ERMESSENDA Y LA CONSTELACIÓN DE HÉRCULES
3 ago 2016
31 jul 2016
30 jul 2016
28 jul 2016
27 jul 2016
25 jul 2016
24 jul 2016
23 jul 2016
22 jul 2016
21 jul 2016
20 jul 2016
¿Alguien ha pensado en el vértigo que siente el cielo al vernos?
ENTRETENIMIENTO PARA UN MIÉRCOLES
Un ministro simulaba ausentarse
cuando realmente se hospedaba en una casa contigua. Desde allí veía qué pasaba en su jardín cuando él estaba ausente.
El jardín cobraba una vida inusitada:
Se llenaba de gente y la fiesta duraba hasta el amanecer.
………………………………………………………………………………………..
Millones de personas
se lanzan a viajar por tierra, mar y aire para visitar lugares –cuanto más lejanos y exóticos, mejor- porque quieren tener el mundo capturado en un álbum de fotos. Quizá es que no se resignan a no pertenecer al mundo.
………………………………………………………………………………………..
Bajo la ley del silencio
se acumula lo que calla originando las escamas que recubren la piel: Es como una armadura blanca, farinácea, seca y llena de arrugas que protege de una sociedad enferma y vengativa.
…………………………………………………………………………………………
Un cansancio amargo
te vence después de conversar con gente que no te acepta como eres.
………………………………………………………………………………………..
En las Casas de Huéspedes
se conversa con el recién llegado, recabando información. Se le pide que muestre fotos del mundo que ha dejado.
…………………………………………………………………………………………..
Estuvo bien aquello de sentirse náufrago:
lanzando al mar escritos metidos en botellas.
Todo acabó
cuando asediado por los mensajes que recibía de un supuesto continente empezó a aburrirse.
…………………………………………………………………………………………….
¿Alguien ha pensado
en el vértigo que siente el cielo al vernos?
¿Cómo la luna se echa las manos a la cabeza
cada noche al ver que montones de basura se oponen a sus mareas?
……………………………………………………………………………………………..
Johann R. Bach
18 jul 2016
17 jul 2016
para pensar en domingo
SOPA DE CUERPOS Y MINERALES
Carne fría no apaga el fuego y,
si la piel que la envuelve se descama,
va al cielo.
………………………………………………………….
No toda planta con espinas
produce rosas.
………………………………………………………….
No es de titanio y duraluminio todo lo que vuela.
………………………………………………………………
Es una crueldad aplastar
dos adoquines con la misma mosca.
………………………………………………………………
Muchas chiquillas anémicas
hacen ruborizar a los maniquíes encerados.
…………………………………………………………………..
La huelga de las estrellas
ya no puede castigar a la casa sin sal ni pimienta.
Los telescopios radioeléctricos penetran las nubes
de polvo interestelar y desnudan la luz
completamente negra que desova noche y día el planeta.
……………………………………………………………………..
El cuerpo y el alma se reúnen en un abrazo.
El cuerpo y el alma se comprometen juntos
porque se sirven de excusa el uno al otro.
…………………………………………………………………….
Johann R. Bach
15 jul 2016
14 jul 2016
13 jul 2016
11 jul 2016
10 jul 2016
9 jul 2016
8 jul 2016
7 jul 2016
6 jul 2016
4 jul 2016
3 jul 2016
30 jun 2016
29 jun 2016
28 jun 2016
27 jun 2016
22 jun 2016
20 jun 2016
18 jun 2016
¡Branca on madura el meu goig!
TENDRA CATALUNYA
¡Ai tendra Catalunya!
¡Branca on madura el meu goig!
El morro del cel és blanc.
El que en ell es reflecteix, ets tu,
caiguda meva, amor meu, saqueig.
Johann R. Bach
Soñé demasiado a menudo con ser ese fugitivo armonioso de persona apenas indicada a hablar de política
LOS OJOS DE FÉNIX DESPIERTO
¡Hagan la belleza y la realidad de Catalunya
que muchos de los que ahora lucháis en las calles y en los balcones, estéis presentes cuando desde todos los rincones del Mediterráneo se oigan las salvas de la liberación!
Soñé demasiado a menudo
con ser ese fugitivo armonioso de persona apenas indicada a hablar de política, pero investido por un trato de favor de las estrellas. Cada una de mis heridas saca a la ventana sus ojos de fénix despierto. Sé que todavía no soy más que el viento de la aurora.
