8 ene 2013

ADIOS A LOS GORRIONES

                   ADIOS A LOS GORRIONES

 

Solías triturar pan,

ligeramente tostado, sobre la terraza junto a la vieja parra y el rosal. Los gorriones lo agradecían aunque no acababan de creer que se les dejara aquel maná.

 

El año pasado cubriste

con bolsas de plástico las prometedoras uvas. Protegido de las voraces bocas cada racimo con su lacito blanco parecía soñar con una apacible maduración.

No fue así.

 

Los gorriones habían picoteado

los mejores brotes. El resto de dorados racimos agostando bajo su blanca sábana impermeabilizada, sin oxígeno suficiente, se pudrieron antes de crecer.

 

La cosecha se había echado a perder

ante la imperturbable mirada roja de las rosas que no temen las amenazas de las inclemencias del tiempo.

 

Este invierno los gorriones ya no tendrán

su ración de migajas aunque algunos de ellos habrán cumplido los cuarenta años –el equivalente a nuestros cien- en compañía de sus parejas.

 

A pesar de su alegre compañía

has preferido ver los sarmientos cargados de oro en tu balcón. El gallinero quedó vacío el año pasado; este invierno le toca ahuecar el ala a los gorriones.

 

Te tendrás que conformar

con ver reverdecer la hiedra que dará cobijo en los muros a esas diminutas aves que has decidido desahuciar; mirar con tus cansado ojos cómo brotan las rosas.

 

Cada año una pérdida. ¿Hasta cuándo?

No lo sabes, aunque cada año puntualmente, cada estación te trae nuevos regalos; cada amanecer es distinto y el gradiente sigue las fluctuaciones de tus sueños.

                                                                                           Johann R. Bach
                                                                            www.homeo-psycho.de

7 ene 2013

ASMA QUE EMPEORA CON LA HUMEDAD de la novela "La Chica de Kiefholzstrasse" cap. 57


  • ASMA HÚMEDO 

Este junio está siendo particularmente húmedo;

llueve cada día y continuamente el paisaje se oscurece amenazando las esperanzas de los que gustan de pasear por el parque. La persistente lluvia origina el desprendimiento de millones de flores de los centenarios tilos creando un manto amarillo que destaca sobre el fondo grisáceo de los caminos del Treptower Park.



Sentada en una austera silla,

protegida por un inmenso vidrio, al abrigo del viento y la lluvia, frente al parque, observo apaciblemente. Escribo notas sueltas que luego, aún no sé cuándo, tendré que hilvanar.



Entra un hombre acompañado

de una mujer bastante más joven que él, rompiendo el silencio del café al toser; la mujer le ayuda a acomodarse en la cálida mesa de madera maciza situada frente a mí.



Tengo la sensación

de que los he visto ya en alguna otra parte, como si esa escena la hubiera vivido la semana pasada. No es difícil que haya sucedido eso en un lugar donde las escenas insustanciales se repiten ante la avalancha de inconvenientes del clima lluvioso.



El hombre se despoja de su impermeable

y su gorra, que su acompañante cuelga en el perchero casi sigilosamente; sigue tosiendo mientras intenta leer la carta del menú. Aparenta unos sesenta y cinco años, aunque es posible que sea algo más joven por su enjuta constitución.



Su acompañante, de aspecto más fuerte,

pletórica parece conocer, por su comportamiento decidido, cómo actuar en tal situación: pide un té para él y un latte machiatto para ella.



Ahora lo comprendo.

No los he visto antes. Niko me contó en cierta ocasión que había un hombre que padecía una bronquitis asmática que empeoraba en tiempo húmedo.



El hombre, cuando se sentía mal,

se aliviaba tomando un té caliente. Cierto día lluvioso se encontraba muy mal, no paraba de toser y le pidió a su mujer que le preparase un té.



Al tomar el té

el hombre se sintió tan extraordinariamente bien que le preguntó a su mujer qué le había puesto en el té. La mujer, no dándo importancia al hecho destapó la tetera para demostrar que le había hecho un té sin nada especial.



