21 mar 2012

LA CEBOLLA COMO PLANTA MEDICINAL Y ORIGEN DE POTENTES MEDICINAS

Capítulo 7.              LA CEBOLLA     (Allium cepa)

 

El Atardecer de Lycopodium 

 

Sientes como la luz gotea

por las paredes de la casa.

Con los ojos avezados

en la penumbra contemplas

como han caído las horas

 

y como la noche desfasa

 

los antiguos días felices

que guardas en las sienes

de la felicidad lejana.

Y así escuchas –imagino-

el último canto del mirlo,

 

la soledad de los árboles,

 

y una música antigua,

y tantas y tantas voces

y palabras que te explican

la serenidad de las piedras calizas

combinadas con rojos ladrillos.

 

En el mar está el horizonte

 

para unas manos –las tuyas-

que saborean la ciudad

que se adormece

cuando se anuncia la noche.

Las velas y los mástiles que

 

con su bamboleo cerca del puerto

 

siempre te acompañaron;

señalan las rutas de las diosas,

poniente teñido de nísperos,

mientras enciendes,

acobardada,

 

el recuerdo del amor que te daba

 

la lenta luz sobre tus dedos

que es uno de los más bellos

hilos del atardecer.

Avesada y lúcida, evitas

tu achicamiento mezclándote

 

orgullosa entre el musgo húmedo y las setas.             Elisa R. Bach

 

Eran las ocho de la noche cuando me llamó Arcadia. Su voz parecía lejana, pero como esas cosas pasan a menudo con los auriculares de los teléfonos móviles, no le di importancia. Era un día muy lluvioso y me costó encontrar aparcamiento cerca de su domicilio. Cuando llegué bastante empapado, su hermana me explicó que al intentar coger unos platos que estaban situados en un armario en el estante más alto, se le torció el cuello y el dolor era tan intenso que hasta el hablar se le hacía difícil.

 

Luisa, me acompañó hasta la pequeña habitación que a modo de salita tenía un pequeño sofá, un sillón, dos sillas plegables. Allí estaba prostrada Arcadia, a media luz. En aquel cuarto la atmósfera estaba densa debido a la humedad que se desprendía de las paredes empapeladas con colores chillones y a una estufa eléctrica exageradamente potente para aquel volumen.

 

Un olor a cebolla invadía la habitación y Arcadia casi sin levantar los ojos me saludó extendiéndome la mano y sin levantarse del sillón. Al acercarme para estrecharle la mano me apercibí de que el olor a cebolla surgía de su sudor. Antes de que Luisa me explicara más cosas saqué de mi maletín uno de los más valiosos tubos de gránulos homeopáticos. Estaba etiquetado como LYCOPODIUM 200 CH. Cuatro gránulos puestos debajo de su lengua fueron suficientes para que Arcadia recuperara en quince minutos su estado natural.

 

Ya liberada de su dolencia Arcadia me preguntó cómo había llegado a seleccionar tan rápidamente el medicamento homeopático. Evidentemente no le podía decir que el síntoma que me llevó a ello era el olor a cebolla de su olor. Así que guardé silencio como protegiendo el genio de un árbol que en los albores de los primeros bosques de la tierra, medía unos cuarenta y cinco metros de altura y que en la actualidad ha venido a menos y sólo mide unos 3 centímetros y que se arrastra entre musgos y setas.

 

………………………………………………………………………………………………………………………

 

Las propiedades diuréticas de la cebolla hacen que este vegetal goce de una fama de hortaliza ideal para acompañar una dieta para bajar de peso. Esto no es realmente así. Los partidarios de dietas diuréticas para adelgazar ignoran el esfuerzo cardíaco y toda la sintomatología que produce la ingesta de cebolla. En muchas ocasiones se piensa en la cebolla como un vegetal para consumir en forma habitual en ensaladas y caldos, en tortilla o macerada en aceite junto a pimientos y tomates, pero la realidad es que es dura de digerir y necesita mucha sal para que se suavice su consumo.

 

Quizá sea mejor partir de los efectos conocidos para determinar su utilidad. Es conocido que al pelar una cebolla se produce en las personas que están cerca.

              Lagrimeo

              Tos

              Mucosidad (catarro)

              Dolor de cabeza

 

Esos síntomas los produce un gas (alicina) que se desprende al cortar la cebolla y es muy conocido el procedimiento de dejar en la mesita de noche un trozo de cebolla para curar la tos nocturna de los niños.

