15 dic 2016

BONES FESTES A TOTS ELS DE SUMA'T

                                                                                                                                            Montsec

UN JARDÍN DE PUERTAS ABIERTAS


Mira Ermessenda quién ha venido: El dulce Moustaki.

-Hola Georges soy Ermessenda ¿te acuerdas de mí? Fue en el 1.98… me diste tu autógrafo en el que sobre la "i" dibujaste, en lugar de la tilde, una margarita.

-No te recuerdo Ermessenda… creo que mi memoria no es demasiado buena. ¿Dónde fue eso?

-En un restaurante famoso de Sabadell,
"Euterpe" de nombre. Claro que había mucha gente alrededor y apenas te fijaste en mí. Por otro lado si hubiéramos tenido ocasión de charlar no te habría gustado lo que yo quise siempre decirte:

Si no hubiera habido tanta gente te hubiera gritado:

Todavía quedan muchos caminos en este jardín,
ese que tú añorabas, en los que se reconcilian en su ocaso, en el que se elevan suavemente sus briznas y encienden sus claridades.

Te hubiera dicho
que este es un País Abierto, donde los caballeros del día nacen con la mirada de su amor y los castillos de sus bienamadas tienen tantas ventanas como tormentas leves lleva el abismo.

Te habría abierto los ojos para que vieras que aún -"Il n'est pas trop tard"- no es demasiado tarde, para que vieras que aquí la hierba sabe mil divisas que no se contradicen, que no exactamente la Providencia de los rostros bañados en lágrimas.

En este Jardín Abierto,
como calificarías hoy a esta Tierra de Cátaros, hechizados quedan los animales y se da asilo al error. Su extensión medida por los miles de hectáreas de musgo verde donde revolcarse pueden los corazones es comparable al cielo que ha vencido el miedo del tiempo y adelgazado el dolor.

Abusando de mi "autóritas" de escritora

CERTIFICO:

Que desde siempre la hierba
en este País de Puertas Abiertas, ha sido buena con los locos y hostil hacia el verdugo, y se ha casado con el umbral establecido.

Que los juegos que inventaba el musgo aterciopelado
ha tenido siempre alas en la sonrisa (Castellers, Tió, Balls de Bastons, Sardanes… juegos absueltos e igualmente fugitivos). Esa hierba extendida por los prados del Pirineo y aguas abajo no fue –ni es- dura con ninguno de los que al perder el camino deseaban perderlo para siempre.

Que la hierba de Catalunya
ha establecido que la noche vale menos que su poder.

Que las fuentes no complican a placer su recorrido, que la semilla que se postra ya está a medias dentro del pico del pájaro, que desde siempre en este País de Puertas Abiertas tierra y cielo se han odiado, pero tierra y cielo conviven.

                                                                                         Johann R. Bach

14 dic 2016

¡Buenas Fiestas!


VIDA A PESAR DE TODO

Sol del aire, claridad que osa
dinos cómo vivir sin misterios.

Vida hecha con pocas atenciones,
en reducidos espacios,
abrasada por la intolerancia…,
de poesía necesitada ¿cuál es tu arte?

-Vida, ¿dónde está tu victoria?
-En ésta. Sobre aquél.
-Ya sé, Amiga, que el porvenir escasea.

                                                      J. R. Bach

BONES FESTES!


Catalunya país obert

Estimo aquests cims platejats
on s'ajoca la llum
que somriu en secret.

Estimo l'aroma d'aquesta mar,
el vent que trenca els seus núvols,
aquest idioma meu de dolça expressió .

Estimo aquest país i la seva ametlla
que fa del petó misteri, que abriga amb vinyes,
herba i oliveres al desemparat desconegut.

                                                      J. R. Bach

13 dic 2016

BONES FESTES


LLUMS FOLLS, A LA NIT OBEDIENTS, PERÒ

"És insuficient
l'optimisme de la filosofia ".

"La llum de la roca
abriga un xiprer més gran ".

"Els possibles atacs dels ocells
mantenen despert al roser que
es defensa amb les ungles ".

"Estels: Llums folls,
a la nit obedients, però".

                                                     J. R. Bach

BUENAS FIESTAS


Locas luces, a la noche, obedientes

"Es insuficiente
el optimismo de la filosofía".

"La luz de la roca
abriga un ciprés mayor".

"Los posibles ataques de los pájaros
mantienen  despierto al rosal que
se defiende con las uñas".

"Cometas: Locas luces, y, sin embargo,
a la noche, obedientes". 

                                                                  J. R. Bach

12 dic 2016

¡No os lo penséis tanto!


FUTUROS LASTRADOS POR FELDESPATOS

Quemadas ya las salivas mercuriales
tiemblan las cenizas al quedar desamparadas.

En la Escalera de Mármol
sobran los termómetros azogados y también los de alcohol pues sus puntos de fusión ya no juegan al mus.