Su sorpresa fue mayúscula

cuando descubrió que en el té se había cocido un intruso escarabajo.



Esta noche cuando Niko,

me susurre al oído lo obvio, cuando oiga sus gemidos, cerraré los ojos y sentiré más que aprenderé...

                                                                                                                Johann R. Bach

6 ene 2013

DE VIENA A PALMA de la novela "LAS TARDES DE UN ALFEREZ"

DE VIENA A PALMA

 

¿Te acuerdas de los amaneceres en Sóller?

 

Los primeros rayos de luz rosa

ocupaban tempranamente las cumbres de la Serra de Tramontana y poco después se llenaban las laderas de húmedos lagartos mientras los erizos seguían aguardando en el fondo marino a que la corriente cálida les despertara.

 

Te enviaré –dijiste- una postal

desde esas otras cumbres cubiertas de nieve de las montañas austríacas. Me gusta –solías decir- el contraste de imágenes e imágenes.

 

El tiempo en Viena se detiene

mientras las piedras desmoronadas sobre piedras se han congelado entre las aguas diamantinas fijando los colores de la postal.

 

En el espacio de la desolación,

el viento atraviesa los muros y las cumbres; sobrevuela las harinosas capas y las deposita suavemente sobre el paisaje como polvo de estrellas haciéndote añorar las cálidas arenas.

 

Sé que darías todo el aire por un grito,

la posesión de tu reino por un solo gemido arrancado del tambor acariciado -la piel tendida- por tus dedos.

 

Al pie de esas rosadas cumbres

te espera el azur separado por una línea del cobalto en el momento en que nace la luz y Poseidón hace su siesta. 

 

A su lado se agita sin cesar un diablillo;

flota en torno a tus islas como un aire imparable; cuando lo respires te sentirás abrasar tus pulmones llenos de un ansia sin final y en cierta medida culpable.

 

Has estado demasiado tiempo

lejos del archipiélago. Ese pequeño diablo sabe tu amor por el Arte, se viste con figuras que fingen ser seductoras mujeres y

 

con ruines pretextos de aliviar tu corazón

acostumbra tus labios a los filtros poderosos que te han de llevar de vuelta a S'Arenal.

                                                                           Johann R. Bach
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MARGARITAS PARA CURAR EL ORGULLO HERIDO del "Manual de la Soledad"

UNA MARGARITA PARA CADA ORGULLO

 

Azucenas, ranúnculos, caléndulas

bellis perennis, girasoles y árnicas todas hijas o hermanas de las compuestas margaritas van de la mano como una sucesión de Fibonacci.

 

Ya no dan la impresión de originales

porque son numerosas. Y llaman la atención con ese bulto de estambre aceitoso graduado y amarillo.

 

Los pétalos lo enfocan:

ahora las pestañas se hacen anchas. ¿Por qué no las podemos llevar a un funeral?

 

En la noche,

como niños sin ansiedad,

encierran sus conciencias

con los pétalos blancos.

 

Alegres, individuales

como la sufrida Arnica que resiste en pie vendavales, lluvias y nieves; su maltrecho pelo muestra su soledad.

 

Mientras el infatigable girasol amarillo

cubre la yerba con versiones de un ojo.

 

La fuerza de su mirada plena,

sencilla, sólida, contenta.

Giratoria y doméstica como el vino.

 

Multitudes que esperan

una palabra cada una, cada una, una mirada… una caricia sobre la piel quemada; ésa es la alegre y ardiente caléndula que sólo se pone triste cuando una nube oscura le priva de los hilos de oro del dios Sol;

 

se encierra en sí misma,

una gota de cristalino jugo evita las cenizas de su cabellera. No se marchita.

 

Cuando se van,

te arrancan las margaritas una expresión de exaltada simpatía. Ricas hasta el último intervalo con sus tubos diminutos de polen, de aceite.