 

Beneficios de la cebolla para perder peso:

 

Un gramo de cebolla diario triturado con 0,25 gramos de sal y diluido en dos litros de agua regulariza el funcionamiento del estómago.

 

Esa agua es diurética y estimula al riñón a eliminar toxinas y líquido.

Al mismo tiempo esa trituración puede añadirse a cualquier clase de caldo y su efecto depurativo, combate el estreñimiento al acelerar la motilidad intestinal.

 

Un gramo de cebolla asada tiene un efecto antioxidante, por su contenido en vitaminas y minerales, tales como Vitamina C, A, E y B, azufre, magnesio, fósforo y cobre, entre otros, (la ingesta de cebolla obligatoriamente ha de ser en dosis muy pequeñas (apenas un gramo por día).

 

Además de estas propiedades adelgazantes de la cebolla, se le atribuyen otras características.

 

En efecto, muchísima gente mejora su visión al dejar de ingerir cebolla, pues en grandes cantidades es tóxica. Aquellas personas que su sudor huele a cebolla deberían eliminarla de su dieta. El olor a cebolla del sudor indica que entre las toxinas que el cuerpo está eliminando se hallan las correspondientes a la cebolla.

Insisto: la cebolla en dosis mínimas (inferiores a un gramo diario) produce los siguientes saludables efectos:

 

              Reduce el colesterol.

              Reduce los triglicéridos, siempre que no se beba vino.

              Inhibe la formación de trombos.

              Es un excelente antiparasitario.

 

Como veréis a la cebolla no le faltan propiedades beneficiosas a condición de que su ingesta se haga en cantidades muy pequeñas.

 

Deberás prestar atención si:

 

·         Sufres de gastritis.

·         Sufres de divertículos, sobre todo en la etapa de granos bizantinos (diverticulosis).

·         Sufres de colon irritable en etapa de diarrea.

 

Las dosis deben ser inferiores a un gramo por semana. Y como depurativo es mejor mezclarla con la zanahoria.

 

No es preciso esperar a tener alguna de las enfermedades o síntomas que a continuación se enumeran para tomar cebolla como preventivo:

 

              Fisura de ano

              Ascites

              Catarro

              Diarrea

              Fiebre amarilla

              Fiebre del heno (en agosto)

              Hernia

              Gripe

              Laringitis

              Neumonía

              Paralisis facial (por golpe de aire frío)

              Tos

 

Todo lo enumerado se puede prevenir masticando una chispa de cebolla y escupiéndola después de tenerla un minuto debajo de la lengua. Pero lo más interesante es saber reconocer cuándo uno de esos procesos mórbidos está en marcha. No es tan difícil detectar el desequilibrio si se produce alguna de las modalidades siguientes:

 

              Bostezo con somnolencia

              Deseo de cebollas crudas

              Cosquilleo en la laringe

              El reposo empeora; el movimiento mejora

              Mejor al aire libre

LA CEBOLLA COMO PLANTA MEDICINAL Y ORIGEN DE POTENTES MEDICAMENTOS

LA CEBOLLA COMBATE LA FIEBRE DEL HENO Y LAS ALERGIAS PRIMAVERALES

LA CEBOLLA COMO PLANTA MEDICINAL Y ORIGEN DE POTENTES MEDICAMENTOS

Capítulo 7.              LA CEBOLLA  

                                (Allium cepa)

 

El Atardecer de Lycopodium 

Sientes como la luz gotea

por las paredes de la casa.

Con los ojos avezados

en la penumbra contemplas

como han caído las horas

 

y como la noche desfasa

 

los antiguos días felices

que guardas en las sienes

de la felicidad lejana.

Y así escuchas –imagino-

el último canto del mirlo,

 

la soledad de los árboles,

 

y una música antigua,

y tantas y tantas voces

y palabras que te explican

la serenidad de las piedras calizas

combinadas con rojos ladrillos.

 

En el mar está el horizonte

 

para unas manos –las tuyas-

que saborean la ciudad

que se adormece

cuando se anuncia la noche.

Las velas y los mástiles que

 

con su bamboleo cerca del puerto

 

siempre te acompañaron,

señalan las rutas de las diosas,

poniente teñido de nísperos,

mientras enciendes, acobardada,

el recuerdo del amor que te daba

 

la lenta luz sobre tus dedos

que es uno de los más bellos

hilos del atardecer.