Johann R. Bach
17 jun 2016
16 jun 2016
És tan fort el meu deliri ... que n'hi hauria prou en que em necessitessis.
ENCARA NO T'HE OBLIDAT
Aquest navegar a sobrevent
més penós com menys vent acudeix al meu rostre.
És tan fort el meu deliri ...
-esperant tornar a veure aquells ulls de te-
que n'hi hauria prou en que em necessitessis.
Des que els camins de la memòria
han estat coberts pel negre alè dels monstres, trobo recer en una innocència on l'home que somia no pot envellir.
Però no sé si soc prou valent
per imposar-me no tornar-te a veure, jo que en aquestes paraules em considero el més llunyà dels meus imitadors.
Ja ho veus, amor:
només et puc fer des d'aquest racó de l'Àpex alguns pocs poemes, enviar-te'ls com un pom de margarides.
Encara no t'he oblidat.
Johann R. Bach
15 jun 2016
Vida, on és la teva victòria?
LES MANS DE CLEMENTINE
Antigues i sublims mans.
Traços al carbonet avui comptats.
Tot el que es furta a la mà resulta,
en aquest vespre, essencial.
Allò que va ser fragmentari xiuxiueja,
en aquesta Casa d'Hostes,
pletòric d'allò més essencial.
Vida, on és la teva victòria?
Sempre vaig saber, amiga Cassia,
que el futur escassejava.
Johann R. Bach
Vida, ¿dónde está tu victoria?
LAS MANOS DE CLEMENTINE
Manos antaño sublimes.
Trazos al carboncillo hoy contados.
Todo lo que se hurta a la mano resulta,
en este anochecer, esencial.
Lo incumplido zumba,
en esta Casa de Huéspedes,
rebosante de esencial.
Vida, ¿dónde está tu victoria?
Siempre supe, amiga Cassia,
que el porvenir escaseaba.
Johann R. Bach
14 jun 2016
Ven Lou, mira ese paisaje repetido en la cima de la noche, sobre la cual una luz se alza:
EL DARDO DE ORIÓN
Ven Lou,
salgamos al balcón a respirar el aire de la noche y atravesemos con nuestra mirada la bóveda celeste moteada con las lucecitas de Géminis y sentiremos más que sabemos:
Somos luciérnagas en la hendidura de la noche.
Nos apoyamos, irreversiblemente, en un fondo de fango, como el campanario de una iglesia emergiendo de un pantano artificial que acusa la sequía.
En su lucha por levantar la cabeza,
¿el hombre hubiera sobrevivido sin las dificultades a las que hemos bautizado, injustamente, como diabólicas?
Creo Agnés, que hay una comprensión para todo,
pero desde es hilado sube una niebla, un clamor de miedo, y a veces nuestro odio trazador. Algo me decía mientras meditaba, día a día, sentado en un banco cualquiera que
somos transeúntes empeñados en pasar por la vida;
por consiguiente, en sembrar la confusión, en infligir nuestro calor, es decir nuestra exuberancia. ¡Por eso somos intempestivos e insólitos. Es como si nuestra utilidad no se pudiera oponer a la revuelta contra el empresario.
Si te hubiera conocido en aquel tiempo,
podría haber conservado intacta mi esperanza. Si hubieras estado a mi lado no habría caído de mi esplendor, y la muerte que todos ven, tú no la hubieras marcado, helecho en el muro, paseante apoyada en mi brazo. En todo caso si tú también hubieras sido destructiva lo habrías sido con herramientas nupciales.
Envidiaba a aquellos
que gozaba del espacio como un privilegio, porque son, sin duda, privilegiados aquellos a quienes bastan el sol y el viento para enloquecer, para ser saqueados.
Ven Lou, mira ahí arriba el dardo de Orión,
el trébol estrellado, en el carrascal, espejos del cielo nocturno. Mira el trébol oscurecido por la delgada neblina… La cicatriz de brillo verde, la tromba del sufrimiento, el hatillo de la esperanza.
Ven Lou, mira ese paisaje repetido
en la cima de la noche, sobre la cual una luz se alza: Las mujeres son enamoradas y los hombres solitarios. Se roban mutuamente la soledad y el amor.
¡Eh chicos!
Clementine ha preparado ya una cafetera y pastas con arándanos.
Johann R. Bach
12 jun 2016
"Respecto a las mujeres -continuó Tía Hortensia- me encanta verlas pasar por la calle, con sus rostros pintados tan hábilmente,
LA MASCULINIDAD DE TÍA HORTENSIA.