El dominio de la tristeza innecesaria
se extiende entre los que pisan el musgo piel clorofílica de los que decidieron no retornar.

¡No os lo penséis tanto!
¡Quitaos del cogote los futuros lastrados por feldespatos!

No pidáis nada
que no se pueda expresar con un lápiz. Algunos están aquí, en este Refugio Nuclear para separar el enigma de las incisiones grabadas por las proteínas de la memoria.

El resto, dibujos de vuestros perfiles,
hay que dejarlo en las delicadas manos de artistas mitad ángel mitad mujer.

                                                                        Johann R. Bach

10 dic 2016

¡Felices Fiestas!

                                                                                                       El Canigó desde el Cap de Creus

LETRAS Y NÚMEROS

Era Navidad.
La casa se había llenado de familiares –casi todos desconocidos- una nube súbita los había obligado a huir del frío cerámico de sus casas imagen de la tormenta. Algunos de ellos hablaban el idioma de la escuela.

Ignorábamos qué esperaban unos de otros
aunque a nosotros nos bastaba con que existieran.

El nuestro era otro mundo.

Nos gustaban las sopas de letras:
¡Mirad! –decía mi hermano- tengo una M de mama, una P de papa, una A de Asun, una E de Ermessenda…, una C de Catalunya…

Mucho más discretos
eran entonces los números como si sus palabras se les quedaran en el rabillo del ojo. Buscábamos el "uno" y el "siete" reconocibles sólo porque figuraban sobre la puerta de la fachada numerada con el diecisiete.

Nuestro padre decía
que nunca se habían contado, ¡Son demasiados! –se excusaba.

Años más tarde descubrimos
que eran el equivalente de libros cuya clave se había perdido al naufragar el barco que los transportaba.

Nuestra madre cruzaba las piernas narrativas
y vigilaba que consumiéramos la sopa de letras por completo brindando por nuestra salud.

¡Comedlo todo como niños obedientes!
Cuando seáis mayores os enseñaré a sumar…

Era Navidad.
La casa se había llenado de familiares –casi todos desconocidos- que habían huido del frío cerámico de sus propias casas imagen de la tormenta.

Nuestros ojos centelleaban
buscando letras y números. 

BONES FESTES!


UNA MUNTANYA DAVANT ELS ULLS

Mentre escalivàvem les cebes
aquella fumera que s'elevava en l'aire fred de la matinada desembral era germana de la crossa de l'avi que incomodava a la pedra i del núvol que obria el cel.

No ens menyspreava,
ens acceptava tal com érem, escarransits rierols, parafrasejant Virgili, nodrits de desassossec i d'esperança, amb un pany a les mandíbules i el Canigó davant els ulls.

                                                                                           Johann R. Bach

La obra de Ermessenda es más bien un poema, poema en prosa, un poema moderno en que hay muchas cosas desconcertantes:


ERMESSENDA O
UN LARGO Y RARÍSIMO POEMA EN PROSA

-¡Caramba Biaix! Tú también eres una excelente narradora.

-Gracias Quentin. Creo que no hay para tanto, pero fue Ermessenda la que me enseñó a expresarme a ritmo de vals conviviendo ya con ella en La Escalera de Mármol la más tranquila Casa de Huéspedes.

-Tengo entendido que Ermessenda por aquel entonces ya era una gran escritora. Con tu relato me has despertado una curiosidad que no quisiera marcharme de esta Fiesta de las Mansardas sin haberla mitigado.

¡Ay Quentin!
Lo que yo te puedo decir de Ermessenda no es ni la millonésima parte de lo que su personalidad significó en los ambientes literarios del Planeta Tierra.
Pudo con todos sus críticos que fueron legión: la acusaban de que su literatura no estaba vertebrada. Yo pienso que, tener vértebras es también, así mismo, un deber supremo, sobre todo en La Escalera de Mármol pues el esqueleto humano no es un vulgar saco de nísperos. Por la columna vertebral circula el alma sensitiva.
Uno puede sentirse anonadado por la abundancia de materiales en aparente desorden, extraviado en un estilo prolijo y sinuoso en cuyo ritmo no se descubre al pronto ninguna ley; se siente a la vez atraído por el timbre de una música nueva cuya armonía no puede aún analizarse… De pronto, se tropieza con una frase o una metáfora que emerge del conjunto y parece contener algo extraordinario; una frase como translúcida, que permite deslumbrar, aunque todavía confusamente, el genio de Ermessenda.

El mismísimo Eugenio d'Ors el autor de El Valle de Josafat, donde se juzga a tanta gente ilustre, de manera poco expedita, pero siempre brillante y muchas veces admirable, no se atrevería a pronunciarse sobre la obra de Ermessenda. Ni siquiera él podría sospechar que tras el aparente desorden de los escritos de Ermessenda se halla escondido un orden mágico columna vertebral "quasi" celestial.

