28 may 2016

Era la hora de los búhos, cuando todas las criaturas privadas de palabras querían hablar.


ÚLTIMA CARTA A TERESA

Nunca pensé
que aquella iba a ser mi última carta a Teresa…

El invierno comenzaba a desgarrar el aire
y cuando salía de casa, sentía el viento frío del mar sin llegar a ser tramontana ni mistral.

Grandes flotas de nubes,
oscuras como la noche, surcaban el cielo. El viento agitaba los olivos y los almendros sorprendidos aún con su dulce carga.

Era la hora de los búhos,
cuando todas las criaturas privadas de palabras querían hablar.

Durante los últimos años
estuve enfrascado en la ficción que ella era, pues ¿qué otra cosa podía ser aquella Diosa del Amor, sino un sueño, un espejismo?

En mi imaginación la doté de bellos atributos
para poder reconocerla simplemente, por el perfume de sus cabellos.

Quise crearla a imagen y semejanza de la Diosa Isis.
Ambos participamos del juego, nos hacíamos ofrendas y nos dirigíamos súplicas como si fuéramos dioses nacidos de la promiscuidad entre los hombres.

Incluso llegamos a preguntarnos
si no éramos nosotros una ficción para los dioses, si no éramos su sombra y reflejo en nuestro eterno juego de citas y besos, de llegadas y despedidas, al igual que ellos que no cambiaban nunca.

Sin embargo, conocíamos nuestro sitio.
Reconocíamos que los dioses eran símbolos de una época anterior a la escritura y  a la historia,

cuando las mujeres aún tenían poder
y elegían para su lecho a los jóvenes mejor dotados para ser inseminadores privilegiados y tras un fugaz año de servicio, eran arrojados al mar desde las rocas.

Hallamos, tras nuestros múltiples escarceos amorosos,
miles de respuestas sobre las cosas más simples y otras más complejas, sobre lo visible y lo invisible.

El invierno comenzaba a desgarrar el aire
y te escribí una carta de amor, Teresa, Dama de mis Sueños, que no pude imaginar que sería la última.
                                                                          Johann R. Bach

Catalunya no els cansis de tu,


CATALUNYA

Aquests nens carregats sobre les teves espatlles
són alhora la teva càrrega i la teva ocasió, el teu horitzó.

Terra de muntanya on crema la calèndula
i de camps d'oliveres i vinyes, de magraners i ametllers;
terra de pins acariciada per l'escuma de Posidó,
per vents de Tramuntana, Cerç, Mestral o Garbí;

Catalunya no els cansis de tu,

Mantén-te entre flor i frontera;
sigues per a ells bressol i paradís.

                                                    Johann R. Bach

27 may 2016

Como el ojo del gato variaba la humanidad entera.


MARIPOSAS Y FLORES

Acuérdate Cassia de aquellos años
en que cuando todo el mundo rezaba, abundaban los incrédulos; y, cuando parecía que la fe iba a desaparecer, el estallido de una granada inundó el mundo de creyentes.

Como el ojo del gato
variaba la humanidad entera.

En la imagen nocturna que nos guiaba,
la resolución de aquella doble contradicción se realizaba bajo la protección del Árbol de la Vida que encerraba los restos de la sabiduría muerta, mediante los intercambios mantenidos entre la mariposa y la flor, y

en virtud del segundo principio de la termodinámica
por el cual la expansión ininterrumpida de los fluidos al que está ligada la certeza de la eterna renovación.

Se trataba de la unidad de dos misterios:
El amor llamado a renacer y la libertad consagrada a conocerse, al precio de su propia privación.

Eran años de mariposas y flores
en los que despertábamos al amor para que nos hablara el alba y nos recordara al mismo tiempo la derrota de todos.

                                                                                Johann R. Bach

26 may 2016

Lánzate exultante a los mares y demuestra que no necesitas victorias de Samotracia


CARIÁTIDE
                                           
¡Cambia de piel!
¡Escápate de la piedra!¡Haz añicos la cavidad que te subyuga! Huye exaltada a los campos, despierta y llévate contigo los besos que durante siglos te han regalado y ríete de las cornisas.

Escupe
sobre esa castrense fila de columnas: manos de ceniza a golpes muertas las alzaron temblorosas hacia cielos encapotados que soltaban poco a poco sus lágrimas.

