25 abr 2015
está dispuesta a partir el pan que guarda, aunque sólo sea para sobrevivir.
Aquel apasionado amor duró nueve meses.
24 abr 2015
esas pequeñas dosis (de café) le dan un benigno empujón:
EL CAFÉ COTIDIANO
El cuerpo toposo, sin fuerzas.
Sólo son las nueve de una mañana de primavera, el cielo está despejado y es justa la hora para tomar su café en la plaza.
El café negro cotidiano en la terraza
acompañada de sillas –aún vacías- de respaldo metálicos fatigados y mesas cobijadas ya bajo los parasoles dulcifican su melancolía.
Son costosas gotas –piensa- atrapadas
bajo una fuerte presión del vapor de agua, llenas de la misma energía del Sol la que juntamente a la música necesita.
Le sirve, con una bandeja en la manos,
una chica que mira al sol sin pestañear, y, con la tacita blanca y azul cobalto surgida desde la oscura cafetería de la plaza le da los buenos días del protocolo formal.
Mira la taza
y reconoce que a la luz del día, no es más que un punto de benigno negro que fluye rápidamente en su pálida garganta de parroquiana habitual;
ávida del metal de cinc
responsable de la agudización de los sentidos saborea las gotas de negra profundidad que a veces es captada por el alma.
Pocos clientes sospechan
que ella en su meditar encuentra parecido con la tinta del calamar. Sólo se aperciben de que, esas pequeñas dosis le dan un benigno empujón:
la inspiración de levantar los párpados,
la aceleración del ritmo cardíaco y la predisposición a aceptar las caricias sobre la piel cuando ésta ya ha comenzado a cerrar sus poros.
Johann R. Bach
23 abr 2015
escribir la noche eterna del Universo en el diccionario de las verdades.
tiene un no sé qué de adolescente ese afán moderno de razonar sin razones.
HOY OS REGALO UNA ROSA
Los libros
os los voy regalando, en cuentagotas,
durante todo el año.
Hoy comprendemos que
tiene un no sé qué de adolescente
ese afán moderno de razonar sin razones.
A pesar de las guerras
la rosa bebe agua de la aurora,
copia los colores de los metales
y concluye liberando su aroma.
Johann R. Bach
Vida es aquello que de una forma u otra consideramos vida
YO, MARTA GUILLAMON Y LOS HOMBRES DE MI VIDA
22 abr 2015
(Ella) ama esa mariposa blanca como si fuera un ángulo diedro mágico geometría pura de la verdad misma.
UN TRAGO DE CALVADOS
EN EL PUERTO DE HONFLEUR
Ha bajado temprano a la plaza
y ha intentado leer en las alas de la mariposa blanca de las acacias. Ella, sensible como pocas, ama esa mariposa blanca
como si fuera un ángulo diedro mágico
geometría pura de la verdad misma.
Al amanecer
aún reina el silencio en la plaza de Sainte Catherine y en el puerto y parece que las masas turísticas quieren respetar el silencio del planeta.
Más tarde empiezan a deambular,
mapas en mano, unos siete u ocho rostros pulidos y micrograbados por sus propios poros limpios
como aluminio rojo
que apresuradamente quieren devorar con sus ojos la luz del paisaje:
Son los auténticos consumidores
de fotografías hechas a contraluz como si estuvieran impregnados de nitrato de plata causa de su carácter precipitado
y su conflicto con el tiempo.
Un poco más tarde
empezarán las masas a recorrer la superficie adoquinada con granito de Porriño y destrozarán el silencio de este planeta.
Cada uno de esos turistas,
muestra un rostro invisible que refleja algo de lo que no se habla.
Algo que aparecerá en instantes cansados y es áspero como el trago de aguardiente de Calvados.
Ávidos de monumentos, paisajes y cerveza
se mueven constantemente de un lado a otro de la ciudad mientras aún duermen otros compañeros suyos.
Son un ejemplo para los creyentes.
Rodeada de títulos de libros de astrofísica
que no puede descifrar, se siente completamente analfabeta, pero ha pagado los consumos de agua, luz, gas y teléfono y
tiene recibo de todo.
Ha cargado con tantas ilegibles facturas…
que se siente árbol viejo llena de hojas secas que cuelgan todavía y no pueden caer a tierra.
Y un soplo de la brisa marina
hace que todos esas facturas crujan.