El pelo peinado hacia atrás y recogido con un pequeño moño era la característica más sobresaliente que recuerdo de Tía Hortensia. Era lo más parecido a un retrato de Eva Perón y, la única de mis tías que fumaba. En su bolso jamás faltaba el paquete de cigarrillos mentolados. Llevaba siempre jerseys de cuello alto y ajustados a su figura y sus gestos eran en aquella época todo un atrevimiento.
Recuerdo que, con la excusa de llevarme a dar un paseo, íbamos en el coche de Tía Cecilia un Biscuter carrozado con madera, cuando ella encendió simultáneamente dos cigarrillos. Con la mano izquierda colocó el cigarrillo en la boca de mi tía conductora y la dejó caer rozando su pecho. Yo entendía a medias aquellos gestos, pero por indicación de Tía Hortensia guardaba su secreto.
Siendo ya algo más mayor le pregunté por sus opiniones sobre el amor con la intención de comprender a fondo aquella misteriosa personalidad. Como si se tratara de la cosa más natural del mundo comenzó a relatarme sus ideas.
"Hoy tienes ilusiones -filosofando me decía Tía Hortensia- y crees que sin ellas no podrías vivir. Cuando seas más madura verás claramente que la ilusión no es más que un error poetizado y prescindirás de ella para seguir viviendo". "Con el amor -continuaba diciéndome como defraudada- te sucederá lo propio. No hay más que un amor el de la madre al hijo. El amor entre hombres y mujeres no es sino un conglomerado de pequeños resortes: el roce de la epidermis, la vanidad mutua, el trato social, la lucha por la vida, la costumbre de verse a diario, y un poco de tesón, y otro poco de necesidad de hablar con alguien en la cama y en la mesa. El amor es tan necio, que debiendo andar por el mundo desnudo, se afana por vestirse de púrpura.
"La atracción de los sexos por orden de la Especie es una verdad; el amor, como sentimiento puro y noble, es una inmensa y desoladora mentira. Te lo aseguro". Yo no estaba del todo de acuerdo con esas palabras, pero, recordando los consejos de Tío Arturo, seguí escuchando cuando me cortó en seco al intentar decir algo: "no puede negarse que las mujeres..."
"Respecto a las mujeres -continuó Tía Hortensia- me encanta verlas pasar por la calle, con sus rostros pintados tan hábilmente, sus senos en punta y sus piernas mórbidas. Pero yo he conocido muchas de ellas y, de ser un hombre, no podría amar a ninguna. Llegando a este punto sentí un estremecimiento y mirando con los ojos entornados la línea sutil del horizonte me pareció que las palabras de Tía Hortensia eran de una masculinidad libresca. Sin embargo continué escuchando por si alguna de aquellas ideas pudiera serme útil.
"En la intimidad -continuaba lanzada ya Tía Hortensia en su discurso como aprendido de memoria- y no bien se han despojado del antifaz de los convencionalismos o de la seudo-pasión, se muestran egoístas, vanidosas, ineducadas. La idealidad de sus brillantes ojos, la frescura de sus labios, el elegante desmayo de su cuerpo y de sus actitudes hace que los hombres las crean seres adorables; pero no se hace esperar lo patente del error. Cuando un hombre le niega un capricho cualquiera a la mujer más dulce y discreta del mundo, se puede observar cómo se encrespa, cómo se encoleriza, cómo le aborrece de súbito. Cuando un hombre responde con el silencio a las quejas de su mujer y a sus emponzoñadas palabras (signo inequívoco de reivindicación) se verá cómo aquella mujer dulce y comprensiva se transforma en una fiera con medias y pendientes.
Aproveché que Tía Hotensia se llevaba la taza de café a los labios para preguntarle, con ánimo de zanjar aquel monólogo, si no había pensado en engañar a Tío Ramón. Su respuesta, después del pequeño sorbo de café fue de lo más inesperado: "el día que engañe a tu tío lo haré como siempre lo he hecho. Lo engañaré con una mujer".
Johann R. Bach
Moriré agotada, tal vez por un error, tal vez por una “imposibilidad social”.
A LAS PUERTAS DEL ÁPEX
Mi amiga Alicia sufrió una crisis aguda psicológica a causa de una inflamación del peritoneo la membrana serosa que recubre parte de la cavidad abdominal y las vísceras. Todo empezó con un proceso infeccioso a causa de una apendicitis.