Avesada y lúcida, evitas

tu achicamiento mezclándote

 

orgullosa entre el musgo húmedo y las setas.             Elisa R. Bach

 

Las propiedades diuréticas de la cebolla hacen que este vegetal goce de una fama de hortaliza ideal para acompañar una dieta para bajar de peso. Esto no es realmente así. Los partidarios de dietas diuréticas para adelgazar ignoran el esfuerzo cardíaco y toda la sintomatología que produce la ingesta de cebolla. En muchas ocasiones se piensa en la cebolla como un vegetal para consumir en forma habitual en ensaladas y caldos, en tortilla o macerada en aceite junto a pimientos y tomates, pero la realidad es que es dura de digerir y necesita mucha sal para que se suavice su consumo.

Quizá sea mejor partir de los efectos conocidos para determinar su utilidad. Es conocido que al pelar una cebolla se produce en las personas que están cerca.

·        Lagrimeo

·        Tos

·        Mucosidad (catarro)

·        Dolor de cabeza

Esos síntomas los produce un gas (alicina) que se desprende al cortar la cebolla y es muy conocido el procedimiento de dejar en la mesita de noche un trozo de cebolla para curar la tos nocturna de los niños.

Beneficios de la cebolla para perder peso:

Un gramo de cebolla diario triturado con 0,25 gramos de sal y diluido en dos litros de agua regulariza el funcionamiento del estómago.

Esa agua es diurética y estimula al riñón a eliminar toxinas y líquido.

Al mismo tiempo esa trituración puede añadirse a cualquier clase de caldo y su efecto depurativo, combate el estreñimiento al acelerar la motilidad intestinal.

Un gramo de cebolla asada tiene un efecto antioxidante, por su contenido en vitaminas y minerales, tales como Vitamina C, A, E y B, azufre, magnesio, fósforo y cobre, entre otros, (la ingesta de cebolla obligatoriamente ha de ser en dosis muy pequeñas (apenas un gramo por día).

Además de estas propiedades adelgazantes de la cebolla, se le atribuyen otras características.

En efecto, muchísima gente mejora su visión al dejar de ingerir cebolla, pues en grandes cantidades es tóxica. Aquellas personas que su sudor huele a cebolla deberían eliminarla de su dieta. El olor a cebolla del sudor indica que entre las toxinas que el cuerpo está eliminando se hallan las correspondientes a la cebolla.

Insisto: la cebolla en dosis mínimas (inferiores a un gramo diario) produce los siguientes saludables efectos:

·        Reduce el colesterol.

·        Reduce los triglicéridos, siempre que no se beba vino.

·        Inhibe la formación de trombos.

·        Es un excelente antiparasitario.

Como veréis a la cebolla no le faltan propiedades beneficiosas a condición de que su ingesta se haga en cantidades muy pequeñas.

Deberás prestar atención si:

·        Sufres de gastritis.

·        Sufres de divertículos, sobre todo en la etapa de granos bizantinos (diverticulosis).

·        Sufres de colon irritable en etapa de diarrea.

Las dosis deben ser inferiores a un gramo por semana. Y como depurativo es mejor mezclarla con la zanahoria.

No es preciso esperar a tener alguna de las enfermedades o síntomas que a continuación se enumeran para tomar cebolla como preventivo:

·        Fisura de ano

·        Ascites

·        Catarro

·        Diarrea

·        Fiebre amarilla

·        Fiebre del heno (en agosto)

·        Hernia

·        Gripe

·        Laringitis

·        Neumonía

·        Paralisis facial (por golpe de aire frío)

·        Tos

 

Todo lo enumerado se puede prevenir masticando una chispa de cebolla y escupiéndola después de tenerla un minuto debajo de la lengua. Pero lo más interesante es saber reconocer cuándo uno de esos procesos mórbidos está en marcha. No es tan difícil detectar el desequilibrio si se produce alguna de las modalidades siguientes:

·        Bostezo con somnolencia

·        Deseo de cebollas crudas

·        Cosquilleo en la laringe

·        El reposo empeora; el movimiento mejora

·        Mejor al aire libre

 

20 mar 2012

ENTRE DOS MUNDOS

ENTRE DOS MUNDOS

 

Vienes de un mundo

de mortal memoria

y vas a otro –dicen-

de inmortal olvido.