En alguno de sus escritos, Ermessenda llamaba la atención sobre los espacios métricos de Minkowski como forma distinta de concebir las distancias, el tiempo… con lo que demostraba que las matemáticas también formaban parte de su acerbo poético: era habitual en ella presentar unos personajes que carecen de silueta euclidiana, pues son más bien mudables concreciones atmosféricas, nubes de espíritu que vientos y luces a toda hora transforman.

-¡Bárbaro Biaix!
Continua tu discurso pues me haces sentir un hormigueo por todo el cuerpo que me pone la piel de gallina.

-Los escritos de Ermessenda no son una simple novela, son una larga teoría de novelas, de proporciones, asuntos, ambientes y personajes diversos, algunos de los cuales se interpretan mutuamente y cuyo conjunto está fuertemente trabado con el misterioso hilo de platino de una casi autobiografía.

Sus escritos no son poemas o relatos cortos, a la manera de los buenos relatos. Por eso su estructura no ha de medirse por la de aquellos. La obra de Ermessenda es más bien un poema, un largo y rarísimo poema en prosa, un poema moderno en que hay muchas cosas desconcertantes: sociología, patología, astronomía, fisiología, psicología, moral, metafísica, simbolismo, geometría, termodinámica, crítica literaria, crítica musical, Dios sabe cuántas cosas más, y sobre todo un análisis psicológico de un vigor, de una lucidez, una resistencia y una capacidad de perforación casi inhumanos por lo sobrehumano.

Es mucho más que una novela, es una fantasmagórica weltanschauung (cosmogonía), de nuestro mundo interior y de sus subterráneos. Claro que muchos escritores críticos sobre todo catalanes decían de ella que sus obras estaban rellenas de elementos sobrantes, excrecencias gratuitas, desabrochamientos familiares, excesos íntimos, tumefacciones innece-sarias y virutas inútiles de un estilo esencialmente externo y verbal, que a poco de penetrar en sus páginas has de volver a salir y dejarlas, como el explorador inepto en medio de una maleza cuyos pinchos y marañas se le hacen insoportables.

Lo maravilloso, lo único, tal vez lo inimitable del arte de Ermessenda es la densidad espiritual de la atmósfera que lo envuelve… Hay en ella, esa rara escritora, una metafísica trascendental que esteriliza y traspone a un plano mágico, de ensueño simbólico, todas las aberraciones de la física humana, incluso las más torpes y repugnantes.  Aunque a primera vista no se vea, Ermessenda es una escritora platónica, incluso neoplatónica, más nutrida en ideas y hasta de logos místicos que de bajas realidades. Así, esa maga de origen empurdanés puede casi afirmar que el secreto del acercamiento inmaculado de los sentimientos humanos, incluso los más impuros, se halla en las úlceras del alma humana, y lo único que le interesa hasta obsesionarle es penetrar en el fondo de la cámara oscura y secreta donde surgen los miasmas espirituales y contemplar el espectáculo fantástico de sus combinaciones etéreas y sulfurosas.

-No tengo un minuto que perder. Voy a leer todo lo que halle en la biblioteca de la Escalera de Mármol sobre los escritos de Ermessenda.

Sí Quentín, pero eso lo harás otro día. Ven, vamos a bailar y dejar que nuestras almas embriagadas de burbujas y felicidad nos lleven hacia el Mundo del Ápex.

8 dic 2016

por momentos parecería que varios soles se alzaran al mismo tiempo y volvieran a caer con un ruido de cohete fallido.


EL LIRISMO DE TÍA KARINA

Mira Quentin, acaban de llegar Clara y Aurembiaix. Ven, vamos a saludarlas.

-Hola chicas, me llamo Quentin. Rosa me ha hablado mucho de vosotras. Me decía que nunca os perdéis una sola de las Fiestas de las Mansardas.

-Hola Quentin esta es Clara y yo me llamo Aurembiaix aunque todos me conocen por mi diminutivo Biaix.

-Ven conmigo Clara; dejemos a Biaix y Quentin que hablen de sus cosas pues creo que tendrán muchas cosas que contarse. ¿Qué quieres tomar? Tenemos toda clase de bebidas… incluso espirituosas.

-Me ha contado Rosa que también va a venir Tía Karina una mujer de bandera. ¿Crees que vendrá? Me gustaría conocerla.

-Sí. Sin duda, vendrá. Su historia es una de las más interesantes de la familia.

Se llamaba Caterina debido a que en su lugar de nacimiento (Soller) era un nombre muy popular, pero en la familia se la denominaba Tía Karina por la influencia rusa de la época muy distinta de las cursilerías actuales Caty, Katty, Katia, Kattia...

La guerra civil era la responsable de sus coquetas representaciones detrás del bosquecillo de Can Dèu, al otro lado de la Iglesia de Sant Julià d'Altura, bien lejos de Sabadell de aquellos años, lo que es tanto como decir que en ningún sitio, en los confines de un mundo que ni siquiera era el nuestro. Nadie quería visitar aquel paraje acompañándola. Se prefería en la familia convertirla en una leyenda; así podíamos vivir con ella.

