27 feb. 2016

No es nada. Sólo soy una mujer que se ahoga.


de MUJERES 

No es nada.
Sólo soy una mujer que se ahoga.

¡Vaya, vaya!
No me ahogo querida, me dejo seducir.

Subestimé
el odio de las mujeres que se dedican a la política y las voté.

Hace tiempo que ya no compro
abetos por Navidad, ni ostras, ni foie gras, ni regalos. Estoy sola.

Es increíble:
Al fin amada en el amado transformada.

Mientras la mano arranca la corteza del árbol
–donde estaban grabados dos corazones-
Oigo pasar, breves, todos mis años.

Es febrero y no llueve.
Es posible que pronto vea las caídas de la tarde con sus copos marceando.

Qué rara sensación estar rodeada
de algunas casas viejas; molestas como una mancha fortuita y,
sin embargo, resulta reconfortante, con todo,
saber que son objetos que todavía poseo.

Es tan fácil escribir sobre el calor
que desprende su cuerpo cuando se duerme,
tan fácil describir el olor de las flores
que se marchitan porque tú ya no estás,
tan fácil recordar la aparente simplicidad de sus manos…
el olor sutil del extenso poder de su piel…

                                                           Johann R. Bach

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