Entre los dos –el germánico y el latino-

 

no sabes en cuál vives

 

ni quién eres tú misma.

De las cosas que son inolvidables

y que siempre se olvidan,

y que, por olvidarlas, las sientes

para siempre perdidas:

 

de tu llanto de ayer,

 

de la mirada

de tus ojos con luz y sonrisa,

del temblor de tu alma en tu silencio,

me acuerdo todavía.

Pero poco a poco la luz

 

de tu mirada

se apaga en mi recuerdo,

al mismo tiempo lento

como que se apaga un día de febrero;

se diría que la noche no llega,

 

se diría que tus ojos de té

 

en la penumbra se iluminan

como una nube oscura que

esconde su alborada al poniente,

escondiendo la claridad que huía;

como una cadenciosa y triste

 

Marcha Fúnebre de Chopin,

 

sombría prolongación sonora

de música callada.

Todo lo que sé del abandono

es que es el acabóse de la alegría.

Como una noche oscura para el alma

 

a la que ha separado de sí misma.

 

Me gustaría pensarte

sola y a solas contigo

con tus soledades sentidas

como si no fueran tuyas,

ni fueses tú quien las tiene;

 

si aún el olvido no te ha vencido.

                            Elisa R. Bach

ENTRE DOS MUNDOS

ENTRE DOS MUNDOS

CON EL MAR EN CALMA

UN DOMINGO DE MARZO EN CADAQUÉS

CON EL MAR EN CALMA

UN DOMINGO DE MARZO EN CADAQUES

CON EL MAR EN CALMA

UN DOMINGO DE MARZO EN CADAQUÉS

 

De vez en cuando, aún en tiempo frío,

el sol y el mar hacían las paces

en la orilla de la tarde,

el aroma de las cebollas asadas

se confundía con el olor del carbón

 

y las flores de un almendro marceaban.

 

Como algo muy familiar

las sardinas envueltas entre vaho,

mujeres y transparencias

de un aire tostado a fuego lento

la tarde avanzaba como tu niñez.

 

Cerca de allí los remos se hundían

 

en el agua poco profunda y cristalina

con la tozuda insistencia de tus hermanos

y ante la mirada asombrada de una mujer

extranjera que tomaba el sol casi desnuda

a pesar de la fría brisa. Otras chicas jóvenes

 

jugaban a salpicar la piel de las piernas

 

de niños de pantalón corto y bufanda.

Todos reían como pétalos de menta

en su cabello o el tomillo sobre las ascuas.

De vez en cuando alguna mujer

se giraba y su mirada buscaba

 

ofrecer las humeantes quemaduras del maíz;

 

sujetadas en una mano mientras la otra seguía
ventando el carbón y la leña aún húmeda.

Alguna otra acariciaba la ventisca

con la cara tiznada y las manos tendidas al sol

pulsando la levedad que abría sus yemas

 

y los dedos rozando la suavidad  a flor de labios

 

El sol ardía en cada llama

y alimentaba los gestos de la hoguera,

la columna espiral y evanescente

que se elevaba, se quebraba o se confundía

con las voces del aire, con sus voces.

 

Hablaban todas el mismo idioma,

 

un lenguaje que cantaba junto al fuego

la historia de las rocas y del bosque bajo,

del sabor del maíz, del vino dulce,

-de alta graduación de laderas frías-

fermentado en vasijas de obsidiana

 

idénticas al sol de su alegría.

                             Elisa R. Bach

UN DOMINGO DE MARZO EN CADAQUES

CON EL MAR EN CALMA

19 mar 2012

LAMPE

Lámpara de tabla de Tiffany LS20T000067-LBTZE0011

LAMPE.

Lampe auf den verlassenen Papieren,

undringsum Nacht bis weit hinein ins Holz

der Schränke. Ich, na ja, ich träume.

                                         Elisa R. Bach

 

 

 

Una lámpara sobre papeles olvidados

y alrededor la noche, dentro de la madera

de los armarios. Yo así te sueño.

 

Soberbias, se envaran las sillas tan vacías

debajo del refugio en el que me acogiste;

cargadas de muchas dignidades,

somnolientas y algo tristes;

de arriba se vertían noches de pasión

sobre un reloj parado.

                                              Elisa R. Bach

15 mar 2012

¿DOLOR DE MUELAS?

Capítulo 6 de "Tus Medicinas"

¿DOLOR DE MUELAS?

