2 mar 2014

Pasados los día convenidos Francisco no dio señales de vida...

LA TORTUGA Y LOS PALMEROS

 

Con los años

se ha convertido en una cosa natural en mí, entrar en un estado de confusión en el que me da por relacionar mis piruetas mentales, lo cual consiste en

 

saltar de un pensamiento

a otro sin conexión alguna entre ellos de la misma forma que un escolar se distrae con el vuelo de una mosca.

 

El final de agosto se acercaba

y la higuera que tengo en el jardín aún conservaba gran parte de sus hojas, pero en la base del tronco ya se acumulaban algunas de ellas.

 

Era un día de esos

en los que parece que la tramontana no ha existido jamás y el pequeño movimiento de aquella hojarasca se debía a que allí se desperezaba la tortuga “Aquiles” la más rápida de toda su familia.

 

La reconozco por sus por sus marcas amarillas.

 

Es una tortuga curiosa,

dotada de una inteligencia milenaria. Me reconoce como “Platina” la gata que cada noche a las ocho da la vuelta a toda la finca para comprobar que todo está en orden y como también lo hace

 

el “Gadafi” un gorrión que juega alegre

con los demás animales domésticos de la familia y no molesta la siesta de las lagartijas.

 

De alguna manera Aquiles

se había ganado la simpatía de “Loga” el mastín de Burdeos auténtico cancerbero que vigila la finca.

 

Loga le llevaba, como cada día, a Aquiles

su hoja de lechuga y en aquel momento nada más verla se puso contenta. Por un instante, Aquiles levantaba hacia mí su cabeza de vieja filósofa, y,

 

deslumbrada por el sol,

calculaba mi tamaño y el de Loga. Yo conocía aquella expresión de su cara, un gesto de satisfacción motivada por el hecho de haber nacido en un Edén donde abundaban los alimentos y los animales amigos.

 

Ensimismado en la escena

un timbrazo me hizo comprender que aquel pequeño paraíso tenía sus límites: una muralla de ladrillo y una puerta de entrada.

 

Manuel Palmero esperaba afuera

a que le invitara a pasar.

 

Con voz grave

me dijo que no había podido pagar el alquiler de los dos últimos meses porque había estado en la cárcel, esa otra clase de paraíso.

 

Manuel y su hermano gemelo Francisco

habían abierto un pequeño bar no lejos de allí y lo bautizaron con el nombre de Los Palmeros.

 

Al poco tiempo Francisco se complicó la vida

entrando en negocios de un mundo extraño lleno de ilegalidades y finalmente fue a parar con sus huesos a la cárcel.

 

Manuel, lleno de humanidad,

fue a visitarlo en su celda de Sevilla justo en la semana en que se celebraba su famosa feria y no se les ocurrió otra cosa que

 

cambiarse las camisas

con la finalidad de que Francisco pudiera disfrutar de una semana de libertad.

 

Como eran gemelos idénticos el plan dio resultado.

Los funcionarios no se apercibieron del cambiazo. Todo le parecía perfecto a Manuel que estaba orgulloso de su generosa acción.

 

Pasados los días convenidos Francisco

no dio señales de vida y después de un mes en prisión Manuel tuvo que denunciar la fuga de su hermano.

 

Otro mes de comprobaciones

se tardaron las pesquisas de las autoridades en aclarar el caso, dando por fin con la captura de nuevo de Francisco, satisfacción a las demandas de Manuel.

 

En mi cabeza comparé aquellos Paraísos

tan diferentes el uno del otro, aunque los dos pertenecieran a mundos apasionantes.

                                                       Johann R. Bach

Un arco de luz... hará que tus plexos se abran

LA ADOPCIÓN

 

DEBERÍAS CONTAR CON TU MADRE

 

No cuentas con tu madre.

Calor no da. Tan sólo cierto resplandor destinado a tu hermana.

Lejos sonríe. Te habla y no la oyes.

