11 jun 2016

Allí sentado sentía pausadamente en la tristeza de las cosas.


LA LUNA ES SALVIA Y ESTAÑO INTENSO

¿En qué pensabas –le preguntó Agnés-
mientras esperabas a que cayera la noche?

Lou contestó despacio,
como si no estuviera seguro de su memoria: Cuando oscurecía, sentado en un banco, pensaba en la mujer que amaba, pero pronto su rostro se ocultaba; sentía como el vacío, a su vez enfermo, comenzaba a llenarse de niebla.

-¿Cómo podías estar tanto tiempo allí sentado
y qué esperabas que pasara con el simple transcurso del tiempo?

Allí sentado sentía cómo el aire entraba libre en mis pulmones y sentía abundante espacio a mi alrededor. ¿Quién sabe cuánto tiempo debe transcurrir antes de que se deterioren los frágiles huesos de una mariposa? La respuesta no está flotando en el viento: una milésima de siglo. Allí sentado sentía pausadamente en la tristeza de las cosas.

Hay que admitir –dijo Agnés-
que la poesía no es soberana en todo lugar. Te habrás fijado por ejemplo que en esta Casa de Huéspedes invitamos a la Libertad a sentarse con nosotros en la cena de todos los viernes. Su lugar en la mesa permanece vacío, pero el cubierto sigue puesto.

Yo también fui muy crítica durante mi juventud:
La idea de la reposición de las piezas de usura de una máquina dio origen a los implantes dentales. Querían hacernos creer que nuestra boca podía ser eterna.

Su perfeccionamiento derivó
en la implantología de minúsculos chips en el cerebro. Ha llegado ya a estar lleno de máquinas microscópicas hasta estallar. ¿Podrá todavía garantizar la existencia del riachuelo de sueño y evasión?

No me gusta un pelo
ver como el hombre con paso de sonámbulo, camina hacia las minas anegadas con alcohol, guiado por el canto de los inventores… Mi esperanza se sustenta en pensar que

la luna es salvia y estaño intenso.

                                                                               Johann R. Bach


10 jun 2016

Me consta que Cejasblancas temía a las tijeras capaces de recortar indefinidamente el espacio


ERMESSENDA DESCRIBE A CEJASBLANCAS

Esos apuntes amiga Cassia,
sobre Cejasblancas, los escribí cuando la televisión, en todos los países, aún ocultaba los efectos devastadores de la energía nuclear: miles de cuerpos aniquilados en décimas de segundo, cientos de miles de cuerpos con la piel quemada y el corazón arruinado, millones de personas tragándose el miedo como alimento…, la humanidad entera buscando palmeras bajo las cuales poderse refugiar.

Yo también corrí detrás de mi palmera.
Al principio me detuve bajo un rascacielos en Nueva York, miré sus ventanas alumbradas. Me di cuenta de que el sol no desaparecía como en la penumbra de la calle; entraba en el rascacielos para darles vida. Pero, más tarde, ya de madrugada, tenían el aspecto de haber vomitado hombres-caléndula que se cierran sobre si mismos cuando el sol se oculta.

Cejasblancas hablaba a menudo,
como lo hacía Niko de vez en cuando, de cortar las anclas de sus arterias e insistía en que su corazón de aluminio rojo –como en otros cardíacos- se abría en la noche para dejar escapar el miedo a las agujas, a los objetos cortantes y a los vapores venenosos que se le fijaban en las papilas gustativas con gusto a almendras amargas, a cianuro letal.

Me consta que Cejasblancas temía a las tijeras
capaces de recortar indefinidamente el espacio hasta dar con la forma del universo. Su corazón asustado miraba desde su terraza la lluvia de noche y esperaba, hambriento, hasta el amanecer cuando alguno de sus hijos, apiadándose de él le subía por un pequeño montacargas de cocina un tazón de sopa. La cuchara olía a colonia femenina y sus labios ardientes la besaban antes de tomar la sopa.

Aquellas imágenes me persiguieron
hasta que pasó aquello de Chernobil. Desde entonces veía en las máquinas de freír pollos a l'ast aves con ojitos de celofán abriendo su pico. La Nueva Luz del Mundo ya no me pareció llena de caramelos. Cegadora de ojos, va quemando los corazones antes de ser fagocitados por otros corazones de cobalto. Las pupilas caen muertas y ruedan por el suelo de alquitrán no-biodegradable.

Al despertarme,
desde que pasó aquello de Chernobil, lanzo un grito que ha de caer en el espacio como sirena de ambulancia. No. No es que esté loca, son estas ganas de explotar antes de apagarme achicharrada yo también, aunque por ahora me mantengo bastante bien entre la elasticidad y permeabilidad magnética de este campo bluetooth en el que aún mis palabras pueden brillar.