Derriba
los templos ante las nostalgias de tu rodilla en la que el color pálido delata su ansia.

¡Desflorécete!
Deja que el vino gotee sobre tu sexo, desangra de grandes heridas tu blando bancal: Mira, con los gorriones Venus se hace la trenza y con las rosas se perfuma alrededor de las puertas del amor de las caderas.

Lánzate
exultante a los mares y demuestra que no necesitas victorias de Samotracia para que el viento te lleve hasta las lejanas orillas donde las olas se baten contra las rocas y se frotan con árboles.

¡Sueña! Sí, sí. ¡Sueña, Oh Cariátide!
Porque hasta de los mitos que callan y de las inmóviles estatuas pueden surgir los sueños.
                                                                                                Johann R. Bach

25 may 2016

¡Ah si mi piel –se lamenta- fuera insensible!


TEMPRANO HA BAJADO A LA PLAYA

Temprano ha bajado a la playa. Le gusta –piensa- seguir el vuelo de las gaviotas y ver cómo bajo la lluvia se reúnen en la arena como si esperaran alguna litúrgica señal. Como un flan, tiembla de frío todo su cuerpo, pues la fina lluvia parece más grave con el fuerte aire levantado desde primera hora.

¡Ah si mi piel –se lamenta- fuera insensible!

Pero hoy, en el cielo, el oro no baila y sólo se le ocurre cantar al viento como consuelo. Sufre como un músico angustiado, ama, recuerda, llora, recoge el ligero balón de luz desde un planeta mate lanzado

pues he aquí el auténtico
vínculo con el universo secreto.

¡Qué tristeza opresiva,
qué infortunio desde antiguo sucedido!

¿Y si desde la tienda de ropa femenina, siempre brillante, con largo alfiler desea el corazón atravesarle, de repente, como el rayo de una estrella entre las húmedas nubes?

No es adepta a los goces preconcebidos pues, a menudo, la naturaleza no es más que una mancha gris y ya ha vivido lo suficiente para saber de qué color es una vida solitaria, experiencia que ha pasado alucinando frente a la libertad

¡Y a qué precio!

Hoy sólo busca el paisaje, se entretiene viendo cómo el viento despeina una nube y pone al descubierto las arrugas del cielo mientras el áncora yace en el fondo marino.

                                                     J. R. Bach

22 may 2016

Se acabó aquel presente dentado y aquel porvenir amargo, amargo baile entre los rosales.


NOTAS PARA UNA NOVELA COMO
"DIBUJOS Y PAISAJES DE CASSIA"

¿Tan difícil es apartarse de mí,
que paciente y sin boca me consumo mientras escribo?

El trébol de la pasión es de hierro en mi mano.

En el estupor del aire
donde se abren mis antiguas heridas, el tiempo oxidará poco a poco mi rostro como el eterno Caballo de Atila en la labor amarga.
………………………    ……………………   ……………………..

Ermessenda,
al traducir la intención en acto inspirado, al convertir un ciclo de fatigas en dibujo de resurrección, hace entrar el oasis del frío por todos los poros del cristal del abatimiento y

crea el prisma
–hidra del esfuerzo, de lo maravilloso, del rigor y del diluvio- que tienen, Cassia, tus ojos como sabiduría y mi sangre como retablo.
……………………….    ……………………    ……………………

En el umbral de la gravedad Ermessenda,
igual que la araña Mygale lasiodora, construye su esbozo de camino por donde pasear por el cielo.

En parte oculto a sí mismo,
se muestra a los demás –en los rayos de su astucia inaudita- mortalmente visible.
……………………..    …………………….    …………………..

Tras una cortina blanca
se esconde una persiana de sangre en la que arde el grito de una fuerza que se destruirá por sí misma porque le causa horror la fuerza, su hermana subjetiva y estéril.
……………………   ………………….   ………………………..

Anciana cuando nació,
joven desconocida en la despedida.

La misma y única Clementine.

Su imagen centellea eterna
después de haber sobrepasado al ser y al tiempo

…………………..   ……………………..   ………………………

Todo lo que obstaculiza la lucidez
y frena la confianza, gracias al Ángel Montserrat, ha sido expulsado de esta Casa de Huéspedes donde nos hemos desposado de una vez por todas ante lo esencial.
………………………   ……………………..   ………………………

Se acabó aquel presente dentado... con implantes de titanio
y aquel porvenir amargo, amargo baile entre los rosales.