Cierto domingo, había llegado temprano a aquel paisaje lleno de caminitos húmedos y embarrados con raíces de árboles atravesándolos a todo lo ancho como huellas de patas de aves enormes. A fuerza de no ver otra cosa en el mundo que los milagros de la vida vegetal y animal, se situó en un extenso prado detrás de una pequeña cresta que daba al lugar -me imagino- el aspecto de una mano inmensa con la palma hacia el cielo, cubierta de hierba y matojos.

No es difícil recrear, en aquellos momentos, una ráfaga de viento cálido flotando bajo su cuello que le hiciera comprender que había cruzado una línea roja, la invisible frontera que todos los humildes habíamos trazado en la tierra y en nuestras mentes.

Me imagino al alguacil que la había seguido a distancia levantando los ojos y viéndola sentada sobre la espesa hierba salpicada de margaritas blancas, el tejido claro de su vestido, extendido alrededor de su cintura y me traen a la mente ciertas escenas campestres que se ven reflejadas en bucólicos cuadros. Con facilidad puedo representar en mi mente el prado y las flores que lo esmaltaban al parecer sólo para ella; cómo de vez en cuando, la brisa alzaba los vaporosos rizos de su cabellera, que le cubrían la nuca, de tenue sombra.

Como cualquiera otra maestra estaba mirando al frente, hacia lo que nosotros nunca quisimos ver. Tía Karina miraba aquel paisaje con una sonrisa inefable, una sonrisa a cuyo lado las que dedicaba a diario a sus alumnos -y El Cielo sabe qué hermosas eran-; parecían formales y distantes. Miraba la llanura -que se extendía hacia el macizo de Sant Llorenç de Munt-, parda, temblorosa e infinita.

A lo lejos, la línea del frente puede que se confundiera con la del cielo de tal modo que por momentos parecería que varios soles se alzaran al mismo tiempo y volvieran a caer con un ruido de cohete fallido.

Por lo que tengo entendido la guerra desplegaba su pequeño carnaval viril a lo largo de kilómetros, y visto desde Sabadell debía ser un simulacro organizado en un decorado para enanos de circo. La muerte no soportaba tanta pequeñez, y podría estar simulando que se marchaba llevándose todo su cargamento de dolor, de cuerpos destrozados y gritos perdidos, de hambre y miedo en el estómago, de tragedia.

Tía Karina miraba todo lo que sucedía en el mundo -el mundo de todos nosotros- con los ojos muy abiertos de la maestra que más tarde, durante muchos años en su propósito vocacional habría de explicar a "sus niños". Cuando fue sorprendida por aquel alguacil que no hablaba nuestro idioma tomando notas en su cuaderno lila con un lápiz tan pequeño que apenas asomaba entre sus dedos, sus labios pronunciaban palabras que tal vez fueran las mismas que escribía.

Como en una escena que yo hubiera visto realmente Tía Karina sintió que alguien la observaba, a sus espaldas, como un ladrón. Se volvió sin miedo y sus ojos se tropezaron con los del alguacil que en sus manos mantenía una carabina. Los gestos de ella se paralizaron durante unos segundos que debieron ser una eternidad. Luego sus ojos se deslizaron hacia las manos que sostenían el arma y volvieron a clavarse en los ojos del funcionario. Era como si nada viviera, como si nada se moviera en su interior, como si la sangre la hubiera abandonado para irse a otra parte.

Los ojos de Tía Karina debieron ser como dos clavos mojados en vinagre que se clavaban por todo el cuerpo de aquel hombre que empezaba a avergonzarse por haber interrumpido los pocos minutos gozosos de aquella injusta guerra. Él debió encogerse de hombros decidiendo desaparecer de aquel paisaje y dejando a Tía Karina en su universo. Un universo demasiado feo para ella. O demasiado estrecho, demasiado asfixiante. Un universo que los dioses y las princesas no se dignan mirar ni cuando lo atraviesan con la punta de los labios: el universo de los hombres.

Bosques... donde el sol no tiene acceso pero en los que, de noche, penetran las estrellas


MARES Y BOSQUES

¡Qué extraño sueño!
¡Qué extraño sueño para un alma urbanita viajando por  mar!

Ermessenda se hallaba
dentro de uno de esos bosques de hayas de los alrededores de Petit Quevilly donde el sol no tiene acceso pero en los que, de noche, penetran las estrellas.

Aquel lugar
sólo gozaba del privilegio de no ser arrasado porque todos los ministros en su palaciega egolatría lo habían descuidado.

A trechos,
el bajo bosque dejaba unos claros como si el recuerdo de una fuerza misteriosa acariciase el deseo de la fuga campesina de la hierba.