 

Para el ojo,

son simplemente para el ojo, y sin olor alguno. Para el espíritu es, su órgano invisible, (cada orgullo necesita su Bellis perennis) esa sensible cosa.

                                                Leo P. Hermes
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5 ene 2013

APUNTÉ EN UNA POSTAL EL NOMBRE DE LAS MONJAS. Del "Poemario del Crepúsculo"

APUNTÉ EN UNA POSTAL

 

Apunté en una postal,

a tu regreso de aquel lugar, para mí imaginario, aquellos nombres con los que describías a los diferentes tipos de monjas.

 

Me dijiste

que el Monasterio estaba habitado por furias, bilifusas, onirisitas, zafapacocas y marisordinas.

 

Busqué inútilmente esas palabras

en el diccionario y, para mi sorpresa, no pude hallarlas. Comprendí entonces que te necesitaba.

 

En previsión de posibles malentendidos,

me aseguraste que sólo conocías un monasterio, que quizás en otros no se dieran esos tipos y que allí contrajiste el mal hábito de dar importancia a las naderías de aquella "civilización". 

 

Y en otra ocasión me dijiste:

"La inverosimilitud, que hace posible una narración un tanto fantástica e inofensiva, esconde siempre segundas intenciones". Sólo buscaba otra forma de decirte "te quiero".

                                                                            Sylvia M. Folch
                                                                  www.homeo-psycho.de

4 ene 2013

SANTA PONÇA. de la novela LAS TARDES DE UN ALFÉREZ. (www.homeo-psycho.de)

 

¡Oh Santa Ponça!

 

Tu territorio

Entra en las saladas aguas de este Sagrado Mare Nostrum como el perfil de una bella durmiente con la cabellera anegada de vida húmeda.

 

El color de tus rocas

no es color; es tan sólo luz. Y la luz sucede a la luz en láminas de tenue transparencia.

 

¡Oh Santa Ponça!

 

Tus rocas bajan

hacia las aguas dibujado perfil por la mano de un dios que aquí encontrara reposo, la perfección del sacrificio, delgadez de la línea que engendra un horizonte de ocasos o

 

el deseo sin fin de lo lejano.

 

¡Oh Santa Ponça!

 

Aquí vemos cada día,

como desde un viejo molino, el amor de un dios y el mar. Y más allá, los dioses y los mares.

 

Como las aguas besan las arenas

y tan sólo se retiran con sus pequeñas mareas para volver, regresa tu cintura, a tus labios mojados por el tiempo, a la luz de tu piel que el sol bajo de la tarde enciende.

 

¡Oh Santa Ponça!

 

¡Qué bello el cuerpo de tu territorio!

 

El descenso afilado de la piedra hacia el mar,

como un cabo hacia las aguas observado por el ojo del faro de Cala Figuera, se cierra cada noche detrás de un telón de luz roja.

 

Y el vacío envolvente de todo lo creado,

materno, como inmensa morada duerme vigilada sólo por un molino de viento.

                                                                                        Johann R. Bach
                                                                                www.homeo-psycho.de

3 ene 2013

ERMES, IL NONNO. Versión italiana de SARA VIOTTI del poema HERMES, EL ABUELO

                                   Statua di Ermes

 

·         Perdita di un caro

                  IGNATIA 200 CH

 

·         Perdita di qualcosa di grande valore materiale o paura di perdere qualcosa che si considera un capitale.

                  VERATRUM ALBUM 200 CH
 

ERMES, IL NONNO

 

Come nella strana miniera delle anime,

stagno silenzioso, avanzava poco a poco, vena nel buio.

 

 appeso alle radici,

messe a nudo dai picconi, sgorgava il sangue che cola sugli uomini con il gerve sembiante del porfido nel buio…

 

Nient'altro  laggiù, era rosso…

 

C'erano rocce e boschi irreali

scavati a cielo aperto; ponti sul vuoto e il grande lago grigio, secco, su cui era sospeso sul proprio sfondo lontano, come su un paesaggio, un cielo di pioggia. 