Por suerte vivimos ya
en la medianoche apartada de los hombres donde el tiempo ya no está secundado por los relojes y la adoración de los pastores ha dejado de ser útil al planeta.
………………………..   ……………………..   …………………………

                                                                   J. R. Bach

Qué hermoso el instante cuando cayó de rodillas con sus ojos llenos de lágrimas, encarnado en la culpa,


CRONICA 2 DESDE EL PARAISO TRANSPARENTE
                      
Ya sabéis que aquí la jornada
es de dos horas semanales y la noción de sueldo o de subvención está desapareciendo del léxico de los periodistas. Sólo a los locos, mentecatos, dementes o

poseídos que sabemos leer y escribir
se nos ocurre trabajar penosas jornadas de 40 horas semanales y algunos enfermos crónicos escriben noticias, crónicas y poemas sobrepasando hasta las 90 horas. 

y es que este Paraíso Transparente es la leche.

Aquí sólo unos pocos contemplan
a los dioses, miran el espíritu puro del cielo. Los demás escuchan comunicados sobre sus milagros en la investigación de la física cuántica y la termodinámica.

También abundan los comunicados
de los políticos sobre las promesas que con el tiempo verán a Dios porque saben que eso vende, pero se guardan muy bien de decir cuándo.

De momento dan órdenes
para que a las doce del mediodía, como si fuera el ángelus, las sirenas mujan dulcemente imitando la salida de las antiguas fábricas de donde salían los proletarios celestes

llevando bajo el brazo sin garbo
sus alas como violines, sus elegantes zapatos negros combinados con deportivos blancos calcetines símbolo de pureza ideológica y sobre sus cabezas azules gorras de béisbol con visera.

Aquí aún se recuerda aquel día
en que el ángel caído, exhausto y con la serpiente enroscada entre sus piernas fue detenido bajo la sombra de la sospecha; aún todavía todo él lleno de luz.

Qué hermoso el instante
cuando cayó de rodillas con sus ojos llenos de lágrimas, encarnado en la culpa, fue esposado y con lengua vacilante entre sus dientes rotos lo confesó todo antes de ser colgado cabeza abajo.

Los hosannas se extendieron
como ya sabéis por todo el Paraíso Transparente y como era de esperar la ramita del olivo apareció en el pico de la paloma. ¡Hosanna en el Paraíso Transparente!

Esto es el Paraíso Transparente.
                                                                    Desde el Paraíso Transparente
                                                                                     J. R. Bach

La entropía ese calor interno que me quema las entrañas, que me envejece, que me mata lentamente me coloca una ceniza sobre mi piel


EPÍLOGO DE LA NOVELA "DIBUJOS DE CASSIA"

¿UN POETA FORMAL?

Y bien, todos sabéis que estoy en la recta final. He pasado más de cincuenta años retorciéndome a veces como un gusano herido mientras otras me complacían las lagartijas tomando el sol sobre un muro.

He tratado de no perder el tiempo en aprender el uso de las palabras. Y cada intento ha constituido un nuevo principio y un tipo diferente de fracaso. Para ocultar mis deficiencias podría decir por ejemplo… que uno sólo aprende a dominar las palabras para decir lo que ya no tiene que decir. O en una forma tal que algunos lectores fueran impelidos a una suerte de lástima elegante. Muchos esperan que diga obviedades para poderme aplaudir.

Se espera que en un momento u otro salgan de mi pluma lo que nunca salió. Verbis gracia: "Hogar es el lugar del que partimos. A medida que envejecemos el mundo se nos vuelve irreconocible, más compleja la lista de muertos y vivos que han dicho luchar por la libertad.

No el denso paquete de momentos aislados, sin un antes ni un después como en una canción de blues, sino la historia entera que arde en cada momento. Y no la vida entera de una sola hormiga sino de viejas piedras esculpidas por el viento y por hombres que en su desesperación grabaron en ellas sus propias limitaciones.

Muchos esperan que mi derrota me obligue a escribir que hay un tiempo para el anochecer bajo las estrellas -como un verso tan y tan gastado- y un tiempo para el anochecer a la luz de la lámpara –mirando un álbum de fotos- y aspirando el olor de naftalina de los armarios.