Tras cada turista,
flota aquí una cruz que quiere alcanzarlos, pasar junto a ellos, reunirse con ellos ante la atenta mirada de La Comandancia del Puerto de Honfleur y de la del campanario de Santa Catalina
Todos parecen casi felices al sol,
mientras se desangran por heridas que no conocen.
Johann R. Bach
21 abr 2015
Desde el puente observo cómo la proa se sumerge cortando cada ola
HOY EL SOL BLANCO CHORREA
No todo es idílico
en (nuestro mar) el Mare Nostrum. Homero también cantó a los héroes de su época desaparecidos en plena juventud.
Hoy el sol blanco chorrea
desde un azimut creciente y la luz gotea desde la superficie espumosa buscando el reposo junto a Poseidón.
Yo también -después de leer los periódicos-
observo cómo brilla el mar enfurecido y, a pesar de su mal humor, calla.
Las sombras yacen
entre las aguas, profundamente, sin voz.
Desde el puente observo
cómo la proa se sumerge cortando cada ola y me imagino las vicisitudes de esas gentes que llegaron hasta aquí y que en silencio vuelven a
pintar el fondo
de este homérico cuadro de azules aunque esta vez sus voces han sido tan fuertes que todos las hemos oído.
Johann R. Bach
20 abr 2015
Nada nos pertenece, no hay patricios y plebeyos bajo la cúpula de la noche;
Se despierta en Patricia toda la piel, recluida dentro del esmalte platinado de los sueños
Nota: Lidia Papic es una pintora extraordinaria y os recomiendo que veáis su obra en Google.
19 abr 2015
Era como si ningún vagón estuviera ya en condiciones de avanzar silenciosamente
Esa luz y ese olor del universo mediterráneo,
17 abr 2015
sus elásticos huesos son astros que han caído, recientemente, hace tan sólo unos miles de noches,
SIGAMOS MIRANDO LOS CIELOS
Mira a esa amazona de ojos brillantes.
Parece que juega con sus propios huesos como niñas haciendo ejercicios en la barra fija.
Me pregunto qué pensará,
cómo es la proyección de su sombra sobre el futuro. Quizá crea que sus elásticos huesos son astros que han caído, recientemente, hace tan sólo unos miles de noches,
que quizá cayeron de tanto girar
y provocar mareas en todos los mares.
Entretanto la miramos
desde varios ángulos e inventamos el caos. Enloquecidos ante su piel platinada comienzo a nombrar las cosas,
intento poner orden
en un sistema de por sí desordenado a pesar de que sé que me lo prohíbe la Segunda Ley de la Termodinámica.
Una simple mariposa
con alas tan finas como si fueran de celofán se posa sobre su hombro y con su leve aleteo mueve el universo,
las nubes sobre nuestras cabezas
buscando hacerse entender con el viejo lenguaje de la lluvia, pero esta vez, en otro espacio
un mundo especialmente hecho para ti;
y, esta vez no dejes de abrazarme durante la noche.
Ven mi amor,
sigamos mirando los cielos.
Johann R. Bach
Sólo con su mirada ya ha escrito su primer poema;
NO ES UN ESPEJISMO
No es un espejismo.
Alguien diría que es como una reencarnación: sin arrugas horizontales en la frente y
unos labios carnosos
como los de una incipiente escrófula mira fijamente todo aquello que dejó:
la casa sigue en su sitio
y en la ventana esperando su regreso su fiel compañero que al verla bajar del taxi sonríe y sus ojos brillan como antaño,
las nubes han caído de su paraíso
y el mundo ha tropezado con ellas y todo parece como si fuera a salirse de su órbita para
ser el sol de otra galaxia.
Ha vuelto La Dama de sus Sueños,
con una canción en los labios, con el cerebro limpio, con el amor de niño en los ojos, con la paz entre las manos.
En su bolso lleva ligereza
como palabras yuxtapuestas preparadas para pintar un poema que no se llame poema y que viva en otro lenguaje
un lenguaje dispuesto
a inventar animales, cometas, árboles y música.
Después de cinco años en coma ha vuelto.
Su sonrisa se halla de nuevo invadiendo el jardín que apenas podía resistir su ausencia.
Sólo con su mirada
ya ha escrito su primer poema; ha juntado todos los árboles y flores del jardín y los ha depositado junto al muro en una sola imagen:
El primer poema visual
de la tierra florida.
Johann R. Bach
No sé cuánto va a durar esta noche tan tuya
HABITAS DONDE ESCRIBO
Sé que estás ahí Patricia.
Noto cómo tus ojos lanzan hilillos de luz para atrapar algún verso de esos que te escribo para que tú lo habites.