                                                                   Johann R. Bach

9 jun 2016

esa frilosidad viscosa que está más allá de las estaciones,


FRÍA ES LA MADRUGADA

Es fría la madrugada, Agnés.
Tengo la sensación de que el frío me recubre los huesos por debajo de mis escasas carnes, aislándolos, enfriándolos para siempre.

Siempre es fría la madrugada, Agnés,
siempre lo será y estaremos enfundados ya para siempre en esa frilosidad viscosa que está más allá de las estaciones, como si hubiese otras estaciones que no fuesen la estación del frío,

estaciones sin cambio
porque en todas la sangre va corriendo por encima y por dentro de los huesos sin llegar a calentar ninguno pues el frío titanio y los cúmulos de bauxita absorben cualquier incremento de calor: Es la primera Ley de la fatídica Termodinámica.

Por eso, Agnés, te aconsejo
que no sigas aquí en la sala de estar a no ser que esperes a que regrese Lou. Aún es de noche y aún la noche no ha acabado su trabajo. Hay sitio, es cierto, en todas las Casas de Huéspedes -y, naturalmente en esta también- para insomnios.

Así que si quieres esperar a que regrese Lou
te aconsejo que lo hagas cerca de la lumbre y que tengas paciencia pues tengo entendido que Lourenzo tiene miedo de llegar antes de tiempo a los sitios.

                                                                                Johann R. Bach

7 jun 2016

Arriba, en el cielo, el sol y las aves del Paraíso se bañan en un universo de luz


DETALLES DEL MAR DESDE EL FARO

Como una figura pétrea de arqueadas cejas
miras, distraída, desde lo alto del pequeño acantilado del faro, como si estuvieras viendo ángeles desatando los cielos del amanecer.

La olas se acercan hacia la playa
como un rebaño de potros, desplomándose con un lírico rumor sordo que probablemente, Homero registró en su memoria.

Cansadas de su largo cabalgar
se ponen a temblar y finalmente, como un amor imposible, se estrellan contra la pendiente de arena gruesa en medio de un bisel de blanca espuma. 

Entre el equinoccio de primavera
y el equinoccio de otoño las aguas del mar corren al trote y las abejas zumban alegres en las ramas y repican los grillos en la oreja de un niño.

Arriba, en el cielo,
el sol y las aves del Paraíso se bañan en un universo de luz ante millones de atónitos párpados arrugados.

Como una figura pétrea de arqueadas cejas
miras, distraída, desde lo alto del pequeño acantilado del faro, como si estuvieras viendo ángeles desatando los cielos del amanecer.

                                                               Johann R. Bach


Tot en aquesta Casa d'Hostes -conclou Clementine en el seu pensament-, té un començament agre,


UNS ENTREN, SURTEN ALTRES

El telèfon podia sonar en qualsevol moment,
però ningú dels que estaven sopant aquella nit a la Casa d'Hostes faria cas de les insistents timbrades llevat que no fos la tercera trucada.

Clementine estava fins a cert punt feliç
de veure que a La Casa convivien plàcidament nou ànimes solitàries, resignades, sí, però amb un raig d'esperança als ulls com si el Nou Temps estigués a les Portes de París. Enrere havien quedat els dies en què la seva paga de funcionària havia estat l'única entrada de diners a La Casa. El record d'aquells tres horribles dies que va passar a terra, inconscient, fins que el silenci sepulcral va alertar els veïns.

Buscava, és cert,
minuts a soles per mirar la foto del seu últim marit, per tancar els ulls i resar -de vegades ràpidament- un parenostre abans que les veus dels hostes o la música de Chopin que sonava contínuament a La Casa tornessin a cridar la seva atenció. Aquella música de piano que tant agradava a Cassia tendia un fil d'amor cap a la llum, una sendera de pau i de descans. Després, hores més tard, el silenci creuava les albes trencades. Avançat ja al matí, entre l'aroma del cafè, acabat de fer, tornava a les seves feines sentint-se útil, serena, estranyament feliç.

Ara, durant els sopars
sentia, plaentment, com els hostes discutien, reien -i en algun cas ploraven- s'abraçaven o xocaven les mans en senyal d'acord en tornar-se a perdre com les aigües lliures d'un altiu aqüeducte. Els matins també eren blancs i sorollosos mentre tots guardaven tanda a la cuina per recollir la seva tassa de cafè i les torrades untades amb mantega disposades per recollir la seva dosi de melmelada de taronja amarga.