Sí. Podría hacerlo y así les daría una excusa para decir de mí que era un gran poeta y sin embargo me cae mucho más simpática la locura de Van Gogh que no vendió un solo cuadro en su vida. Y lo único que puedo concluir respecto de la edad es que no soy un pintor formal como Monet.

La entropía ese calor interno que me quema las entrañas, que me envejece, que me mata lentamente me coloca una ceniza sobre mi piel de forma que el amor se acerca más a sí mismo, y, que hay un momento en que la propia ceniza hace que la combustión sea mucho más lenta causando una sensación de que no importa el aquí o el allá o en qué mar.

El grito de Poseidón moviendo los vientos, el estruendo de la ola golpeando la roca, las grandes aguas borrando las huellas de las batallas de la arena. Sí. Todo eso -tan y tan gastado- aun puedo escribirlo. Sólo espero que me den una buena excusa para hacerlo.

                                                                     J. R. BACH

He devorado los soles sobre el mar que madura nuestra carne.


CUPIDO Y VENUS

Hace días que no sé nada de ti

He devorado los soles sobre el mar
que madura nuestra carne.

He caminado por una calle,
pisado el asfalto ardiente latiendo
y crecido de sangre.

Todo me recuerda tu voz:
un puño que no quería lunas
ni nieves ni alquitrán ardiente

Hace días que no sé nada de ti

Pienso en las palabras que  
Cupido le dijo a Venus:
"Te libraste del rayo;
de mí, ya veremos".

                                      Johann R. Bach

INTRODUCCIÓN A LA NOVELA "DIBUJOS Y PAISAJES DE CASSIA"


LA SOFISTICACIÓN DEL AUTOR, 
UNA POESÍA PARA EL FUTURO

Ermessenda está convencida de que empezó a enloquecer, no a los veinticuatro como era de esperar, sino a los treintainueve. El primer aviso de locura textual –recordemos aquí que Ermessenda heredó una empresa editorial- se hizo patente con la pérdida parcial de sus capacidades olfativas.

En efecto, durante el proceso de una afección gripal todas las sustancias le daban la sensación que olían a café tostado. Y, por otro lado, le producían náuseas todos aquellos textos en que un torrente de imágenes tópicas de la literatura de terror se vuelve insustancial y naïf por haberse extraído de un discurso donde pudieron haber sido necesarias: oscuridad, ratas, casas abandonadas, pasadizos secretos, monstruos de origen humano habitando minas abandonadas e instalaciones militares subterráneas…

Ante el peso de los años, se refugia en los poemas de Johann y, a pesar de que nunca diría que su amigo es "un buen poeta", "el más grande poeta de L'Empordá heredero de Edgar A. Poe" ni en sentido contrario

"el más negro y corrosivo
de los malditos cuervos",

Ermessenda sabe que otros lo dirán, pero no será ella –quien lo diga-, porque todas esas etiquetas ridículas sobran a la hora de hablar de cualquier escritor, o, más bien, a la hora de hablar de cualquiera. Sabe ella, eso sí, que Johann escribe poesía en prosa. Eso es un hecho. Sencillo –dice-, tal vez, pero verdadero. Haciendo esas declaraciones se exime de adelantar un juicio de valor, de hacer una aseveración sin fundamento. Parece una cosa estúpida, pero no lo es.

Es más: a partir de un determinado momento –según declaró Ermessenda, en cierta ocasión al periódico La Vanguardia- de su trayectoria, Johann se empeñó en escribir "un definitivo y único poema" y para hacerlo, ha probado con numerosas variaciones, ensayos de aproximación seriada que terminan por no tener otro marco de referencia que ellos mismos. El poema –insistía Ermessenda- es la guarida del animal poético que no existe, del hombre modelado por la lectura hecha con filtros muy finos.

El único relato válido para Johann R. Bach –según el concepto de Ermessenda- es el que al final, construye la literatura, superpuesta y convertida en segunda piel para quien ha perdido contacto con aquello que se suele llamar "mundo", que ha huido de él a través del ciervo de la locura. La paradoja es que lo que existe –como los poemas de Johann R. Bach en palabras de Ermessenda- está radicado, al final, en lo que no existe.

"El poema se ata fuertemente
al sufrimiento que no existe,
en la página que no existe".