Capítulo 6.       EL CLAVO DE OLOR

                                  (Syzygium)

Las Plantas

Mi amor suele pedirme regar,

en su ausencia, las plantas.

Las plantas –me dice- son familiares;

sólo humedad me suplica para ellas.

Torpe de mí, me cuesta entender lo obvio:

 

pocos minerales y escasas gotas es suficiente.

 

La alegría florece.

Árnica resiste la adversa climatología

de alta montaña. Viento, frío, nieve,

de la cota alcanzada no desiste.

Su mal aspecto indica sufrimiento genético.

 

 

Caléndula bajo una nube está triste,

 

protege su alma encerrándose bajo sus pétalos;

vuelve a reír en el preciso momento

que el sol aparece triunfante de nuevo;

se desnuda y se tiende para recibir

ultravioletas caricias, quiere cicatrizar

 

heridas producidas por humillaciones recientes.

 

Azucenas y margaritas que alegran los campos

se levantan inmediatamente,

buscando altura después de ser pisoteadas,

reponiéndose pronto de disgustos y afrentas.

Ayudan calladamente a nuestra recuperación.

 

Camomillas, Valerianas, Amapolas y Melisas

calman los nervios de forma suave y precisa

como si conocieran a fondo nuestro sistema vago

y circulando a través de esa autopista

del nervio neumo-gástrico llegan a impedir

 

auténticas úlceras pilóricas y duodenales.

 

Lycopodios y amanitas curan impotencias;

con ellos muchos vecinos, algo ya envejecidos,

superan su falta de confianza

en ellos mismos, alivian los sueños

pesimistas y pesadillas imaginarias.

 

Avena sativa y Alfalfa remineralizan

organismos debilitados y convalecientes

convirtiendo el futuro en algo alegre

y digno de ser esperado.

El Diente de León junto a Gayuba

se entremezcla con las calabazas

 

de forma que su alianza calma el calor

 

genito-urinario permitiendo un sueño

continuo  y reparador.

También el poema nace cuando la lluvia

resbala entre las diminutas ramas

de árboles y arbustos.

 

De cada hoja escurre el agua hasta bañar,

ya venciendo, a troncos y tijas.

Bajo las lágrimas de las nubes las raicillas

del enebro van perdiendo su funda de tierra;

el agua las despoja y se quedan temblando,

 

mas no a merced de la corriente.

 

Junto a Fray Junípero1, al reuma hacen frente.

Pero ¿Qué quieren las plantas de nosotros?

¿Apetecen el roce o la distancia sólo expuestas

a la mirada? Aficionadas a nuestra ignorancia,

hojas y ramas se entredicen, se entremiran.

 

Son las criaturas que susurran continuamente,

 

tan propicias a los murmullos

como las más vivas de las aguas.

Cada hoja diminuta muestra

como paneles solares de silíceo

en sus caras contrapuestas

 

y en sus infalibles aristas

todo lo que la historia continua ignorando.

Cada planta es políglota,

doctorada en señales,

a impulsos sin cesar, variable se balancea

 

según el lenguaje del viento

 

como una anémona Pulsatilla

y experta entendida en vuelos

y en suaves danzas se baña

con la música de la lluvia

y se nombra a sí misma

 

La Flor de los Vientos                                 Elisa R. Bach

 

*1 El nombre latino del enebro es Juniperus comunis.

 

En cierta ocasión un cliente de origen turco se me presentó en la consulta con un fuerte dolor de muelas. Me pidió una pieza de "Nelke". Yo entendía un trozo de clavel (una flor). Busqué en un diccionario especializado y hallé que Nelke también significa clavo (de olor). El cliente me explicó que un clavo de olor calmaba la odontalgia, colocándolo junto a la muela dolorosa.

Yo no tenía clavos de olor en mi consulta. No obstante busque entre los aceites esenciales que guardaba en la nevera y estuvimos de suerte (él y yo). En la nevera había casi medio litro de aceite esencial de Syzygium (nombre botánico del clavo de olor). Prudentemente le introduje una gota de esa esencia sobre la muela dolorosa y no sólo le quitó el dolor sino que le durmió la mitad de la cara.

El cliente se fue contento no sin antes pedirme una pequeña cantidad de esencia de Syzygium para añadir a su botiquín formado por numerosos remedios fitoterápicos.   