No sabes qué te dice, dónde.

 

Tu padre biológico, ajeno, disminuye,

emblanquece, se distancia hasta su recuerdo.


En una noche tuvo

absolutamente todo el frío, todo el desamparo junto desarropándolo, se empecinó con él entre sus sábanas.

 

Y sin tutela estuvo.

Así de golpe, proscripto, totalizó su nada.



No te encontrabas a su lado

para resguardarlo de la helada.



¿Ahora qué puedes pretender?

¿Quién podría apadrinarte? Íntegramente huérfano, tus posibles sucesivos padres uno tras otro cesarían.


Te prohíjan,

pero no puedes hacer fuego, aunque a menudo, la fibra te tirite, te has de someter a tu adoptiva hermana, a su vez adoptada… y cruel.

Oscurece, oscurece. No tomes frío.

No soy tu madre, ni lo pretendo, sólo quiero llevarte a un lugar que no es el paraíso, pero allí tendrás algo de calor

 

y yo, a veces, hablaré contigo.


Allí, las estrellas te mirarán

lentamente, parpadeando; un arco de luz imitando el fuego te acariciará el rostro y su aroma, imitación del azahar, hará que tus plexos se abran,


tus dibujos se reproduzcan

como los de otro Leonardo y tus pulmones se ensanchen como tus límites.

 

                                     Johann R. Bach

              (De la novela “Niños a la Deriva” cap. 46)

                          www.homeo-psycho.es

 

ALGUNAS MEDICINAS MUY ÚTILES

 

Duerme con mantas y calcetines incluso en verano.

Cree que no hay curación para él


                                 PSORINUM 200 CH

                                 NUX VOMICA 15 CH


Claustrofobia con deseo de chocolate

 

                       ARGENTIUM NITRICUM 200 CH

 

1 mar 2014

¡Oh Ecuador país de noches con luz!

ECUADOR. PAIS DE LUZ

 

Ecuador país donde compiten los árboles

de maderas finas -el laurel rosa, el cedro y la caoba- con otras aromáticas plantas características-la caña brava, el árbol del pan, el achiote, el palo balsa, el guarumo, la zarzaparrilla y las vainillas fina y ordinaria (Vainilla planifolia).

 

Puede que en Ecuador no todo sea poesía.

Pero la reflexión sobre ella es como las raicillas del enebro y las margaritas que crecen en los campos sin importarles si nos gusta o no su presencia.

 

Algún poeta dijo,

intentando simplificar ese universo abigarrado de cosas objeto de la poesía, que los tres temas sobre los cuales pivota la poesía de Ecuador son:

 

el paisaje amable de Las Isla Galápagos,

el amor en las selvas húmedas tropicales y la reflexión ante las cumbres nevadas.

 

Hay que pensar, según ese esquema,

dónde poner las sensaciones sobre la anatomía y fisiología en el interior de cada uno de sus habitantes.

 

Lo que ocurre bajo el enrojecimiento

en los cielos ecuatorianos hay dudas de si es adecuado interpretarlo como meras descripciones paisajísticas exentas de humillaciones y odios.

 

Y donde los sagrados bosques

ponen los dedos-como otra heroicidad- también se puede considerar como una geografía con puntos geodésicos, valles, ríos y con preciosas diaclasas dispuestas para el placer de la contemplación.

 

A veces –en Cuenca o Guayaquil-

una sola letrao un número como el de la puerta de la casa de la infancia podría tener un significado geográfico de reconocimiento de las coordenadas donde poderse refugiar de las torrenciales lluvias.

 

Un cuadro en un rincón

de una habitación puede jugar el papel del amigo que sabe escuchar sin reprender por las reprobables acciones y acompañar, con su silencio en la penumbra, tus sueños.

 

Sus colores pueden alegrar

a tu espíritu en momentos de tristeza y doblar con ello las primaveras del corazón y animar a perseverar en los buenos augurios para un país inundado por la luz.