La poética de Johann R. Bach es así, paradójica, contrahecha, como un blues "improvisado y desafinado". El poema es, en él, propiamente lo que existe frente al espectro de lo imaginario que es lo inexistente. Es simplemente atroz: algo que tiene vida, pero no tiene mirada.

                                                                                  Leo P. Hermes

la ilusión de un futuro -siempre demasiado corto- la amistad, el amor… y sus sucedáneos


COLECCIÓN DE INSULTOS
BAJO LA LUNA DE ESTE BLOG

Nada deben los escritos de este blog al amor propio,
a la información, o a "novelas sucias" de esas que ahora se han puesto de moda. Ya una vez, ante la visión de la sangre torturada, se ha perdido la ingenuidad de poder compartir, "libremente", opiniones; su importancia se ha reducido a la nada.

Esas anotaciones acompañadas,
a modo de alegoría, por un cuadro, un dibujo o una foto han sido escritas desde la tensión, la cólera, el miedo, la emulación, el asco, en no pocas veces desde el furtivo recogimiento, la ilusión de un futuro -siempre demasiado corto- la amistad, el amor… y sus sucedáneos. Con ello queda claro hasta qué punto dependen de su circunstancia.

Los escritos de este blog
dan fe de la resistencia de un humanismo consciente de sus deberes, discreto acerca de sus virtudes, deseoso de reservar el inaceptable "campo libre" a la fantasía de sus soles, y dispuesto a pagar por ello el precio debido.

Más allá del insulto y el menosprecio
todo se torna humo y donde hay humo se acumula la ceniza.

                                                               Johann R. Bach

19 may 2016

Yo nunca fui una utópica –irrumpió Clementina con cierto aire de autoridad-, nunca creí que el estado fuera a derrumbarse,


EL TELÉFONO HA DE SONAR TRES VECES

Era casi medianoche,
la cena se alargaba inusualmente. Clementine se quejaba de que al final de su vida laboral solamente la élite tenía libros, el resto de la población pasaba horas y horas ante un televisor.

Agnés estaba convencida de que su generación era pura basura y no merecía nada, ni siquiera latigazos.

Todo lo que podemos hacer es…
-decía Cassia cuando de repente sonó el teléfono en el recibidor. Todos nos mirábamos unos a otros, pero nadie se levantó de la mesa. Fueron unos instante eternos… Cuando los timbrazos dejaron de sonar… la conversación se reanudó.

Niko decía que la democracia
como forma de autoridad no puede sobrevivir. Nunca un parlamento consiguió –era su argumento- eliminar el hambre, la miseria social y psicológica de millones de seres.

Tu teoría se basa –protestaba Bruno-
en algo erróneo: ¡Sólo consiste en destrozar lo primero que se te tenga a mano y en esperar luego que algo bueno surja por sí mismo! ¡Combinas pesimismo irracional con optimismo irracional! ¡Prevés cosas terribles pero también crees que se puede predecir el futuro y que es también posible controlarlo y amarlo!

El marxismo siempre salvó sus hipótesis
extremadamente improbables mediante la fe en una conclusión utópica. ¡Y tú te quejas de que yo crea en el Ángel Montserrat!

Yo nunca fui una utópica
–irrumpió Clementina con cierto aire de autoridad-, nunca creí que el estado fuera a derrumbarse, ni que se fuera a terminar la división del trabajo… claro que yo era funcionaria y no podía creer en algo que fuera a destruir mi modo de vida… aunque tampoco era tan estúpida como para no ver que aquella administración en la que yo vivía totalmente inmersa estaba podrida hasta el tuétano, que era opresora, corrupta e injusta, materialista, implacable e inmoral, blanda, podrida por la pornografía y la cursilería. Las personas estaban vivas a medias cuando no simples marionetas.

El silencio, de nuevo, se impuso:
el teléfono del recibidor volvía a escupir al éter sus timbrazos… Nadie se levantó de la mesa.

                                                                                Johann R. Bach

Los precios son aquí de risa.


CRONICA DESDE 
EL PARAISO TRANSPARENTE DEL TERCER NIVEL

Hola amigos de la Casa de Huéspedes del 13 Boulevard Raspail París. Pienso a menudo en vosotros y además por recomendación del Ángel Montserrat os envio esta primera crónica desde el PARAISO TRANSPARENTE DEL TERCER NIVEL:

Esta semana –como todas-
se ha caracterizado por el buen tiempo y la buena cara de todos los vecinos, con una sonrisa de plástico envidiable. No llueve y el sol quema la piel mejor que en cualquier playa.

