tu lado."Un texto lleno de amor que expresa con bellisimo tono poético un tema presente en la sociedad no muy aceptado por algunos,condenado por otros,aquí representado por dos mujeres .Acaso el amor no es más acercamiento de almas que de cuerpos independientemente de su sexo.. Excelente en forma y fondo,poeta****

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