¡Nadie consiente en perder
lo que ha conquistado por la fuerza del propio esfuerzo y sufrimiento! De otro modo ello significaría la juventud y la gracia, fuente de dulce agua y delta empapado de mar tendrían la misma nitidez.

Al otro lado de la ventana
se mezclaban miles de estrellas con las aguas de un mar con horizonte fundido en la oscuridad. El ferry resbalaba sobre la piel de las aguas misteriosas en perfecta armonía con un minúsculo oleaje.

Ermessenda, se hallaba
dentro de uno de esos bosques de hayas de los alrededores de Petit Quevilly donde el sol no tiene acceso pero en los que, de noche, penetran las estrellas.

¡Qué extraño sueño!
¡Qué extraño sueño para un alma urbanita viajando por  mar!

                                                                        J. R. Bach

6 dic 2016

Olga jadeando se tumbó a mi lado y sus delicados besos me adormecieron.


EL pubis vitRocerámico DE ROSA

Gracias a esa experiencia de Escarabajo ojos de té,
Ermessenda pudo establecer –cuando se la conté- una relación de profunda identidad entre los tres momentos experimentados en el presente y los acontecimientos que venían del pasado, y una luminosa analogía, bajo la óptica de su pluma, identificó el íntimo lazo que había entre dos sensaciones, dos ideas y dos experiencias que se habían tenido entre el presente inmediato y un pasado perdido en la niebla del tiempo y que el azar reconocía como viviente y testimonial.

Esos son momentos privilegiados
que significan el descubrimiento de la vocación de escritor, que Ermessenda mantuvo durante toda su vida… y más allá.

Y aunque esas experiencias tomen nombres como "impresiones oscuras", "reminiscencias", "instantes profundos", "islotes insólitos", incluso "estados de ánimo excepcional estimulados por sustancias químicas", podemos reconocer en ellas la ilustración no sólo del origen de las novelas de Ermessenda sino también el proceso de creación que ha hecho posible el relato.

Algunos críticos dijeron de ella que su estilo alambicado era poco francés (como si sólo lo francés fuera bueno) aunque Aurembiaix, una de las almas más grande de las que ocuparon estas mansardas, afirmaba que Ermessenda, auxiliada con las alegoría pictóricas de Cassia era verdaderamente una formidable artista, una innovadora, una mujer excepcional que debió desarrollar una técnica y un estilo, para poder traducir en palabras su particular visión del Mundo del Ápex.

¡Caramba Rosa! Hablar contigo es un verdadero placer. Eres la auténtica Cronista de Las Mansardas

¡Ay! Eres muy amable Quentin, pero díselo a Antoin pues él está convencido de que soy una pesada cuando hablo de la vida y milagros de los demás. Él sólo encuentra calor y placer cuando pone su palma de la mano sobre mi negro pubis vitrocerámico.

-No me dirás que tu convivencia con Antoin no fue satisfactoria.

-Al principio no.
Me acariciaba amorosamente, sí, pero justamente cuando yo empezaba a volar, él eyaculaba sobre mi barriga pues no queríamos tener hijos que nos complicaran aún más nuestra vida. Aprovechando que iba al lavabo yo remataba la faena. Poco a poco me acostumbré a aquel tipo de relación íntima y la acepté como la cosa más natural del mundo. Y es que realmente aquellos momentos de calor máximo intermitente no eran sino una parte minúscula de nuestra convivencia.

Es posible que aquella relación sexual tan particular fuera la causa de mi paulatina pérdida de vista: en mi mente no quería ver aquello que no me gustaba. Antoin, ya lo sabes, es miope pero la verdad es que yo soy bastante cegata, sí. Fue una forma de vivir cómoda: no quejarme porque realmente de otra forma nuestra convivencia podría haber sido no tan pacífica.

-¿Y no tuviste ninguna otra experiencia?
-No ninguna con hombres. ¿Quién iba a fijarse en mí con aquella cara de pánfila si mis ojos quedaban casi ocultos por unos cristales culo de vaso? No era fea, es cierto, ni tenía un cuerpo maltrecho, pero el abundante vello de mis brazos me delataba como poco atractiva. El buen carácter de Antoin lo compensaba todo con creces.

Por estas mansardas han pasado una muestra variada y cosmopolita de jóvenes estudiantes: Julia una estudiante italiana compañera de una dama americana, Holger un filósofo alemán… Pero fue con Olga una pianista dálmata con la que experimenté algo que entonces aquí en París se denominaba flirt:

Aún no eran las diez de la mañana cuando cargada como una burra con la compra llegué a casa después del largo trayecto realizado a pie desde el mercado de Saint Germain des Prés. Olga saliendo de la ducha me ayudó sin vestirse siquiera a meter las cosas en la nevera. La observé de reojo: era preciosa y su proximidad y el olor a pino de su jabón de ducha hicieron que sintiera fuertes palpitaciones en mi vagina y como unas corrientes eléctricas subían unas sensaciones, jamás sentidas por mí, hasta alcanzar mis pezones.

