20 mar 2015
un par de manos moradas arrancan lamentos a las cuerdas de una vieja guitarra
19 mar 2015
La resonancia acompañó siempre a los poetas asturianos
18 mar 2015
a mucha gente le llega, sin apenas notarlo, el tiempo de no esperar a nadie.
TE NECESITO –DIJE- AUNQUE
SÓLO SEA PARA ESCRIBIRTE
La fatiga le hace ver a los otros corredores como una manada de caballos salvajes
17 mar 2015
Para conocer a los hombres no tuve que acostarme con todos ellos.
YO, MARTA GUILLAMON Y LOS HOMBRES DE MI VIDA
16 mar 2015
No deseo ser dócil ahora que envejezco,
EL ADIOS DE UNA AMIGA
Reconozco en tus palabras
la feroz desidia que ha quedado después de la última noticia que proviene de una persona que ha atravesado
la puerta cuarteada, vieja y sucia,
que sin duda le habrá dado paso al Paraíso. Allí, tengo entendido que la gente se inclina por la música.
La prefieren a la vida.
Mi lucidez es parte de mi frío
y el amor está ahora en tu silencio.
No deseo ser dócil ahora que envejezco,
pero hasta la compañía de un poema escrito por un viejo poeta tiene la pretensión de aliviar una pena.
Mañana cuando te despiertes
te asombrará que tu corazón siga latiendo casi como la primera vez que te enamoraste.
Lo único diferente que quizás notes
es que la casa de pronto te parecerá más grande.
Johann R. Bach
No te angusties: Mañana martes latirá de nuevo tu corazón
BUENOS DÍAS. MAÑANA SERÁ MARTES
Aunque alejada de los dioses de tu mar
has preservado el bello gesto de la mirada que te legó Minerva y el azul del mar de esas islas
te redibuja en cada una de sus olas.
Con los años –creo-
has aprendido a distinguir el trazo gris de tus días presentes mientras temes adivinar ese futuro que te atormenta puesto que
el futuro siempre es incierto.
Dices entender eso que debe llegar
y haces esfuerzos por alcanzar el poder que puede librarte de los que te aprisionan.
Eres el agua del placer
que se consume, la herida que se ensancha en lugar de cicatrizar.
Grita tu nombre ¡Victoria!
El mar que se encarna, los labios desnudos donde se enraíza el deseo, la piel que necesitas para que arda tu cuerpo,
el dolor que renace incesante.
Escuchas el rumor
del amanecer de los lunes y esperas el ocaso como si tuviera que ser el último.
Con el do de pecho abierto
dispersas el mal que se agranda.
¿Dónde están los dioses de tu mar?
¿Qué piensan cuando te ven desolada?
Cabizbaja,
ya libre de arrogancias que te cegaban, te sumerges en el olvido mientras germina el mundo envuelto en lágrimas.
No te angusties:
Mañana martes latirá de nuevo tu corazón casi como la primera vez.
Johann R. Bach
En la playa, el silencio que el amor nos pedía y tu mirar no levantaban ningún mal presagio.
15 mar 2015
Ahora sabe qué busca:
¡¡¡SOCORRO!!!
¡¡¡SOCORRO!!!
Estoy rodeado de indios,
pero lo peor es que
estos indios se han vuelto vegetarianos:
las palmas de las manos y el rábano!
¡Jaja! Estás perdido Johann.
¿Quién te convenció de que era buen negocio
vender aguardiente y coco en las playas de esas islas?
Patricia
14 mar 2015
y, no sé por qué, te siento ya muy cerca.
13 mar 2015
las mujeres buscan un hombre mayor que ellas en edad
11 mar 2015
en torno al pequeño lago en el que un pequeño número de mujeres se bañan desnudas
10 mar 2015
Tras la sutil cortina rosada de la ventana contempla las cumbres aún nevadas
9 mar 2015
El resto de su figura es como un tronco quebrado,
ESCRIBIR CON DEDOS DE MARFIL
Sus dedos de marfil
están dotados para un tacto especial para el bolígrafo y el papel, como manos que invocan otras manos.
El resto de su figura
es como un tronco quebrado, cargado de años, casi un manojo de astillas, pero vivo aún.
¿todavía la naturaleza le da
un respiro para seguir escribiendo?
Mira cada tarde
su pasivo existir nostalgia de otra lluvia, permanencia sin pasión, tranquila frente al horizonte;
escribe como un juego
para aplazar su viaje hacia (el Ápex) la estrella Vega pues resbalan los astros en la noche
en un vuelo incesante sobre el vacío,
navegando por senderos silenciosos.
Resbalan la luz y
las horas hacia la sangre del horizonte y la desnudez de la oscuridad.
¡No! –suele decir-,
no es vida ni pasión generosa lo que la naturaleza nos ofrece, es tan sólo otro sueño –la luz no engaña-,
otro maravilloso sueño,
un reflejo, espejo inútil del tiempo y su miseria, ritual de otra claudicación en el mismo escenario.
Y mientras el tiempo no encuentre donde reposar
persisten los ojos en la noche,
y, sus dedos de marfil
siguen escribiendo sobre el papel como manos que invocan otras manos.
Johann R. Bach



