Esta ha sido una semana
de poco trabajo/persona –unas dos horas en total- y hemos cobrado unos subsidios maravillosos. Esto es el Paraíso. ¿Puede haber alguien que desee otra cosa?

Los precios son aquí de risa.
Con el sueldo de una semana podemos tomar 200 cafés, 1 hamburguesa, dos huevos, 1 sopa de ajo, 10 gramos de pan, 3 litros de ginebra, 2 colas de 500 ml, 3 champiñones, 50 porros, 1 gramo de jabón, 3 aceitunas y… ¡cómo no? a escoger entre 1 mandarina ácida o 1 lima.

(El lector de esta crónica
comprenderá por qué nuestras neveras están repletas)

En estos días se ha practicado
más deporte que nunca. Ya sabéis que aquí en el Paraíso Transparente el deporte preferido consiste en partir leña o en escribir sobre el teclado del ordenador ya que gracias a ello el sistema social es estable.

¿Los gobiernos? ¡Ay!
Son de lo más sensato. Casi no hacen nada y por ello hay pocas quejas. En caso de conflicto se van a la playa y así se evitan discusiones.

Hay que reconocer
que no siempre fue así, que todo fue planificado para ser distinto. Pero nadie quería que el Paraíso Transparente fuera distinto: círculos luminosos, coros y grados de abstracción pintados de cian y magenta.

Nada de esos ridículos ocres
de los bosques caducifolios podría amenazar las plantaciones de café y hachís. Y aunque no se logró separar con precisión las palmeras de plástico de las vacas sagradas el resultado fue bueno.

Al principio el cuerpo y el alma
se resistían a separarse y se necesitó mucha agua caliente y jabón para lograrlo y eso hizo que se sacaran algunas conclusiones: se mezcló un grano de lo absoluto

con un grano de arcilla
y aquello fue la hostia: Las gotitas de grasa resbalaban sobre los dedos que aún no comprendían la orden de los Seres Supremos cuando decían con voz autoritaria: "Dedos a la obra".

Naturalmente cuando eso pasaba
las mujeres salían huyendo buscando otros manzanos bajo los cuales poder refugiarse. Pero finalmente la Doctrina Única se impuso y lo arregló todo:

A partir de entonces las mujeres
son las únicas que trabajan en el Paraíso mientras sus maridos miran la tele tumbados en el sofá. ¡Ah! ¡Esto es el Paraíso Transparente!

Los proletarios celestes constituyen
una minoría protegida para conservar la diversidad biológica; y, son felices hasta el punto de que si se portan bien y recorren todas las estaciones del viacrucis de la Fórmula 1 sin rechistar,

se les deja oír el sonido de la lluvia.

¡Esto es el paraíso Transparente!
¿Qué digo? Esto se está convirtiendo en algo mejor que el Paraíso Transparente, pronto subiremos de nivel. La Semana próxima les volveré a enviar otra crónica con la esperanza de poderles decir:

¡Esto es más que el Paraíso Transparente! ¡Es la leche!

                                                                         Desde el Paraíso Transparente
                                                                                       Bartolino R. Bach

18 may 2016

Como su única hermana recogí en las mías, sus manos de sierra y de coral.


ÚLTIMO ADIÓS

Había en el monasterio ecos de plegaria
y música de piano que recortaban su silencio, abreviaturas sordas de música en sus sienes y sus párpados temblaban todavía.

En un claustro sonrosado con las piernas desnudas y manchadas del mismo color rosa que los arcos, las lágrimas abundaban como el frío. Pensé en su corazón lleno de tesoros, excepción en un mundo falto de latidos, en su vientre tatuado por espinos, en sus muslos pintados de azul claro.

En aquellos días viví entre su imagen, su sexo borrado del tiempo y un jardín lleno de letras grises y gemidos como un humo de nombre solitario; su respirar con los ojos; cómo en su musitar rogaba un nuevo hogar distinto de aquel donde la cera y la ceniza son los ángeles.