Durant aquells esmorzars
Clementine s'asseia prop de la finestra i mirava llarga estona els rostres dels seus hostes i en la seva ment rememorava els dies en què cada un d'ells havia arribat a La Casa. Uns entren, surten altres -pensava-, en parella o solitaris, de camí o de tornada. Només ella -aquesta era la seva impressió- quedava dins quan la tarda tancava les portes de La Casa com les d'un vagó de tren que arrenca per al seu destí. Que fàcil hauria estat -musitava mongilment- trobar-te aquí, tenir un racó al menjador a on tornar a seure després de molt de temps. Però tu ets viu en algun lloc del Món de la nostra joventut i jo ja no sé si encara els planetes giren al voltant del sol.

Tot en aquesta Casa d'Hostes
-conclou Clementine en el seu pensament-, té un començament agre, després s'endolceix amb l'amistat dels que aquí conviuen perquè no defalleixis i més tard, inevitablement, l'amargor s'apodera dels nostres cors per excés de fel ... I així fins que el telèfon soni tres vegades consecutives en la mateixa nit, encara que temps hi haurà perquè Cassia acabi els seus dibuixos i Ermessenda completi els seus relats.

                                                                                         Johann R. Bach

Todo en esta Casa de Huéspedes –concluye Clementine en su pensamiento-, tiene un comienzo agrio,


UNOS ENTRAN, SALEN OTROS

El teléfono podía sonar en cualquier momento,
pero nadie de los que estaban cenando aquella noche en la Casa de Huéspedes haría caso de los insistentes timbrazos a menos que no fuera la tercera llamada.

Clementine estaba hasta cierto punto feliz
de ver que en su casa convivían apaciblemente nueve soledades, resignadas, sí, pero con un rayo de esperanza en los ojos como si el Nuevo Tiempo estuviera a las Puertas de París. Atrás habían quedado los días en los que su paga de funcionaria había sido la única entrada de dinero en La Casa. El recuerdo de aquellos tres horribles días que pasó en el suelo, inconsciente hasta que el silencio sepulcral alertó a los vecinos.

Buscaba, es cierto,
minutos a solas para mirar la foto de su último marido, para cerrar los ojos y rezar –a veces rápidamente- un padrenuestro antes de que las voces de los huéspedes o la música de Chopin que sonaba continuamente en La Casa volvieran a llamar su atención. Aquella música de piano que tanto gustaba a Cassia tendía un hilo de amor hacia la luz, un sendero de paz y de descanso. Luego, horas más tarde, el silencio cruzaba los amaneceres rotos. Entrada ya la mañana, entre el aroma del café recién hecho regresaba a sus quehaceres sintiéndose útil, serena, extrañamente feliz.

Ahora, durante las cenas
sentía placenteramente como los huéspedes discutían, reían –y en algún caso lloraban-, se abrazaban o chocaban las manos en señal de acuerdo en volver perderse como las aguas libres de un altivo acueducto. Las mañanas también eran blancas y ruidosas mientras todos hacían cola en la cocina para recoger su taza de café y las tostadas untadas con mantequilla dispuestas a recoger su dosis de mermelada de naranja amarga.

Durante aquellos desayunos
Clementine se sentaba cerca de la ventana y miraba largo rato los rostros de sus huéspedes y en su mente rememoraba los días en que cada uno de ellos había llegado a La Casa. Unos entran, salen otros –pensaba-, en pareja o solitarios, de camino o de vuelta. Sólo ella –esa era su impresión- quedaba dentro cuando la tarde cerraba las puertas de La Casa como las de un vagón de tren que arranca para su destino. Qué fácil hubiera sido -musitaba monjilmente- encontrarte aquí, tener un rincón en el comedor a donde volver a sentarnos después de largo tiempo. Pero tú estás vivo en algún lugar del Mundo de nuestra juventud y yo ya no sé si todavía los planetas giran alrededor del sol.

Todo en esta Casa de Huéspedes
–concluye Clementine en su pensamiento-, tiene un comienzo agrio, luego se endulza con la amistad de los que aquí conviven para que no desfallezcas y más tarde, inevitablemente, la amargura se apodera de nuestros corazones por exceso de hiel… Y así hasta que el teléfono suene tres veces consecutivas en la misma noche, aunque tiempo habrá para que Cassia termine sus dibujos y Ermessenda complete sus relatos.

                                                                                      Johann R. Bach 

6 jun 2016

Te desafío, a tirarte de la médula



PÁLIDOS GEMIDOS

Te desafío, a tirarte de la médula
y enderezar tus pálidos gemidos.