Cuando comenzó esa peritonitis aguda se manifestó con dolor abdominal, náuseas, vómitos y fiebre, pero lo que le afectó más fue la hipotensión, las taquicardias y la sed. La deshidratación amenazaba con provocar un fallo orgánico múltiple, o sistémico, lo cual podía llevarla incluso a la muerte.
Alicia no podía ni toser sin provocar un dolor abdominal insoportable. Hasta girarse suavemente en la cama le resultaba tremendamente doloroso. En su rostro aparecieron unos granos raros llamados bizantinos que aumentaban la tristeza de sus ojos.
Me llamaron muy tarde –eran la ocho de la tarde- después de llevar ya ocho días hospitalizada. Cuando llegué tenía plena conciencia y toda su inteligencia ocupada en su muerte. Ella aseguraba que no estaba triste por dejar la vida; por su ironía era evidente.
Aquella misma noche charlamos afablemente, habían dispuesto una cama junto a ella por si deseaba quedarme a dormir junto a ella. No me fue difícil comprender el desamparo y el lamentable abandono que hacían de aquella habitación un lugar poco propicio para la alegría.
Hacía mucho calor y la ventana estaba abierta de par en par y hasta ella llegaba el barullo del bulevar y oíamos unos cantos de estudiantes con ganas de jarana, y eso la desasosegaba, y con un esbozo de sonrisa me decía: "No los envidio…".
Toda esa noche estuvo, como es natural, inquieta porque mi persona se hallaba junto a ella; por tierna que se mostrara, ¡creyó que mi curiosidad era lo único que me había llevado hasta allí!
"Vienes a verme morir -me dijo cuando me vio aparecer-,
y sin embargo no tiene ningún interés.
Como ves, estoy plenamente consciente
(eran sus propias palabras) y soy la marcha de la descomposición; todavía me quedan cuatro horas, pues las moléculas inconscientes de mi ser siguen trabajando hasta las dos de la mañana hora de máxima acidez.
Este hipo que oyes es a pesar mío: no sufro, gracias a las inyecciones de alcaloides -derivados de la morfina- sintéticos que me dan, es como un sueño. Moriré agotada, tal vez por un error, tal vez por una "imposibilidad social".
Alicia no permitía que se disimulara ante su estado de gravedad. Tanto conocimiento y clarividencia en un momento semejante es aterrador. ¿Qué gracia es la que nos infunde el dios Hermes para vivirlo con semejante coraje?
Curiosamente Alicia se preguntaba sobre quién sería la siguiente desafortunada. La muerte habita en mi espíritu –repetía de vez en cuando- porque la he visto y eso no es alegre.
Sin embargo Alicia no murió a las dos de la mañana como había previsto y aún vivió lo suficiente para enviarme postales por Navidad durante muchos años. Su cuerpo se había alcalinizado al sentir que una mano amiga no la dejó marchar.
Johann R. Bach
11 jun 2016
Allí sentado sentía pausadamente en la tristeza de las cosas.
LA LUNA ES SALVIA Y ESTAÑO INTENSO
¿En qué pensabas –le preguntó Agnés-
mientras esperabas a que cayera la noche?
Lou contestó despacio,
como si no estuviera seguro de su memoria: Cuando oscurecía, sentado en un banco, pensaba en la mujer que amaba, pero pronto su rostro se ocultaba; sentía como el vacío, a su vez enfermo, comenzaba a llenarse de niebla.
-¿Cómo podías estar tanto tiempo allí sentado
y qué esperabas que pasara con el simple transcurso del tiempo?
Allí sentado sentía cómo el aire entraba libre en mis pulmones y sentía abundante espacio a mi alrededor. ¿Quién sabe cuánto tiempo debe transcurrir antes de que se deterioren los frágiles huesos de una mariposa? La respuesta no está flotando en el viento: una milésima de siglo. Allí sentado sentía pausadamente en la tristeza de las cosas.
Hay que admitir –dijo Agnés-
que la poesía no es soberana en todo lugar. Te habrás fijado por ejemplo que en esta Casa de Huéspedes invitamos a la Libertad a sentarse con nosotros en la cena de todos los viernes. Su lugar en la mesa permanece vacío, pero el cubierto sigue puesto.
Yo también fui muy crítica durante mi juventud:
La idea de la reposición de las piezas de usura de una máquina dio origen a los implantes dentales. Querían hacernos creer que nuestra boca podía ser eterna.
Su perfeccionamiento derivó
en la implantología de minúsculos chips en el cerebro. Ha llegado ya a estar lleno de máquinas microscópicas hasta estallar. ¿Podrá todavía garantizar la existencia del riachuelo de sueño y evasión?