Vi cómo su quietud se pronunciaba descomponiendo el árbol de su ser, ablandando sus delicados miembros, cómo lo gris deshizo el vívido amarillo y cómo se iban perdiendo los aromas en el ascenso de un olor impuro, hipocrático.  Sus pétalos eran lívidas caricias. Su torso se transformaba en un tallo y en sus ojos la sombra del no ser miraba suplicando bajo las rojas grietas de su frente. En aquellos últimos minutos vi su presencia abrirse y deshacer y sus ojos perderse entre las frutas funestas de pasados intocables.

Como su única hermana
recogí en las mías, sus manos de sierra y de coral.

Repartida en visiones y en instantes, su estatura se quebró en infinitos fragmentos dispersados. Sus ojos como en un puente; sus senos se abismaron con su voz y sus palabras fueron en aquel día de otoño como agua de una lluvia más oscura, más doliente. Solamente su vientre se elevaba bajo la red azul de las estrechas distorsiones del grito de la luz.

Sus labios se fueron ocultando poco a poco en las hojas y en las raíces secas sus silencios traspasaban pálidas orquestas. Su cuello siempre fue una tétrica magnolia. Como innobles madreselvas las venas habían recubierto, hasta las orejas, su piel de adolescente en delirio. Sus pies habían sido, durante años y años, como dos piedras olvidadas, mientras que su nombre, fue como una cadena desprendiendo cada eslabón untado de sentido.

Había sido su vida como una antorcha de oro y cera, como una catarata de momentos, como de mármoles un choque.

Como carbón vegetal ya consumido,
su luna se deshizo en otros cielos…, se borró como su sol. 

                                                                                                   Johann R. Bach

17 may 2016

¿Acaso temes volverte aburrida y vulgar?


EL MAR EN LA ISLA DE MENORCA

Mar que arrancó, demasiado pronto,
a remo y vela, de un tirón a los niños de mi isla dales el rostro de tu pasión.

Mar donde termina el relámpago
y comienza la tierra que vio nacer a mi madre que hace rodar por las rocas de olvido la rocalla de mi razón.

Mar, la tierra es en ti temblor,
el viento de tramontana ansiedad, que cada nieto de marinero en su noche cueza de tu cosecha de arañas y serranos.

Mar, tantas veces denostado,
de calas abandonadas, privado de voz.

Mar del respeto a la poesía de Homero,
mar que oxida el metal, donde las estrellas tienen esa sombra que niegan a la lluvia.

Mar de los poderes transmitidos
y del grito que emboca las aguas en los pequeños puertos, del viento huracanado y seco que muerde los olivos y anuncia el nuevo aceite.

Mar de corazón intacto
de este fragmento de Mediterráneo enloquecido por la presión del turismo, ampáranos violento y amigo de las abejas del cordero y el caballo.

Mar que baña esta isla
de los mejores que sí mismos, acusada de ser Bulevard de perezosos y saludo de los simples,

pero uno no puede, al salir de la infancia, dedicarse a estrangular ególatras indefinidamente. Somos unos cuantos quienes, sin pruebas, creemos que la felicidad es posible en esta Isla de Menorca.

                                                                                              Ermessenda

Deduzco, por el poema que has escrito,
que tu madre, Ermessenda nació en Menorca , pero tú no. Así es Cassia. Mi madre nació y vivió en Mahò hasta que se casó. Yo pasé en Ciutadella todos los veranos hasta que acabé mis estudios. Me encantaban las fiestas de Sant Joan y su espectáculo de caballos.

Te he visto escribir frenéticamente
sobre nuestros perfiles, sobre los paisajes que hemos visitado, sobre las calles de París: ¿Acaso temes volverte aburrida y vulgar? ¿Es ése tu miedo particular? Sin duda escribir te ha mantenido durante años en un estado de excitación permanente y te he visto temblar de emoción mientras escribes lo cual me excita a mí también.

Sí, sí. Y al mismo tiempo de que se trata de ti y de mí, pues ambas estamos vencidas por nuestra imposibilidad, debe haber algo más profundo, algo inexplicable que aún no llego a comprender: Es ese día a día en que se produce lo nuestro, esa cosa que hace que todo resida en el ahora.

¡Mira! Clementine ya tiene dispuesta la cena…

                                                                                                   Johann R. Bach

16 may 2016

Comienzo a entender de que estoy atrapada entre escombros


SOR GENOVEVA

Aturdida aún intento saber qué pasa:
todo está oscuro y tengo la boca seca y llena de barro; un pequeño hilo de agua discurre junto a mi mejilla y su helor aviva mi mente.