 

E tra dolci praterie,

colme di pazienza, comparve un pallido nastro, l'unica via, distesa come lungo livido.

 

 

Lungo quest'unica via procedevamo.

In  testa, l'uomo snello, avvolto in una cappa azzurra e con l'elmetto da minatore, che muto e impaziente guardava  innanzi a sé. Non masticava tabacco né altre erbe, ma lo stesso il suo passo divorava il sentiero a grandi brani.

 

Le mani gli pendevano dalle pieghe

del mantello, chiuse e pesanti, senza nulla sapere della lieve cicatrice che aveva scavata nella mano sinistra come germoglio di rosa in tronco d'olivo.

 

e aveva i sensi come divisi:

da una parte, lo sguardo avanzava correndo, come cane pastore che si voltava, tornava e poi di nuovo era lontano ad aspettare sulla curva più vicina;

 

d'altra parte, come un profumo,

l'udito restava indietro e gli pareva a volte di sentire perfino il cammino di quelli che dovevano anch'essi provare quella penosa salita…

 

 

Poi quel che aveva dietro tornava ad essere l'eco

della sua stessa ascesa e il vento del mantello. Ma diceva a se stesso ad alta voce che sarebbero arrivati e ne sentiva risuonare all'orecchio le parole.

 

Ermes, il nonno, era esperto

interprete dei significati occulti, conosceva tutto il mondo dei  defunti, calmava quelli prossimi a varcare i limiti di questo mondo.

 

La poderosa immaginazione gli permetteva

d'entrare e uscire facilmente dall'Inframondo. Ermes, il nonno, ci ha svelato i simboli del gallo e della tartaruga per il mattiniero, ostinato camminatore, 

 

la bisaccia per non esser catturato

nè avvelenato nelle locande, i sandali alati che mostrano la diligenza del messaggero, l'elmo che precorre già le moto e il caduceo, bastone d'araldo. ,

 

e noi che avanzavamo dietro a lui,

da lontano, volevamo possedere la sua scienza della vita e dell'Inframondo : molti eravamo, ma camminavamo a passo leggerissimo, silenti.                                       

                                                                                          Leo P. Hermes
                                                                                www.homeo-psycho,de
                                                                                Traducción de Sara Viotti

1 ene 2013

INDUCCIÓN FÁCIL AL COITO. Cap 50 de "La Chica de Kiefholzstrasse

                                  Calypso y Ulises

 

·         Inducción fácil al coito

              PHOSPHORUS C200

 

Me pongo ante el ordenador.

Debo escribir lo sucedido ayer y no sé por dónde empezar. Parece como si detrás de la pantalla hubiera alguien leyendo lo que voy escribiendo. Miro detrás del ordenador y debajo de la mesa para convencerme de que estoy sola y nadie va a leer mi relato, por lo menos en los próximos diez años.

 

Todo empezó en el cine.

Entré no por la película, sino para hacer tiempo. Había quedado con mi amiga Rafaela para ir a cenar a algún restaurante de Prenzlauer Berg. La sala estaba casi vacía.

 

Tomé asiento en la última fila,

casi en el centro. Casi inmediatamente se situaron dos chicos y una chica en la fila de delante, pero dos butacas hacia mi derecha de forma que yo podía apreciar mirando de reojo el perfil del chico más cercano.

 

Cuando la luminosidad de la pantalla aumentaba,

se apreciaba un busto, como el de una estatua griega del siglo VI a.C.: la cabeza algo grande con un fuerte mentón y nariz recta estaba cubierta por una abundante cabellera de pelo rojizo y crespo. Sus labios casi inmóviles eran gruesos y sólo su nuez de adán destacaba en la misma proporción. No podía evitar el mirar esa preciosa imagen casi continuamente.

 

El debió apercibirse de mis intensas miradas

porque de vez en cuando giraba el rostro hacia atrás y me miraba. Una de las veces se quedó mirando mis piernas más de lo esperado:

 

mis rodillas estaban a la altura de sus ojos.

