21 ene. 2017

su noche se despojaba de bondad


LA NOCHE DE AMANDA

La mañana de Amanda la del Puerto
se cargaba de brillantes y su noche se despojaba de bondad aunque era, tan sólo propiamente suya la bronquitis asmática de marinero.

Caminaba una noche por una estrecha calle
paralela a los muelles para no recibir en el rostro el viento de mar. Por encima de los edificios sólo una única luz del polvo estelar alumbraba su paseo.

Una Dama de porte distinguido
y rostro de cansada belleza se le puso al lado y ajustó el paso al suyo.

Quizá ya se habían tratado en otro tiempo,
así que era natural que se pusieran a hablar.

Amanda comenzó a contarle algo
sobre aquella vez en que, siendo aún niña vio a un lobo que se comía la luna haciéndose de golpe todo luz, una luz amarilla de cadmio con relámpagos brillantes de platino.

La Dama se rio y le dijo:
"Te dejo seguir tu paseo amanda. Dejemos para otra noche el final de tu historia".

Amanda la del Puerto, feliz,
siguió admirando el cielo y sus lucecitas y oyendo en el viento el rumor del oleaje entre la ventisca de una noche aún prometedora.

                                                                                 Johann R. Bach

1 comentario:

  1. Griselda Corni Fino
    11:08 (fa 1 hora)

    Curiosa la idea del lobo de comerse la luna, los efectos como si se hubiese comido un cartucho de dinamita con la mecha prendida

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