El pulso en las sienes era tan fuerte que temí marearme. Me tambaleé un poco como si fuera a caerme pues las piernas me fallaban. Olga me sujetó y tumbó en el canapé de aquella habitación que Antoin y yo habíamos decorado como una sal de estar.

Le dije que sentía dolor en la espalda como excusa. Ella se puso un albornoz y empezó a masajearme los hombros y la espalda. Aquel placer que subía desde mi vagina volvía… una y otra vez… como en oleadas. En un determinado momento se montó encima de mí a horcajadas. Sentí cómo el suave vaivén de su pubis contra mis glúteos hizo que de mi vagina surgiera un chorro líquido como si me hubiera orinado. Tuve que morder la manga de mi jersey para ahogar el grito. Ella debió sentir algo misterioso: sus gemidos eran como los de un alma en pena, pero también eran de placer.

No me atrevía a moverme por miedo a que aquella sensación se esfumara y así llegó un momento en que Olga jadeando se tumbó a mi lado y sus delicados besos me adormecieron. Cuando desperté eran las dos de la tarde… Ella seguí a mi lado abrazándome. Antoin no regresaba nunca antes de las 6 de la tarde. Así que tuve tiempo de que mi pubis vitrocerámico conociera varias veces la sensación de placer de unos labios femeninos.

Durante los meses que Olga estuvo estudiando cada mañana repetíamos aquellos juegos amorosos y fue ella la que me leía de unas páginas mecanografiadas poemas llenos de metáforas surrealistas que me costaba entender, pero que llenaban mi alma de misterio.

-Creo Rosa que esa experiencia con Olga es algo que muchos hombres desearían haberlas vivido. ¿No volviste a verla más? -No.  Aunque espero con inquietud a que de un momento a otro aparezca aquí pues he visto su nombre en la lista de convocados a esta Fiesta de las Mansardas.

También, tengo que decirlo, intenté tener una aventura con Alexis un muchacho que tomó la habitación contigua a nuestro dormitorio. Estaba realizando un "stage" en la agreguría de una embajada. Tan sólo tenía veinticuatro años y simpatizábamos. Era un joven bien plantado, muy atento, más bien tímido, o por lo menos lo parecía, con una frente cupular, ojos luminosos y un bigotito corto como era moda. Me las arreglaba para aparecer desnuda ante él al salir de la ducha, pero nunca logré excitarle.

                                                                                       Johann R. Bach


3 dic 2016

Se quedó inmóvil, por miedo que un solo movimiento destruyera aquel placer que estaba experimentando.


ESCARABAJO OJOS DE TÉ

-¿Qué te parece amigo Quentin
esta banda de jazz que hemos contratado para La Fiesta de las Mansardas?

-Es la fiesta más alegre de todas cuantas he tenido la suerte de vivirlas pero ¿quién es Rosa aquel personaje vestido de negro de arriba abajo y que baila tan alegremente junto a la banda?

Su nombre es Bruno
aunque es más conocido mundialmente como "Escarabajo Ojos de Té" el químico que ha estudiado las aportaciones de los insectos a la Medicina del Mundo del Ápex.

Si aún estás en disposición de escucharme durante unos minutos más te cuento su historia:

Una tarde después de volver helado por la nieve,
y como no podía calentarse rápidamente se había puesto a leer en su habitación bajo una pequeña lámpara. Quinta tras quinta la tos no le da un minuto de cuartel: su asma se agravaba con la humedad formada al fundirse la nieve.

Su lamentable estado me conmovió.
Le preparé un té y le tosté unas rebanadas de pan de una baguette. Con avidez mojó una de aquellas tostadas en el té y en el momento de ponérsela en la boca sintió cómo, reblandecida, impregnaba de un gusto especial el paladar de forma que tuvo la sensación de que un aroma de geranios y naranjos de luz extraordinaria que le sumía en un estado de bienestar hasta entonces desconocido.

Se quedó inmóvil,
por miedo que un solo movimiento destruyera aquel placer que estaba experimentando. Sin dejar ni un momento aquel pedazo de pan empapado de té que parecía producir tantas maravillas, de repente, los tabiques estancos de su memoria debieron ceder y acudieron a su lóbulo frontal los veranos que había pasado en una casa de campo con sus mañanas colocándolos en hilera la carga insensata de las horas del membrillo.

Y entonces,
con el sabor de aquella tostada reblandecida con té, debió hacerle recordar también cómo después de haberse vestido, bajaba a la cocina donde todos tomaban rebanadas de pan empapadas de té.

Y cuando aquellos veranos casi olvidados hubieron ya pasado, la sensación de las tostadas reblandecidas al impregnarlas con el té, Bruno la reconoció como uno de los refugios donde las horas muertas –muertas para la inteligencia- que se arrinconaron y que sin duda no hubieran vuelto a aflorar nunca más si aquella tarde de invierno, habiendo regresado a estas mansardas helado por la fría nieve, no le hubiera propuesto prepararle aquel té con tostadas a las que estaba ligada la resurrección en virtud de un pacto mágico que yo no conocía.