Sentí como una oleada de calor que partiendo de mi vagina me subió hasta el rostro. Me tranquilizó pensar que en la penumbra de la sala ese rubor pasaría desapercibido, cuando otra mirada sostenida sobre mis piernas me provocó otra oleada de calor aún más intensa que la anterior.

 

Empecé a sentir una intensa titilación

entre las piernas que seguía el ritmo de las pulsaciones del corazón. Noté que me estaba mojando y sentí una necesidad imperiosa de mostrar mis genitales.

 

Abrí mis piernas y me remangué un poco la falda.

Evidentemente el chico no podía apreciar nada excepto mi erótica postura. Apoyé mi mano en el respaldo de la butaca delantera como ofreciendo en un gesto apreciable todo mi interés.

 

Él pareció comprender la maniobra

y extendió su largo brazo izquierdo por encima de las butacas alcanzando rápidamente mi mano.

 

Su mano era cálida y algo blanda en su palma

y al enredarse sus largos dedos entre los míos sentí que las palpitaciones de mi vagina se convertían en punzadas agradables.

 

Inclinando el cuerpo hacia adelante

acerqué  su mano a mis labios y la besé. De pronto se encendieron las luces y el encanto de la situación desapareció rápidamente. La pareja que acompañaba a mi erótico personaje no se percató de nada.

 

A la salida del cine me estaba esperando

y en su nerviosismo mal disimulado no atinaba a decirme una sola palabra. Yo esperaba algún gesto, alguna mirada que me diera la oportunidad de tomar la iniciativa.

 

Finalmente me situé a su lado

y cuando hubo despedido a sus amigos le tomé de la mano y comenzamos a caminar sin decir palabra.

 

Poco antes de llegar a mi estudio

de Elsenstrasse me preguntó cómo me llamaba. A partir de ese momento, cerré los ojos a cualquier realidad, obligación o conveniencia, sólo estabámos él y yo.

 

Así empezó una de las noches más eróticas de mi vida...

Había salido ya el sol cuando nos dormimos en un abrazo interminable.
 
                                                                                                          Elisa R. Bach
                                                                                              www.homeo-psycho.de

31 dic 2012

CUANDO YA POCAS COSAS FUNCIONAN. Del cap 45 de "La Chica de Kiefholzstrasse"

                      Cuando ya pocas cosas funcionan 
 
  • Hipoendocrinia total

                                           KREOSOTUM D6

                                           CONIUM MACULATUM C9

                                           SECALE CORNUTUM C9 – C200

 

Algunos días se nos une a la tertulia

Frau Mariel una dama de ochenta años que pese a su edad aún conserva el buen humor y sus ganas de conversar. Es soltera, delgada, enjuta, de piel seca y arrugada, camina sin cesar apoyándose en un bastón mientras escucha música clásica mediante unos auriculares que sobresalen de su bolso.

 

Frau Mariel ha viajado por medio mundo

y las historias que explica nos dejan a todas boquiabiertas. Sus ojos aunque levemente llorosos brillan aún como si el sol, el viento, la lluvia y el amanecer presagiaran un futuro...algo mejor.

 

Sus abultados párpados

superiores aún no pueden aplastar el gozo de sus pupilas; sólo el débil gris arco senil alrededor de sus coloridas y bellas pupilas acusan la hipoendocrinia y el peso de los años.

 

Siempre he arrastrado a los hombres

a hacer locuras por mí que me llenaban de satisfacción – nos suele explicar - ahora lo único que arrastro es el culo. Nosotras reímos.

 

Me apasiona encontrar remedios

para vencer las dificultades de personas como Frau Muriel. Con ella he probado ya algunos, pero el que estimula y abarca más funciones endocrinas es Kreosotum D6 o D8.

 

La creosota (Kreosotum) es un alquitrán

que se obtiene por destilación de la madera. Se emplea en multitud de campos para evitar la actividad biológica de parásitos, hongos, semillas, etc.