No me gusta un pelo
ver como el hombre con paso de sonámbulo, camina hacia las minas anegadas con alcohol, guiado por el canto de los inventores… Mi esperanza se sustenta en pensar que
la luna es salvia y estaño intenso.
Johann R. Bach
10 jun 2016
Me consta que Cejasblancas temía a las tijeras capaces de recortar indefinidamente el espacio
ERMESSENDA DESCRIBE A CEJASBLANCAS
Esos apuntes amiga Cassia,
sobre Cejasblancas, los escribí cuando la televisión, en todos los países, aún ocultaba los efectos devastadores de la energía nuclear: miles de cuerpos aniquilados en décimas de segundo, cientos de miles de cuerpos con la piel quemada y el corazón arruinado, millones de personas tragándose el miedo como alimento…, la humanidad entera buscando palmeras bajo las cuales poderse refugiar.
Yo también corrí detrás de mi palmera.
Al principio me detuve bajo un rascacielos en Nueva York, miré sus ventanas alumbradas. Me di cuenta de que el sol no desaparecía como en la penumbra de la calle; entraba en el rascacielos para darles vida. Pero, más tarde, ya de madrugada, tenían el aspecto de haber vomitado hombres-caléndula que se cierran sobre si mismos cuando el sol se oculta.
Cejasblancas hablaba a menudo,
como lo hacía Niko de vez en cuando, de cortar las anclas de sus arterias e insistía en que su corazón de aluminio rojo –como en otros cardíacos- se abría en la noche para dejar escapar el miedo a las agujas, a los objetos cortantes y a los vapores venenosos que se le fijaban en las papilas gustativas con gusto a almendras amargas, a cianuro letal.
Me consta que Cejasblancas temía a las tijeras
capaces de recortar indefinidamente el espacio hasta dar con la forma del universo. Su corazón asustado miraba desde su terraza la lluvia de noche y esperaba, hambriento, hasta el amanecer cuando alguno de sus hijos, apiadándose de él le subía por un pequeño montacargas de cocina un tazón de sopa. La cuchara olía a colonia femenina y sus labios ardientes la besaban antes de tomar la sopa.
Aquellas imágenes me persiguieron
hasta que pasó aquello de Chernobil. Desde entonces veía en las máquinas de freír pollos a l'ast aves con ojitos de celofán abriendo su pico. La Nueva Luz del Mundo ya no me pareció llena de caramelos. Cegadora de ojos, va quemando los corazones antes de ser fagocitados por otros corazones de cobalto. Las pupilas caen muertas y ruedan por el suelo de alquitrán no-biodegradable.
Al despertarme,
desde que pasó aquello de Chernobil, lanzo un grito que ha de caer en el espacio como sirena de ambulancia. No. No es que esté loca, son estas ganas de explotar antes de apagarme achicharrada yo también, aunque por ahora me mantengo bastante bien entre la elasticidad y permeabilidad magnética de este campo bluetooth en el que aún mis palabras pueden brillar.
Johann R. Bach
9 jun 2016
esa frilosidad viscosa que está más allá de las estaciones,
FRÍA ES LA MADRUGADA
Es fría la madrugada, Agnés.
Tengo la sensación de que el frío me recubre los huesos por debajo de mis escasas carnes, aislándolos, enfriándolos para siempre.
Siempre es fría la madrugada, Agnés,
siempre lo será y estaremos enfundados ya para siempre en esa frilosidad viscosa que está más allá de las estaciones, como si hubiese otras estaciones que no fuesen la estación del frío,
estaciones sin cambio
porque en todas la sangre va corriendo por encima y por dentro de los huesos sin llegar a calentar ninguno pues el frío titanio y los cúmulos de bauxita absorben cualquier incremento de calor: Es la primera Ley de la fatídica Termodinámica.
Por eso, Agnés, te aconsejo
que no sigas aquí en la sala de estar a no ser que esperes a que regrese Lou. Aún es de noche y aún la noche no ha acabado su trabajo. Hay sitio, es cierto, en todas las Casas de Huéspedes -y, naturalmente en esta también- para insomnios.
Así que si quieres esperar a que regrese Lou
te aconsejo que lo hagas cerca de la lumbre y que tengas paciencia pues tengo entendido que Lourenzo tiene miedo de llegar antes de tiempo a los sitios.
Johann R. Bach
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





