 

La pared misma

donde podría estar ubicado ese cuadro,con su ingenuidad colgada con un rústico clavo, puede vibrar y reproducir sonidos que lleguen a ser interpretados como la música que surge de sus sienes y alcanzar las de una humanidad global.

 

Un antiguo cuadro

también puede en un museo de Quito o de Cuenca ser una luz original que, con una gama de cuatro mil frecuencias, se abre paso a través de su marco,

 

inundando de colores todo un país

y con su simbología recordar que el mundo de la infancia,también en esas latitudes estuvo siempre presente, tanto en la vida cotidiana, como en el sentir popular.

 

La filosofía es –según dijeron algunos sabios-,

una concepción del mundo y desde luego en Ecuador hay una serie de artificios que han alejado a muchos de sus habitantes de la vida de la vida tropical, pero la materia prima, la base de los sentimientos siempre es la vida concebida entre sus paisajes, sus pájaros y sus tortugas.

 

Cuando se escribe algo sobre el Ecuador,

hay que dejarlo reposar algunas horas o días, incluso semanas o meses, luego releerlo para saber si aquello que se ha escrito da qué hace pensar; y, si esa segunda o tercera lectura te sorprende es que lo poético del país es una realidad.

 

Entonces se puede mirarsus realidades

a través del teodolito de su cultura, someterlo a un ajuste fino colimando sus ángulos; y, finalmente, archivarlas en una de las carpetas rojas dispuesta a hacerla viajar por todos los mares. Siempre disponible como coadyuvante de los sueños de aquellos a los que aman ese maravilloso país.

 

¡Oh Ecuador de noches iguales al día!

 

Sé que me llamas

alos claros de tussagrados bosques junto a rocas de oro y pájaros de colores, pero aún no he encontrado el hilo de Ariadna que me conduzca a la salida de este laberinto.

 

Sé que me llamas

para conducirme junto a dios Sol desde el ámbito en que la claridad es un diamante, pero aún no puedo oírte desde la sangre.

 

¡Oh Ecuador de días iguales a la noche!

 

No ignoro

que me llamas a la verdad sobre tu espacio ciego de crisol, pero me cuesta oírte desde el carbón. Camino y no veo mi propia sombra ni cómo mi sangre forma un rio; la luz de las estrellas se me muestra confusa entre tantos negros nubarrones, los mismos que me obligaron a abandonar el país.

 

Aquí, lejos de tu paraíso,

se viven muchas noches en las que sin luna sólo veo piedras,no la idea en que la eternidad podría abrirse ante mí y limitar mi pena y que todo lo que te imita es pura conminación de la intención.

 

¡Oh Ecuador país de noches con luz!

 

Sí, sí. Oigo tu llamada

a despedirme del Monasterio, a abandonar el sendero de su rosada bruma en el que he vivido con luz inexistente y que tantas veces soñé con ello.

 

Sí, sí. Oigo tu llamada

a abandonar la confusión que me aproximaba al tormento rojo, entre lamentos roncos y reflejos, pasión de soledad desolada.

 

Sí. Bendigo tu paciente llamada

desde las puertas abiertas ardiendo que me abres al otro lado de los muros de los mares.

 

No tardaré en regresar.

Entretanto ¡oh noche! Dale recuerdos a Lorena

 

                                                             Johann R. Bach

28 feb 2014

Sí, sí. Estaba oscuro. Cuando lo hice quedó la huella de lo ocurrido parte de mí misma.

LUZ ATLÁNTICA

                                                                         Atardecer en Cabo Home

 

Querida Patricia

 

He guardado en mi carpeta preferida

tu último mail añadiendo al texto algunos puntos suspensivos. Espero que no te enfades por ello. El texto ha quedado así:

 

Luz atlántica…

Cuando mis lágrimas te alcancen la función de mis ojos… ya no será llorar… sino ver…

 

Sí, sí. Estaba oscuro.