Sin embargo,
no todo era atribuible a la magia de los recuerdos: al destapar la tetera descubrimos que en su interior se había cocido un "escarabajo ojos de té" criatura que había viajado desde los campos de té de Ceylán hasta París.

                                                                                 Johann R. Bach


1 dic 2016

la angustia es esqueleto y corazón, ciudad y bosque, basura y magia, íntegro desierto,


LA ANGUSTIA DE QUENTIN

En el cielo de la madrugada del Boulevard Raspail
la música del Saint Germain Quartet continuaba animando la Fiesta.

Veo Rosa –decía Quentin entusiasmado-
que te has convertido en la auténtica Guardiana de las Mansardas; ya todos reconocen que eres un alma de costados profundos, de habitaciones calladas detrás de tus labios de arcilla.

Es casi una obviedad decir que Allí Abajo
la vida no puede ni quiere arriar velas,

vida, sí, a la que los vientos devuelven fatigada,
con la médula hecha fosfatina, al corsé de la orilla de unos mares cada vez más salados, no obstante siempre dispuesta a saltar por encima del entorpecimiento, vida, sí, cada vez más guarnecida, cada vez menos paciente, con el mal, por todas partes, entablando batalla contra su remedio.

Los fantasmas de todo pelaje
multiplican los consejos, las visitas como vulgares inspectores de hacienda, fantasmas cuya alma empírica sólo es un montón de secreciones y neurosis metidas en un zurrón que tiene más huesos que un saco de nísperos.

Sí, sí Rosa, no pongas esa cara:
en el Planeta Tierra se da por supuesto que los muertos inhumados llevan nueces en los bolsillos y que el nogal acabará surgiendo algún día de forma fortuita.

Y es que no hay remedio:
la cabeza del ser humano surca la galaxia de lo absurdo e insiste tozudamente en hacer lo que es incapaz de imaginar.
-¿Y en qué lugar colocas amigo Quentin
la angustia de tantos seres que sufren sin saber bien por qué?

-Creo Rosa que tienes razón
al decir que no saben muy bien el porqué de su angustia, aunque no estoy seguro de que tengan algún interés por saberlo.

Viendo la alegría, en parte contenida,
en esta Fiesta de las Mansardas parece que la angustia es algo a extinguir cuando a adormecer en esos mundos aprisionados en la burbuja del dios Kronos y, parafraseando a Ermessenda, diría, yuxtapuestamente, que

la angustia es esqueleto y corazón,
ciudad y bosque, basura y magia, íntegro desierto, ilusoriamente vencida por los analgésicos, victoriosa, muda, señora de la palabra…, mujer de todo hombre.

Miro, escucho y admiro a esos músicos
cómo sonríen mientras le meten ímpetu a los instrumentos para dejar a un lado los residuos de la contumaz angustia. Comprendo mejor al verlos en su entusiasmo que en la Escalera de Mármol no hay sitio para la Belleza alegre. Todos los escalones son para la Belleza donde la angustia es ya olvido.

                                                                                          Johann R. Bach

30 nov 2016

¡Húndete en lo desconocido que excava! ¡Obliga al vacío a retorcerse como un gusano!


LA ESPERA DE HILARIO

No sé qué será de ti Hilario
cuando al despertar a medianoche no sepas qué hacer de esos minutos eternos que retrasan el amanecer. Por eso te escribo amor.

Tampoco sé cómo sufrirás
al no saber qué hacer de tantas y tan largas noches, de horas y horas geométricamente iguales; sin fecha fija como el brote de la almendra que ha de romper la reacia dureza de su cáscara. Por eso te envió palabras de consuelo

Veo cómo declina, en ti amor,
la esperanza, vena de una mañana que vuelve una y otra vez inútilmente como el gesto de los seres que te rodean almas atrapadas en las mallas de una espera que las corroe como un ácido.

Tampoco puedo saber
cuánto tiempo tardará ese corazón tuyo que bate con fuerza en romper tu pecho como el mar rompe su orilla, eso que no se ve.

Y es que aquí Hilario de mi vida
todo ocurre como si la existencia no fuera más que un dormir desengañado a la espera que germine… algo nuevo.

Sabes que viví junto a ti
el minuto de la felicidad y del placer absolutos. Yo era una colmena que echaba a volar hacia las fuentes de la altura con toda su miel y todas sus abejas. Te lo digo para que lo recuerdes… lo mismo que yo…

Aún te espero amor
para que vuelvas a experimentar otro de esos minutos maravillosos aunque tu duda se halle en el origen de toda grandeza. Semejante duda no es más que genio. No hay que confundirla con lo incierto provocado por el "desmigajamiento" de los poderes de la sensación.