Escucho las notas musicales
que parten de tu pecho mientras escribo. Es una música sin palabras aún y siento como si estuviera en un libro distinto del que leo.
No sé cuánto va a durar esta noche tan tuya
pero sé que habitas donde escribo
y me alegra que pienses en mí
como yo lo hago en tus labios de mercurio. Me satisface tu retorno al amanecer que
se esconde bajo la orilla de otro mar
como bajo tierra lo hace el sol desde mi ocaso.
Johann R. Bach
15 abr 2015
Eran tan sólo las tres de la mañana y nadie hacía el mínimo gesto para marcharse a casa.
EL MONÓLOGO DE PALMIRA
Bajo una dulce música de jazz,
estábamos todas estiradas en el suelo hablando unas con otras. Eran tan sólo las tres de la mañana y nadie hacía el mínimo gesto para marcharse a casa.
Estábamos tan bien
que queríamos detener el tiempo, evitar un final. Fui al lavabo y me arreglé un poco y al volver las encontré a todas haciendo un corro sentadas y escuchando lo que decía Palmira.
Ignoraba de qué iba el asunto,
pero ni loca iba a perderme aquello. Me senté tras la espalda de Anaïs y me dispuse a escuchar como las demás. Hablaban de poesía…
EL MONÓLOGO DE PALMIRA
"…Aunque desde el bachillerato
yo había leído la poesía con la certeza de que era una manera de escribir distinta a todas y que no podía usarse como la prosa de las novelas o la de los libros de estudio (aunque tenía una imprecisa afinidad con los rezos religiosos),
creo que mi primera noción
concreta de la poesía en tanto que actividad soberana y sin relación con la experiencia inmediata se produjo cuando tropecé con Rilke.
Los poemas de Rilke me impresionaron,
pero más aún la convicción inmediata de que aquellos versos, aun siendo su origen a veces a partir de una traducción de los clásicos griegos, tenían una fuerza superior a cualquier poeta vivo de los que yo leía entonces.
Me preguntaba entonces
¿Cómo podía alguien emocionarse, o cavilar sobre nuestro destino, a partir de las palabras que hace milenios concibió el extraño habitante de un lugar remoto
poblado por gente
que se alimentaba de queso de cabra, aceitunas negras e higos y cuya economía, por así llamarla, se sostenía con las incursiones pirata que emprendían durante el verano por el Egeo? ¿Cómo podía seguir siendo actual Sófocles?
En realidad la pregunta
estaba mal planteada. No era actual Sófocles sino atemporal, o mejor aún, ahistórico. La poesía es aquello que se escapa de la historia. Más allá de lo inmediato está lo profundo del poema, lo poético, es decir, la materia prima de la poesía, aquello de lo que trata.
Llegado a este punto me podríais preguntar entonces
¿de qué tratan los poemas?
Yo diría que la poesía
es siempre un homenaje y que si el poema no es un canto, entonces no es un poema. Todas sabéis lo que se siente cuando nuestras voces se elevan hacia el cielo como el vuelo de los pájaros. Pues al leer un poema se ha de sentir ese mismo canto.
Recuerdo que las monjas
de mi juventud me paseaban por las clases de las niñas mayores para exhibirme como una exótica futura poetisa cuando en realidad yo lo único que hacía era leer versos en voz alta, pero aquello me permitía pasear la mirada por entre aquellas aburridas colegialas.
Y de vez en cuando descubría
entre ellas unos ojos vivos que se clavaban en los míos produciéndome una extraña y agradable sensación en el vientre.
Emocionada, desviaba mi mirada
de la suya para evitar los ojos de una niña y alternando la vista entre los versos y la ventana veía un enorme castaño en flor.
Yo hubiera jurado
que esa imagen la vi realmente al mirar por la ventana, pero con el tiempo y a medida que iba leyendo poesía me surgió en un momento dado la idea de que aquello fue una imagen virtual de un significado evidente: el castaño era el símbolo fálico (el sexo masculino deseado por mí en aquellos momentos con fuerza).
El árbol crece
y se lanza hacia el cielo impulsado por una potencia inextinguible, explota en el florecer y en el fructificar, danza a la luz del sol como un bailarín colosal.
Es como un verso final
que completa el canto: la música que baila el árbol es la potencia del "bios", la música de la vida terrestre. El castaño es la danza de la vida; nosotras somos música viviente.
Johann R. Bach
