Cuando lo hice encima de un cartón donde quedó la huella de lo ocurrido parte de mí misma.


Quise tirar el cartón.

Quise eliminar la prueba de mi culpa y fui empujada violentamente hacia afuera. Para vergüenza mía se dejó a la vista la roja huella, cerrando a continuación la puerta con llave.

 

Aunque lejos nos situemos,

y no sople el mismo viento en el Este que en el Oeste... el mistral con su soplido frío hace que nuestra piel se erice.

 

Pero ahí estás tú…

que me has hecho conocer otro mundo. Un mundo de dulzura en el que no hay aguas amargas.

 

Ahí estás tú…

para susurrar a través de esa auténtica locura diciendo palabras bellas, palabras elocuentes, sensuales y eróticas, calientes

 

para que ese frío se desvanezca

y el calor del rostro Atlántico y su cuerpo se sonrojen al oírlo y disfrutarlo. Puro deseo.

 

Luz atlántica…

Cuando mis lágrimas te alcancen la función de mis ojos… ya no será llorar… sino ver…

 

                                                            Johann R. Bach

 

27 feb 2014

¿Es demasiado pedir que duermas bajo mi sábana de nardos, narcisos y violetas?

        ¿Tan difícil es vivir?

 

¿Tan difícil es vivir?

Huiste despavorido cuando entre los acantilados te pregunté: Mi amor, ¿tan difícil es vivir? -parafraseando  un verso de Virgilio-, creí que ibas a suicidarte.

 

Tu médico te ha dicho

que aspires el aroma de la lavanda, que pasees bajo los tilos y que no comas manzanas que puedan estropear tu humor. ¿Prefieres la cicuta antes que cumplir la obligación de mirar el horizonte pintado con nubes de algodón y frescos?

 

¿Es demasiado pedir

que duermas bajo mi sábana de nardos, narcisos y violetas?  Si no tienes valor para seguir adelante por el dulce camino de los granados abarrotados de flores fucsias, lánzate al mar y que los delfines se repartan tu cuerpo.

 

Desobedece los cantos de sirena

que te impiden atravesar el huso horario de tu mundo. Si aún crees que te falta valor para que el mar del que saliste te engulla para alimentar a sus algas déjate morir, como Adriano, de inapetencia de poder -terrenal y celestial.

 

Pero si aún te queda algo de sal

en tu corazón deshilváname con tus dientes y vuelve a empezar. Si necesitas ayuda, pídemela y te daré una gota de mi negra tinta, lanzaré mi aliento en tu boca y mis manos se hundirán en tu espalda.

 

Te abriré los ojos a la horizontalidad,

tus hombros recuperarán tersura, tu piel volverá a absorber la luz y el oxígeno de mis pulmones y la vida rebrotará como en primavera llenando tus sueños de lunas.                               

                                                                 Johann R. Bach

26 feb 2014

Debemos interpretar los silencios como una manifestación más de nuestro amor

NO TE QUEJES DE MIS SILENCIOS

 

No te quejes de mis silencios

porque son parte de mi amor.

 

Sabes que no puedo vivir contigo

–eso sería Vida con mayúscula- y esa Vida está allá en las orillas de otro mar, detrás de un enorme hórreo.

 

Poseidón tiene la llave

que guarda nuestra Vida –su porcelana- como una taza con motivos cobalto y ribete de oro.

 

Al registrar el contenido

de mi viejo ordenador he hallado un de tus mensajes. Un mensaje que no leí en su día y al leerlo me ha dado un vuelco el corazón.

 

Es un mensaje corto,

escrito en tu lengua –tan parecida a la mía- y que te transcribo tal cual:

 

“Dende o derraidero outón

non sei que é de ti, i afellas que o sinto no corazón.

 

¿Qué che pasóu dende entón,

Vello das brancas guedellas?”.