Poco a poco
me voy acostumbrando a la oscuridad y en el fondo de un pasillo medio destruido veo algo de luz.

Intento moverme y no puedo:
algo me sujeta por la cintura y mis piernas doloridas, sobre la espalda noto la presión de algo duro aunque no cortante.

Comienzo a entender
de que estoy atrapada entre escombros que me tienen inmovilizada, oigo voces a lo lejos.

Sepultada entre las vigas
que han caído sobre mí, como fiera enjaulada respiro. Un rumor de palas me dice que trabajan desde fuera;

mis pulmones lo hacen desde dentro.

¿Cómo podría saber
que es a mí a quien buscan?

¿Cómo podrían saber ellos que aún respiro?
Un espantoso espacio hecho de arena y maderos atravesados impide que puedan oír mis débiles palabras.

La disciplina practicada
durante años me indica que debo respirar profundamente para calmarme y pensar y … ¿qué otra cosa podría hacer? En primer lugar debo saber si estoy herida.

Tengo un golpe en la cabeza,
pero no debe ser grave porque no noto que la sangre corra por los cabellos,

muevo los dedos de pies y manos:
no tengo lesionada la columna vertebral. La rodilla derecha me duele aunque ese dolor ya me molestaba antes de estas magulladuras.

Observo con el tacto
de la mano libre, la derecha, qué cosas están a mi alcance: sólo un pequeño cesto de mimbre que contiene un ramillete de caléndulas que llevaba en la mano cuando se ha desplomado el cielo sobre mí.

Con auténticas dudas
sobre si es posible la esperanza, tengo miedo, un miedo aún más paralizante que los escombros que tengo encima. Me tiembla la barbilla.

Sola por todas partes
como el propio convento en ruinas, poco a poco se va apoderando  de mi cerebro la idea de que si no estoy herida,

ningún espectro podrá dañarme
ni serpiente alguna hechizarme: sólo destrona a la Fatalidad aquél que la ha sufrido.

Miro mi reloj
y por sus manecillas fosforescentes sé la hora que es aunque no puedo ver el día. Me parece que llevo aquí una eternidad.

Al ver que disminuye la claridad
al fondo de lo que creo fue un pasillo, la angustia se apodera de mí, el pecho parece que me puede estallar de un momento a otro.

Me introduzco un pellizco de caléndula en la boca y dejo que lentamente la saliva disuelva sus alcaloides. Sorprendentemente la calma llega a mi espíritu hasta el punto de prepararme para afrontar la situación:

Respiro hondo… varias veces.
Para hidratarme bebo unos cuantos sorbos del agua que, providencialmente, circula bajo mi rostro y el gusto amargo de la caléndula va desapareciendo.

El reloj marca las nueve,
afuera el rumor de las excavadoras ha cesado. Debo hacer como los que, pretendidamente, me buscan: dormir… dormir… dormir. Pienso en Hamlet.

Me concentro, punto por punto,
en aquellos lugares de mi cuerpo sobre los que me apoyo y punto por punto donde siento presión.

Parece que he dormido un poco.
Miro el reloj. Mi asombro es mayúsculo: Son las seis de la mañana. He dormido placenteramente. ¿A causa de la caléndula?

Afuera las excavadoras reanudan su búsqueda
apartando más y más escombros, mientras yo me revuelvo contra la idea de que no me encontrarán viva.

No tengo hambre, pero si sed.
Por suerte afuera sigue lloviendo y el agua llega a mi boca como los besos (mis primeros besos) del único amante que he tenido en mi vida.

Mis pies se entumecen más y más
y, sin embargo, aún mis dedos están despiertos. Por momentos el rumor de las palas cesa y me pregunto

¿qué estoy haciendo
dentro de esta Apariencia de mí misma?

Antes de esta desgracia
creía conocer la Luz, ahora la puedo ver ahí al fondo del desdichado pasillo: es morir
.
Sólo puedo masticar
pequeños trozos de caléndula que calman mi ansiedad, beber pequeños sorbos de este milagroso hilillo de agua que llega hasta mi boca como la esperanza,

y soñar que Damián -el ladrón de mis sueños-
me besa los pezones y que va a venir de un momento a otro, con su música de blues, a rescatarme como el Orfeo que cada monja lleva secretamente en su corazón.

                                                                            Johann R. Bach