Entre las especias que acompañan permanentemente a una cocina se encuentra el clavo de olor. Para su preparación como medicina se tritura en un mortero, un clavo con 6 gramos de azúcar (un sobre de esos preparados para endulzar el café). Con ello obtenemos la trituración T1. A continuación trituramos la décima parte en peso de esa T1 con otro sobrecito de azúcar de forma que obtendremos la T2. Y Así sucesivamente hasta llegar a la trituración T6. Ese polvo podrá ser utilizado diluido en agua para ser ingerido o espolvoreado (en pequeñas cantidades) sobre ensaladas u otros alimentos (mantequilla, sobrasada, miel, infusión, té)

Las aplicaciones más importantes del clavo de olor o Syzygium se hallan en afecciones derivadas de la diabetes:

·        Tomando la trituración T6 en pequeñas dosis disminuye la sed intensa de los diabéticos.

·        Espolvoreando la trituración T6 sobre una herida, ésta cicatriza rápidamente. Ayuda a cicatrizar las heridas de los vegetarianos.

·        Ayuda a la digestión difícil.

·        Dolores dentales.

·        Como anestésico local.

12 mar 2012

Poema 44 "LAS PLANTAS" del MANUAL DE LA SOLEDAD de Leo P. Hermes

44.  LAS PLANTAS

 

Mi amor suele pedirme regar,

en su ausencia, las plantas.

Las plantas –me dice- son familiares;

sólo humedad me suplica para ellas.

Torpe de mí, me cuesta entender lo obvio:

 

con pocos minerales y escasas gotas es suficiente.

                                                          La alegría florece.

 

Árnica resiste la adversa climatología

de alta montaña. Viento, frío, nieve,

de la cota alcanzada no desiste.

Su mal aspecto indica sufrimiento genético.

Caléndula bajo una nube está triste,

 

protege su alma encerrándose  bajo sus pétalos;

 

vuelve a reír en el preciso momento

que el sol aparece triunfante de nuevo;

se desnuda y se tiende para recibir

ultravioletas caricias, quiere cicatrizar

heridas producidas por humillaciones recientes.

 

Azucenas y margaritas que alegran los campos

 

se levantan inmediatamente,

buscando altura, después de ser pisoteadas

reponiéndose pronto de disgustos y afrentas.

Ayudan calladamente a nuestra recuperación.

Camomillas, Valerianas, Amapolas y Melisas

 

calman los nervios de forma suave y precisa

 

como si conocieran a fondo nuestro sistema vago

y circulando a través de esa autopista

del nervio neumo-gástrico llegan a impedir

auténticas úlceras de hiato y pilóricas.

Lycopodios y amanitas curan impotencias;

 

con ellos muchos superamos nuestra falta

                             de confianza en sí mismos,

 

alivian los sueños pesimistas y pesadillas imaginarias.

Avena y Alfalfa remineralizan organismos

debilitados y convalecientes

convirtiendo el futuro en algo alegre

y digno de ser esperado.

 

El Diente de León junto a Gayuba

 

se entremezcla con las calabazas

de forma que su alianza calma el calor

genito-urinario permitiendo un sueño

contínuo  y reparador.

También el poema nace cuando la lluvia

 

resbala entre las diminutas ramas

 

de árboles y arbustos.

De cada hoja escurre el agua hasta bañar,

ya venciendo, a troncos y tijas.

Bajo las lágrimas de las nubes

las raicillas del enebro van perdiendo su funda de tierra;

 

el agua las despoja y se quedan temblando,

 

mas no a merced de la corriente,

junto a Fray Junípero, al reuma hacen frente

Pero ¿Qué esperan las plantas de nosotros?

¿Apetecen el roce o la distancia

sólo expuestas a la mirada?

 

Aficionadas a nuestra ignorancia,

 

hojas y ramas se entredicen, se entremiran.

Son las criaturas que susurran continuamente,

tan propicias a los murmullos

como las más vivas de las aguas.

Cada hoja diminuta muestra

 

como paneles solares de silíceo

 

en sus caras contrapuestas y en sus infalibles aristas

todo lo que la historia continua ignorando:

Cada planta es políglota, licenciada en señales,

a impulsos sin cesar variables se balancean

según el leguaje del viento

 

y expertas entendidas en danzas se bañan con la música de la lluvia.

 

 

                                       Del Manual de la Soledad

                                                  Leo P. Hermes