 

Estuve enfermo… muy enfermo…

pensando que morir –contigo- no podría, pues uno de los dos debería esperar para cerrarle la mirada al Otro.

 

Tú, no podrías.

 

Y yo ¿Podría yo quedarme a tu lado

viendo cómo te hielas sin mi derecho a escarcha?

 

Así que en la distancia

debemos interpretar los silencios como una manifestación más de nuestro amor.

 

Tú ahí –yo aquí-

con la puerta entreabierta que océanos existen –y oraciones- que hay que soportar con sus blancos sustentos las momentáneas desesperaciones.

 

Así que no te quejes mi amor

de mis silencios, pues estamos los dos en el mismo hórreo.

 

                                                                           Johann R. Bach

24 feb 2014

¡Fuera! Que esa voz no es la tuya sino la del apuntador

DUDAS DE POETA

                      

Oh, si mis escritos

fuesen tan sólo la válvula de escape deformada de los sueños…

 

un sitio imaginario

y erróneo de sombras y delirio… vahos involuntarios, como quisieran algunos…

 

¡Una pesadilla

a pesar de haber tomado bicarbonato!

 

Y alguien, al azar, tú, por ejemplo,

pudiese sacudirme ahora por los hombros y gritarme: ¡eh, sonámbulo, despabila… sal de tu estudio-madriguera y mira qué día es!

 

Mira como brilla mi cabellera.

 

¡Ah, si aquí en este mismo escrito,

no hubiese más que un mundo de trampa y de cartón… y alguien, cualquiera, tú por ejemplo,

 

pudiese decir al acabar de leerlo:

¡Venga!¡Venga! ¡Riamos de nuevo, que todo ha sido dicho con “animo iocandi” (en broma)…!

 

¡Ah, si esto no fuese más que un sainete

continuo sin telón…¡u otra comedia cualquiera!...

 

Y uno cualquiera

de esos turistas de mochila o nuevos ricos rusos, del norte o del sur, visitante de monumentos o bañistas hijos de metalúrgicos en paro,

 

del bando rojo del exilio

o del bando negro de la depresión y la tristeza de pronto se levantase de su asiento

 

para increparme enfurecido:

¡Fuera! Que esa voz no es la tuya sino la del apuntador.

 

¡Ah, si mis escritos

con todas sus metáforas no fuesen sino sueño o juego de barbilampiño… broma inofensiva… pura broma…

 

veneno para intelectuales!

                                                       Johann R. Bach

Peces que se zambullen después de haber volado.

LAS PALABRAS Y LA VIDA

 

A Marta Guillamon no le gusta

que alguien le recuerde que la vida y la muerte dibujan árboles distintos. Ella prefiere decir que mientras la vida dibuja un nido la muerte lo copia.

 

Es la vida la que dibuja un pájaro.

 

La vida nació

en la frías cabelleras de los cometas. En cabelleras que no admitieron lazo alguno.

 

De igual forma Marta escribió

en el interior de la puerta de su armario ropero:

 

“el hombre quiere ser vida y no hombre,

límite de sí mismo, corazón dentro de todo”.

 

Y es que las palabras son pequeñas palancas,

y la gracia consiste en encontrar el punto de apoyo, una eficacia en su articulación. ¿Cómo apoyarlas unas en otras?

 

Marta hizo una gran labor

al descubrirnos en la contraportada de uno de sus libros algo realmente importante y que creo que vale la pena transcribir literalmente:

 

“Peces que se zambullen

después de haber volado,

 

virajes y golpes de volante,

juego, placer y riesgo en las carreras de Fórmula 1,

 

energía de ideas estimuladas

por amores juveniles de colores… calabaza y naranja, ocre y cadmio, índigo y cobalto, siena y sepia…”

 

¡Qué palabras sin lenguaje!

 

Sintaxis fragmentaria sin pronombres

y no obstante coherencia en el poema-caos.
 

                                                                    Johann R. Bach