Sí... Hasta que volvamos sosegados,
con el aliento planeando en nuestras bocas,
con puños de sexo y locura.

Sí… Hasta que volvamos hambrientos de más.

                                                   Johann R. Bach

5 jun 2016

Des de llavors veia en les màquines de fregir pollastres a l'ast aus amb ullets de cel·lofana obrint el seu bec.


ERMESSENDA DESCRIU CELLABLANCA


Vaig escriure aquests apunts
sobre Cellablanca, amiga Cassia, quan la televisió encara ocultava en tots els països els efectes devastadors de l'energia nuclear: milers de cossos aniquilats en dècimes de segon, centenars de milers de cossos amb la pell cremada i el cor arruïnat, milions de persones empassant-se la por com a aliment ..., la humanitat sencera buscant palmeres sota les quals poder-se refugiar.

També jo vaig córrer darrere la meva palmera.
Primer em vaig aturar al peu d’un gratacels a Nova York, vaig mirar les seves finestres il·luminades i em vaig adonar que el sol no hi desapareixia com en la penombra del carrer; entrava als gratacels per donar-los vida. Ja de matinada, però, tenien l'aspecte d'haver vomitat homes- calèndula, que es tanquen sobre si mateixos quan el sol es pon.

Cellablanca parlava sovint,
com feia Niko de tant en tant, de tallar les àncores de les seves artèries i insistia que el seu cor d'alumini vermell -com en altres cardíacs- s'obria a la nit per deixar escapar la por de les agulles, dels objectes tallants i dels vapors verinosos que se li afixaven en les papil·les gustatives amb regust  d’ametlles amargues, de cianur letal.

Em consta que Cellablanca temia  les tisores
capaces de retallar indefinidament l'espai fins a trobar la forma de l'univers. El seu cor espantat mirava, de la terrassa estant, la pluja en la nit i esperava, afamat, fins a l'alba, que algun dels seus fills, tot apiadant-se d' ell, li pugés un bol de sopa per un petit muntacàrregues de cuina. La cullera feia olor de colònia femenina i els seus llavis ardents la besaven abans de prendre la sopa.

Aquelles imatges em van perseguir
fins que va passar allò de Txernòbil. Des d’aleshores ençà veig, en les màquines de fregir pollastres a l'ast, aus amb ullets de cel·lofana obrint el  bec. La Nova Llum del Món ja no em sembla plena de caramels. Encegadora d'ulls, va cremant els cors abans de ser fagocitats per altres cors de cobalt. Les pupil·les cauen mortes i rodolen pel terra de quitrà no-biodegradable.

En despertar,
des que va passar allò de Txernòbil, cada dia de bon matí, faig un crit que ha de caure en l'espai com sirena d'ambulància. No. No és pas que estigui boja; són aquestes ganes d'explotar abans d’apagar-me socarrada jo també... encara que, per ara, em mantinc bastant bé entre l'elasticitat i la permeabilitat magnètiques d'aquest camp bluetooth en el qual, encara, de moment, les meves paraules poden brillar.


                                                                                        Johann R. Bach

4 jun 2016

Els seus fills l'han confinat a la part alta de la casa on només respira llibertat en sortir a la terrassa


cellablanca


Cellablanca ha tornat d'un viatge per Egipte.
Considerat inicialment per ell mateix com a plaent, ha significat un canvi dràstic en la seva vida:

Els seus fills l'han confinat
a la part alta de la casa on només respira llibertat quan surt a la terrassa
-un espai de nou metres quadrats entre buguenvíl·lies, falgueres i geranis- perquè han descobert el seu vol arítmic a la Capçada de les Palmeres, perquè les seves pupil·les encara distingeixen els colors i perquè els ha dit que no volia viure com ells fan.

L'error de Cellablanca
ha consistit a preguntar als seus fills una cosa inusual: “Creieu que tot ha de ser càlid i ha de girar amb precisió?” No espero -els ha dit- ni tan sols que m’ escolteu, ja que el meu cant és desafinat i els ulls se’m  glacen només de mirar el vostre pols d'homes exactes. La vida no hauria de consistir a vestir el que encara queda de llum al món ".

En la meva qualitat d'escriptora metafísica,
he tingut el privilegi de parlar amb Cellablanca i de veure el seu rostre enigmàtic. M'ha explicat, en poques paraules, que d’un temps ençà sent  galops de cavall. "El seu galop de cirera, ha afirmat, a la praderia de la meva circumvolució de l'hipocamp em lliga per colpejar-me els peus".

M’ha semblat que la seva mirada
troba una espiral de moments fets de les rialles dels seus familiars, jutges que s'enutgen perquè infravaloren el seu dolor, perquè no reacciona, diuen, als missatges de la televisió.