Una mano gigantesca
nos transporta sobre su palma hacia el Mundo del Ápex. Cada una de sus líneas califica nuestra conducta. Y ahí permanecemos como planta que arraiga en su suelo, aunque mi estación no sea de ninguna parte.

El mundo se te hace pequeño
y cada vez se hace más difícil albergar en él un corazón como el tuyo… en constante crecimiento… con sus latidos desbordantes de un amor que llega hasta esta Escalera de Mármol.

No desesperes Hilario
nuestro amor no morirá. Tu audacia fue una verruga, tu acción, una imagen especiosa, coloreada por trato de favor.

¡Húndete en lo desconocido que excava!
¡Obliga al vacío a retorcerse como un gusano!

Entretanto yo seguiré a tu lado
como una estrella que se ha de encender en tu frente cuando tú lo decidas.

                                                                                                  Johann R. Bach


29 nov 2016

... al saltamontes que taconea y cuenta su ropa tendida,...


LA ESPERA DE LILA

Quentin, en voz baja,
interesándose por la dama que frente a él escucha al Saint Germain Quartet pregunta a Rosa si ha venido sola a la fiesta.

-Su nombre es Lila,
y es una de las personas más inteligentes que ha habitado en estas mansardas. A veces la lucidez es la causante de las heridas más cercanas al sol.

Le gustaba escribir
y se apasionaba con los más variados temas matemáticos. Cuando llegó aquí alcanzados ya los cincuenta comenzó su toma de conciencia de que nada es lo que parece y que esa paradójicamente verdad era la causa de la herida en su costado. Una herida que solamente se atenuaba con la esperanza de la lejanía de no formulada -en tiempo y espacio- pues su marido había iniciado una serie de pleitos reclamando sumas millonarias.

Aquí –decía-, en estas humildes mansardas,
había encontrado una paz similar a la de los pequeños pueblos cuya belleza frágil carece de veneno: evocaba en cosas que escribía en un diario de tapas rojas al ratón de campo, a niños de rodillas llenas de rasguños perdidos en la quimera de la hierba, al grillo como la criatura más mansa, al saltamontes que taconea y cuenta su ropa tendida, a la mariposa que simula ebriedad y pone nerviosas a las flores con sus hipos silenciosos, a las hormigas a las que la vasta extensión verde hace sentar la cabeza…

Sus dos hijos ya mayores
se desentendían de sus problemas y raramente hablaba con ellos. Ante esa situación solía decir que había llegado la hora en que las ventanas de estas mansardas se escapaban para ir a encenderse al extremo del Mundo del Ápex donde va a despuntar necesariamente nuestro sol.

Aquí conoció a Hilario un calderero
que llegaba agotado a su habitación después de estar soldando tubos durante toda la jornada a la intemperie. Pelado de frío se metía en la ducha y Lila a duras penas lo mantenía despierto hasta secarlo con una toalla caliente. Hilario se sentaba, desnudo, en la silla de su escritorio mientras se tomaba un café doble. Tardaba en reaccionar y sin escatimar caricias y besos desnudaba lentamente a Lila. "Me vuelve loca –me confesaba- cuando derrama el semen sobre mi pecho y lo extiende con esas manos llenas de callos y ternura sobre mis pezones convirtiendo todas esa proteínas en deliciosa nata"…

Quentin, no te la mires con esa insistencia,
pues igual que tú… espera. Ya sabes… todavía es demasiado pronto para que venga Hilario a la Fiesta de las Mansardas… aunque, sin duda, vendrá.

-Quentin, escucha la música de jazz
mientras esperas tú también…

                                                                                        Johann R. Bach


27 nov 2016

BUENAS FIESTAS A TODOS, en espcial a Suma't


CATALUNYA PAISAJE DE POETAS

Siguiendo las huellas de nuestros escritores
hilvané entre sí, con fino hilo de platino, mis ideas y "me sumé" a los que quieren engrandecer la presencia de Catalunya en el mundo.

Ese nuevo curso que la vida nos obliga,
sin alharacas, a tomar al equinoccio por la muñeca aleja la violencia y la miseria espiritual de las guerras de forma que sólo el oráculo poético sobrevive.

Cada día que pasa es una página leída,
una herida, rodeada de poesía, que quiere cicatrizar.

Poeta catalán –me dirijo a aquellos que me conocen-
es aquel poeta que quiere serlo.

Así miles de poetas nacidos fuera y dentro
de este país de montañas, mar y viento propios unen sus convicciones y abarrotan de bellas leyendas nuestras noches y

aún con los brazos cargados de ortigas
se disponen a facilitar con metáforas de vivos colores el echar los dados: experimentar la gracia, o no, en este paisaje de olivos y almendros, de mar y pinos, de vientos y palacios emblemáticos…

de belleza en cien lenguas expresada.

                                                                                     Johann R. Bach