 

Es por ello que se emplea

en las viejas traviesas de las vías de tren, en los postes antiguos de teléfonos, etc, pero también para ahumar el pescado porque corta todo proceso de putrefacción; y pensemos que las calles se alquitranan para impedir que germinen las semillas de las plantas arrastradas por el viento, la lluvia o simplemente por transporte de las aves.

 

La función de Kreosotum

sobre las glándulas endocrinas es parecida al embadurnamiento de las traviesas de las vías del tren: impiden que los anticuerpos ataquen tan preciados órganos con lo que se logra preservar su funcionamiento durante algunos años más.

 

Conium es la llamada Cicuta

y su función sobre personas de la cuarta edad es dar movilidad a las piernas, mientras que Secale cornutum da calor a organismos debilitados. Aconsejo desde mi humilde experiencia, a todas aquellas que tienen bajo su cuidado a una persona mayor a usar estos maravillosos carburantes biológicos del sistema endocrino.

 

El frío es el signo

que junto a la parálisis progresiva de las piernas advierte a Frau Mariel que no es buena la soltería; por eso busca el calor del café Am Treptower Park, la vida del barrio, el amor de las pocas mujeres que hacemos el esfuerzo de salir a la calle en este barrio silencioso donde sólo los pájaros con sus interminables cantos anuncian su alegría.

 

Los gorriones viven

toda su larga vida con la misma pareja. Viven unos 42 años, son adultos desde el primer año de su vida, el resto (unos 40 años) viven preocupados sólo de su amor a la pareja y a sus polluelos.

 

Los humanos no somos pájaros… pero quizá deberíamos aprender algo de ellos.

                                                                                                             Elisa R. Bach
                                                                                                   www.homeo-psycho.de

30 dic 2012

SE TRASPASA VIVIENDA RODEADA DE FÉRTILES TIERRAS

Junto a la Iglesia de Sant Joan de la Virreina

SE TRASPASA VIVIENDA




¡AH! ¡POR FIN UN POEMA MEJOR QUE EL CAOS!



Todos aquellos que quieran ser felices



Deberán acudir

por lo menos una vez a la semana al templo de la Libertad con todos los trastos viejos que puedan. El objetivo es transformar el Templo en un Mercado de Pulgas.



Obligatoriamente han de solicitar por escrito

al Presidente del país que ordene a todos los ejércitos que dejen de proteger a los ciudadanos pobres porque no les hace falta y además les sale muy caro a los ricos.



Exhortar al Senado

para que por enésima vez se pongan a deliberar sobre cómo no ha de ser el Senado. Tal como es, se considera que no pierden suficientemente el tiempo con tanto jugar al mus.



Reivindicar que se abran

todas las escuelas del país para acoger a todos los ciudadanos que rechazan la Protección Social y se les dé cursos intensivos de genuflexión.



Solicitar por medio de miles de mails

más discursos de sumisión en las Cadenas de Radio y Televisión Públicas y que enseñen mejor a los niños a mentir como dios manda: en español.



Rezar para que metan más bromuro potásico

en el vino de rioja de forma que sólo se pueda copular una vez al año; para que vuelvan los americanos con su leche en polvo y nos enseñen como se pueden combatir las moscas a cañonazos.



Negarse por todos los medios

a ser rescatados artesanalmente y acogerse a la epidemia del instinto de conservación, pues lo mejor para los ciudadanos honestos y honrados es un entierro digno.



Los ciudadanos deben estar

en todo momento a la altura de las circunstancias. Es decir, mirar al destino directamente a los ojos como a los pavos en Navidad.    



Sólo siguiendo con este programa

se podrá conseguir que millones de ciudadanos puedan ver entrar por las ventanas -de otros tantos millones de pisos hipotecados por generosos bancos- el sol de la Monarquía y puedan sentir la alegría de su carrera hacia el ocaso.

                                                                               Johann R. Bach