Els fills de Cellablanca creuen
que el "trasllat" a l'habitació del terrat li provarà, que hi trobarà la calma. Com la hi podrà trobar en una habitació de 2,30 m. x 2,30 m? Tanqueu  un colibrí en una gàbia i veureu que hi agita les ales fins a l'últim instant abans de morir al cap d’un parell de dies.

A la vista dels fets, certifico 
que amb les mans comença a esgarrapar- se el ventre còncau tot buscant d’introduir-se en el seu propi cos per desaparèixer com també farà algun dia el sol.

A Cellablanca no li ha agradat d’observar,
des de la terrassa estant, com la ciutat es va menjant tots els cors.

                                                                                   Johann R. Bach

Los hijos de Cejasblancas creen que le irá bien su “traslado” a la habitación de la azotea,


CEJASBLANCAS

Cejasblancas ha regresado de un viaje a Egipto.
Considerado inicialmente por él mismo como placentero ha significado un cambio drástico en su vida.

Sus hijos lo han confinado
en la parte alta de la casa donde sólo respira libertad al salir a la terraza -un espacio de nueve metros cuadrados entre buganvillas, helechos y geranios- porque han descubierto su vuelo arrítmico en la copa de las palmeras, porque sus pupilas aún distinguen los colores y porque les dijo que no quería vivir como ellos viven.

El error de Cejasblancas
ha consistido en preguntar a sus hijos algo inusual: ¿Creéis que todo debe ser cálido y girar con precisión? "No espero –les ha dicho- siquiera que me escuchéis pues mi canto desafina y mis ojos se congelan al mirar vuestro pulso de hombres exactos. La vida no debería consistir en vestir lo que aún queda de luz en el mundo".

He tenido –en mi calidad de escritora metafísica-
el privilegio de hablar con Cejasblancas y he visto su rostro enigmático. Me ha explicado en pocas palabras que desde hace algún tiempo escucha un galopar de caballos. "Su galope de cereza –me ha afirmado- en la pradera de mi circunvolución del hipocampo me ata para golpearme los pies".

Su mirada –me ha parecido-
encuentra una espiral de momentos hechos de las risas de sus familiares jueces que se enojan porque infravaloran su dolor porque no reacciona dicen a los mensajes de la televisión.

Los hijos de Cejasblancas creen
que le irá bien su "traslado" a la habitación de la azotea, que allí encontrará la calma. ¿cómo encontrarla en una habitación de 2,30 m. X 2,30 m?  Encerrad a un colibrí en una jaula y veréis como a los dos días muere y hasta el último instante agita las alas.

Certifico –a la vista de los hechos-
que sus manos comienzan a arañar su vientre cóncavo buscando introducirse en su propio cuerpo para desaparecer como desaparece el sol. A Cejasblancas no le ha gustado observar desde la terraza cómo la ciudad se está comiendo todos los corazones.

                                                                                      Johann R. Bach

2 jun 2016

Taciturn vaig anar al Parc de la Ciutadella.


QUAN BARCELONA ERA D'UN ALTRE PLANETA

Quan em van trasplantar a un altre mar
sense roques ni tramuntana no tenia una altra opció que anar al Institut Jaume Balmes. Recordo que un dia ens van enviar a casa en senyal de dol per la mort del Papa Pius XII. No podia tornar a casa perquè no els nens en aquell planeta no teníem copia de les claus de l'habitatge ni de la porta de l'escala.

Taciturn vaig anar al Parc de la Ciutadella.
El Museu d'Art Modern era tancat. Ara les seves obres es poden veure's a Monjuïc, però per a mi ja no tenen cap interès doncs tot allò ho puc veure còmodament des de casa amb una gran pantalla connectada a l'ordinador. Parlo d'un altre planeta on el Museu del Parc, em semblava, més líric i més misteriós.

El meu pare em va prometre que m'hi duria,
però la seva promesa no es va materialitzar mai. No li retrec però. La veritat es que en aquell planeta la gent no anava als museus que eren gairebé sempre vuits. Pocs anys més tard, ja d'estudiant amb barba hi anava a llegir i, també a escriure les meves primeres impressions sobre una Barcelona amb banys públics i hiverns amb neu als carrers.

De tant en tant anava al teatre Capsa
i amb una tasca del carrer Aribau a jugar als escacs o al dominó. La resta era estudiar i escriure. Barcelona era d'un altre planeta i jo la veia amb els ulls d'un habitant trasplantat d'un petit port, net i alegre a un altre port, enorme, amb grans barques retolades "Golondrinas" per barquejar els diumenges. Barcelona, de totes totes, era d'un altre planeta.

                                                               Johann R. Bach  

Per defugir la son vas recordar que de petita els teus pares et passejaven en cotxe per fer-te adormir.


LA NIT COM UN COMA

No vas gosar a obrir els ulls
Vas sentir una mena de so com quan es tanca una porta. No  vas poder resistir la temptació: vas anar obrint els ulls a poc a poc i sense saber què era allò que veies; la llitera tremolava i per un moment vas sentir com la sang t'afluïa al cap.

Et tremolava la barbeta.
La por s'apoderava de tu. Vas pensar que hauria valgut més que t'haguessis begut el cafè que t'havien servit aquells malvats.

Tota la teva preocupació es va bolcar
a esbrinar en què podies pensar per evitar de tenir un atac de pànic. Et vas concentrar en els peus. Vas intentar de saber si te'ls senties i si també senties les corretges. I va funcionar.

L'ansietat et va anar minvant. Després vas fer el mateix pensant en els canells. Et vas anar tranquil•litzant a poc a poc.

Vas pensar a escriure una novel•la
si sorties d'aquella trampa. Vas descartar de pintar un quadre perquè no eres gaire bona dibuixant i perquè l'art figuratiu no t'atreia.

Vas imaginar un viatge
a una platja deliciosa. Vas pensar en els llibres que havies llegit. Quan se't van acabar les idees de coses a fer tornaves a començar les que la teva ment ja havia acceptat malgrat que la por que allò podia ser el final no et desapareixia.

El viatge, o fos el que fos allò que t'estaven fent,
se't va fer llarguíssim, però insisties a vèncer la por i la tremolor va desaparèixer. De tant en tant uns llumets t'arribaven a la retina,  cosa que et feia a la idea que t'estaven traslladant a un món de retorn impossible.

La llitera o fos el que fos allò
que et subjectava turmells i canells vibrava suaument sota la teva esquena com si algú s'hagués entestat a fer-te agradable el pas per aquell túnel fosc. Tu et volies mantenir desperta perquè n'anhelaves el retorn.

Per defugir la son
vas recordar que de petita els teus pares et passejaven en cotxe per fer-te adormir. Això és el que t'acabava de convèncer que la hipòtesi més versemblant era la del trasllat al món de les tenebres.

Aquesta sospita et mantenia lúcida,
vas recordar de moure els teus músculs abdominals voluntaris i vas serrar la mandíbula per tal de cerciorar-te que fins en el pitjor dels pronòstics el retorn era possible.

Com si Algú t'hagués llegit la ment
vas sentir que t'agafaven la mà i l'escalf humà va començar, serpentejant pel braç, a envair-te les temples i vas tornar a sentir una música com un nocturn de Chopin que s'allunyava.

Vas sentir uns xiscles
de sorpresa i por com els que es produeixen sota els efectes d'un terratrèmol i vas obrir els ulls. Orfeu, travessant un món obscur, havia aconseguit de rescatar-te de l' Inframón.

                                                            Johann R. Bach

Los viejos lagartos soñamos con el ritmo de un vals al atardecer, pero después de la cena yo no puedo pasar sin unos minutos de jazz.


MÚSICA DE JAZZ EN LA AURORA

-Buenos días amigo. Hoy has madrugado mucho, pues todavía el sol no ha salido y tú ya estás ahí en tu muro.

-Buenos días amiga. Los lagartos viejos dormimos poco y por ello pensamos demasiado aunque por lo visto eso no es exclusivo de nuestra especie. He estado escuchando un poco de música como cada noche antes de ir a dormir y me he desvelado.
¡Ah! ¿Te gusta la música?

Sí sí. Me gusta oír música a todas horas.
Los viejos lagartos soñamos con el ritmo de un vals al atardecer, pero después de la cena yo no puedo pasar sin unos minutos de jazz.

¿Te gusta el jazz?
¿Qué encuentras de especial en ese tipo de música? Cuando yo era joven me gustaba el rock and roll, luego, ya de mayor me aficioné a los conciertos polifónicos de la música clásica.

No sabría qué decir sobre la música de jazz…
veo que los músicos pueden despacharse a su gusto, con sus improvisaciones y no andarse con contemplaciones con sus nervios, que no se entregan en el andante y en cambio pueden lamentarse o reír en el alegro.

Cuando están tristes
se les ve en su involuntaria expresión de desagrado y –como en el caso de los bajistas- se inclinan sobre el contrabajo; lo palpan con la misma paciencia doméstica que si estuvieran limpiando una col, mientras que junto a ellos los baterías se enzarzan con unas diabólicas vibraciones de platillos.

Yo nunca fui a los conciertos de jazz
porque me ahogaba en la densa atmósfera de humo de tabaco de los locales típicos. Me gustaba sentir el sonido delicioso, por ejemplo de una arpista, casi una niña con falda corta que como una pequeña diosa alegórica y erguida ante el enrejado de oro de la bóveda celeste, estuviera cogiendo estrellas una a una.

A los viejos lagartos nos calma el jazz,
nos hace soportable la ansiedad aunque cuando nos sentimos acosados más por la depresión y el miedo que por la tristeza preferimos la música de Arvo Pärt.

Te prometo escuchar hoy mismo algo de esa música tuya.

Buenos días amigo.
Las campanas de la torre suenan marcando ya la hora del desayuno. Luego saldré otra vez al Jardín a tomar el sol a pesar de que el frío comienza a apretar con sus tuercas.

                                                                  Johann R. Bach

Las estrellas más lejanas influyen en la orla del cáliz de una flor.


NUESTRO ENVEJECIDO PLANETA

Estaba tan absorta observando la calle desde la atalaya de mi silla de ruedas cómo llegaban de dos en dos los autobuses repletos de gente que no me daba cuenta que mi amigo el sabio lagarto estaba tomando el sol en la parte baja del muro. Al verlo le he dicho si no tenía ganas de ver gente.

"Hoy - me ha contestado aquella noble criatura- no he tenido el valor para contemplar -como otros días- esas caras típicas del mediodía cuando se apean del autobús.

Qué contentos están de sí mismos casi todos, cómo se pierden ante la perspectiva de una comida rica en grasas e hidratos de carbono (azúcares), cómo piensan aprovechar la presencia de los demás para hablar de la cena, de sofisticados vinos, la cama y... quejarse de lo problemático que es el metro.

¡Ni un minuto para la metafísica!

¡No tienen tiempo para entender la crueldad de las cosas!
Este Envejecido Planeta parece predestinado: una y otra vez nos vemos obligados a elegir entre formas más o menos nobles de sufrimiento".

Bajo la luz intensa del sol, el pequeño saurio tenía un aspecto especialmente pálido y parecía respirar con dificultad el aire que transportaba el penetrante aroma de las magnolias en flor.

"Me encuentro bien -respondía a mi preocupación por su salud. Recuerda, en caso de que algún día deje de venir a tomar el sol en este jardín Nuestro pequeño Paraíso, que todo está en todo.

Las estrellas más lejanas influyen en la orla del cáliz de una flor. El rocío de la mañana contiene la neblina de la noche pasada. Todo está entrelazado por una omnipresente dependencia.

No hay nada que pueda librarse del poder de todo lo demás. Y... sin embargo..., nuestro pensamiento vuela... libre.

Como el polen de la palmera el amor viaja
libre buscando el abrazo en la aurora.

                                                                        Johann R. Bach

Creo en la luna pues hacia ella volamos:


ENAMORADO DE LA NOCHE Y EL MAR

Creo en la sabiduría de los búhos
que arañan los soles y las lunas.

Creo en el mar padre de la lluvia que,
como escasea, nos la envía a gotas.

Creo en tu risa que quema en la noche
como un fruto y como un agua.

Tú que sabes que la lluvia empuja como el mar
pregúntale con tu suave voz

por qué aún creo en nosotros
si ni siquiera dormimos abrazados.

Creo en la luna pues hacia ella volamos:
Sólo el hombre puede tocar el cielo.

Creo en los hombres que en pie beben
el cielo hasta la última estrella.

                                                         Johann R. Bach

1 jun 2016

¿Quebradiza… tu piel? ¿Punzada… doblemente la herida?


COMO TITANIO ADHERIDO AL HUESO

Como titanio adherido al hueso ves tus propias manos que ya no pueden calentar ni el bolígrafo. La tristeza gana terreno a tu soledad.

Suspiras al mirar las semillas de caléndulas –que ya no plantarás- sobre el papel de periódico en el que estaban envueltas. Te hubiera bastado con que te necesitaran para germinar.

¿Por qué crees que Calíope, musa de carne y verso, torció bajo la cruz los ojos abandonando su memoria portadora de albaricoques? ¿Por qué ocultando su rostro no quiso bajar hasta la arena de su playa, hasta tu copa? Un adjetivo buscas inútilmente, efecto de un calor cuya ausencia produce el mayor frío.

¿Quebradiza… tu piel?
¿Punzada… doblemente la herida?

Cometiste el error de siempre:
el sí en los intersticios del no, el ignorar que Él no puede estallar entre las junturas del sí.

Sólo el silencio puede atenuar el dolor
mientras no vuelvan a germinar las caléndulas y rían extendidas al sol, una vez hayan pasado los nubarrones.

                                                                Johann R. Bach


“Qualsevol canvi em fa aprensiu,

                                                                       Sobre el fons groc es llegeix la inscripció "Winners have a sixtsense":
                                                                                                       els guanyadors tenen un sisè sentit"

De Berlín a Kaliningrad

Mentre espero l'avió llegeixo,
com a enginyós joc de paraules "Els guanyadors tenen un sisè sentit ,

però tots necessitem
una espatlla amiga, un animal de companyia o un llibre que ens ajudi a comprendre'ns a nosaltres mateixos.

Fa molt
que sabem que som fràgils. Cal cercar suports com ho fan les veus en un cor.

Rere les passes de Kant:

Et voldria comprendre com a Kant.
Professor de Königsberg- avui  Kaliningrad- proposava la idea que estudiar conjuntament la natura i l'espai exterior en la seva primerenca Història General de la Natura i Teoria del Cel.

Un entre els molts amics
que l'animaven a perseverar en els seus estudis sobre aquest immens llençol de llumenetes que apareix damunt nostre al crepuscle fou Friedrich Hölderlin.

Li demostrà la seva amistat
I li va sintetitzar tot el seu suport filosòfic i literari amb dos versos curts:

Qui construí les muntanyes
i marcà les senderes dels rius?
Hölderlin

Saps que entre els teus amics
hi ha algunes persones meravelloses que, a milers, duen flors a la seva tomba.

Al cementiri de Kaliningrad
el 1991 es va recuperar la seva figura per al món i un dels seus pensaments més poètics i   un dels seus pensaments més poètics en escriure's sobre la seva tomba els mots següents:

"Dues coses m'omplen la ment
amb un sempre renovat i acrescut embadaliment i admiració que no decauen per molt que hi reflexioni: el firmament estrellat damunt meu i la llei moral dintre meu".

Veus autoritzades li havien demanat
que trenqués el seu llarg silenci, ja que sense ell –deien- no es perdia un filòsof: es perdia el món.

Oh nit!

Ara algunes persones
guardem els seus mots en un pendrive de connexió USB a punt de ser llegit penjat amb una cinta al coll:

"Qualsevol canvi em fa aprensiu,
encara que m'ofereixi la millor promesa de millorar el meu estat, i estic convençut, per aquest instint natural meu, que he de parar compte si desitjo que els fils que les Parques teixeixen tan fins i dèbils siguin teixits amb una certa longitud en el meu cas".

"El meu agraïment sincer
als meus amics i admiradors que pensen tan bonhomiosament de mi  fins a comprometre's amb el meu benestar, però així mateix demano, de la manera més humil, protecció en el meu actual estat davant qualsevol alteració".

Oh nit!

Passats els anys
ja és hora que el món sàpiga que va descobrir l'origen del planeta terra i del sistema solar a partir d'una massa que, havent madurat prou, girava, en forma de puro, sobre el seu eix central perpendicular.

Laplace li va donar la raó
amb els seus càlculs sobre la quantitat de moviment dels planetes i nosaltres també la hi donem perquè gràcies a ell podem mirar en el nostre interior i, aixecant el cap, llegir el Codi de l' Obscuritat i les seves ombres blanques.

*(1) Parca. En la mitologia grega, cadascuna de les tres deïtats germanes amb figura de velles de les quals una filava, una altra debanava i  l'altra tallava el fil de la vida de cada persona.

M'he precipitat sobre la sorra de la platja per veure sortir la lluna, aixecant-des del mar, en aquesta nit diluviana


CATALUNYA PAÍS D'ACOLLIDA

Quan es va trencar el nostre país, la presa de la dictadura
aspirada per la falla gegantina de l'abandonament de la llibertat, unes paraules esteses per tot arreu, unes paraules que no volien ser oblidades, van tractar de resistir a l'exorbitant empenta.

Allà es va decidir la dinastia del seu sentit.

M'he precipitat sobre la sorra de la platja
per veure sortir la lluna, aixecant-des del mar, en aquesta nit diluviana. Després, plantat en l'alba tremolosa, amb la cintura plena d'estacions, us espero amics nens i grans que heu de venir.

Ja us endevino darrera la negror de l'horitzó.
Catalunya la nostra llar, terra d'acollida, no para de fer vots per les vostres morades. I el meu bastó de xiprer riu de tot cor per a vosaltres.

                                                                        Johann R. Bach