5 may 2014

Encontraba aburridos a todos aquellos muchachos que se esforzaban por ser originales...

MIS PENSAMIENTOS ÍNTIMOS

(de la Novela "El Origen de un Claro de Luna")

 

Clara y yo nos habíamos hecho muy amigas.

Recuerdo que nos esperábamos todos los días por la mañana para ir juntas al Instituto. Siempre a la misma hora –las ocho- y en el mismo punto de encuentro de la Calle de La Bisbal esquina Varsovia frente a la tocinería de los padres de Isidro.

 

No sé por qué

tenía la impresión de que Isidro y yo éramos parecidos. Tuve poco trato con él porque a los doce años decidió quedarse como aprendiz en la tienda de sus padres. Ambos éramos pelirrojos y más bien rellenitos; de carácter tímido, se nos subía fácilmente la sangre a las mejillas cuando se dirigían directamente a nosotros.

 

Clara tenía dos años más que yo

y sus confidencias me abrían las puerta de un mundo nuevo: el de las chicas de quinto curso. Algunas de sus compañeras ya habían tenido sus primeros escarceos amorosos. Un día me contó que tuvo un pequeño "afaire" con Isidro.

 

Fue durante el verano

en la caseta de baño de la piscina. Isidro se desnudó ante ella y rojo como un tomate no sabía qué hacer. Le acarició profusamente su pene, pero no obtuvo de él ni siquiera una erección. "Era como si no tuviera testículos… Ni siquiera intentó besarme" –se quejaba Clara mientras me lo explicaba.

 

Así fue cómo el único chico

al que yo tenía "acceso" desapareció de mi mundo. Naturalmente por el barrio corrían toda clase de chismes que llegaban a mis oídos porque los mayores creían que yo no me enteraba de nada debido a mi mundo infantil, aunque yo entendía ya lo que oía y… callaba.

 

Recuerdo que Marina,

una vecina del Pasaje dels Garrofers, pese a ser alta delgada y sofisticada en el vestir y en sus peinados, no lograba tener una relación que la condujera al matrimonio; puso un anuncio en La Vanguardia en el que decía que "buscaba hombre serio con fines matrimoniales".

 

Así conoció a Barroso,

hombre alto y corpulento que confundía su lentitud con la elegancia y su parco lenguaje con el carácter reflexivo de muchas personas de la época. Tenía la cabeza desproporcionadamente grande y su ancha frente estaba llena de arrugas horizontales, sus cejas muy pobladas y negras como su cabello lleno de brillantina.

 

Cierto día, pasados los años,

se discutió públicamente con un vecino en una cena en el Mas Guinardó y éste en su enfado echó mano a la cartera y sacó un recorte de periódico en el que constaba el anuncio que puso Marina para casarse. Desde entonces fue el hazmerreir del Barrio.

 

Los estudios se me daban bien

y debido a mi carácter hipofóbico se grababa todo perfectamente en mi memoria. Me encontraba bien en compañía de Clara y buscaba su presencia a todas horas. Ella parecía encontrarse a gusto conmigo pues le gustaba hablar y a mí escuchar.

 

De vez en cuando

me decía que me quería y me besaba. Era un amor, casi puro, en el que parecía que ninguna de las dos exigía nada de la otra. En cierta ocasión me quiso explicar lo que era el orgasmo y con motivo de ello me estuvo acariciando el clítoris en una butaca del cine Montserrat sin resultado alguno aunque sus besos me gustaron mucho. "Aún eres muy joven -me dijo- más adelante te gustará".

 

Con catorce años aún no menstruaba,

mientras que todas las chicas de mi curso ya sabían lo que era eso. A mí no me importaba, pero Clara insistía en que eso no era normal y preparó una entrevista con un primo suyo que era médico.

Fue de esa manera

que me vi desnuda por primera vez con un hombre, Abel –el primo de Clara- y cohibida totalmente. Durante la entrevista me hizo un montón de preguntas acerca de mi sexualidad. Mi total ausencia de emociones sexuales le excitó hasta el punto de preguntarme si quería ver a un hombre desnudo.

 

Yo asentí con la cabeza

simplemente por no oponerme como era normal dado mi carácter maleable. Se desnudó ante mí y me pidió que le tocara los genitales. Yo me negué. Su excitación aumentó hasta el punto de masturbarse, me tomó la mano y me obligó a tocarle el pene. Yo estaba simplemente asustada. Cuando eyaculó en mi mano no fue precisamente una cosa agradable.

 

Se lo expliqué todo a Clara.

Me abrazó y me besó diciéndome: "¡Vaya burro de primo tengo!". El incidente no me pareció especialmente grave, pero sí que me asombró a mí misma la poca excitación que me produjo ver a un hombre desnudo. Por otra parte tuve la impresión de que Abel, hombre casado, tenía más problemas sin resolver que yo.

 

Aquel verano todo fueron fiestas.

Clara me llevaba a bailar con los amigos a sus casas particulares donde los discos no paraban de llenar el aire lleno de humo que me hacía toser y los refrescos se mezclaban con algo de ginebra o ron.

 

Al bailar se apretujaban

los chicos y chicas como jugando a ser mayores. A mí no es que me desagradara colgarme del cuello de algún chico, pero no es que me chiflara precisamente. Prefería la conversación.

 

Encontraba aburridos

a todos aquellos muchachos que se esforzaban por ser originales aunque yo misma ponía voluntad para escuchar sus historias. De ellos sólo los temas estudiantiles –sobre todo de matemáticas- me interesaban, pues eran mayores que yo y con gusto escuchaba sus conocimientos.

 

El mes de septiembre

lo pasamos Clara y yo en Canet de Mar. Nos instalamos en una habitación en una casa de la su tía. No estábamos lejos del mar, pero nos alejábamos del bullicio caminando por la playa en dirección sur. La arena estaba caliente y la sentía como un alivio en mi barriga al tumbarme boca abajo directamente, sin toalla siquiera.

 

Carmen era según Clara,

una "cuarentona simpática" que no paraba de hablar y de quejarse de los hombres repitiendo constantemente que se quedaría soltera para siempre. Yo la encontraba guapísima. Lleva una cinta roja recogiéndole el pelo y mostrando una frente limpia de arrugas y su busto era como el de una diosa.

 

Recuerdo que mientras yo me tostaba la espalda,

contaba como el último pretendiente se desnudó ante ella diciendo: "anda disfruta lo que quieras". A lo que ella respondió que si no tenía algo de más valor que eso ya se podía ir; le abrió la puerta y desapareció. Clara reía, yo sólo escuchaba. Ésa y muchas otras frustraciones las contaba como algo divertido. Tenía otra forma de ver la vida.

 

Por la noche cuchicheábamos Clara y yo

en la oscuridad de nuestra habitación todas aquellas historias de su tía como si quisiéramos memorizarlas con la intención de escribirlas algún día. Yo me sentía tranquila y hasta cierto punto feliz teniendo a Clara junto a mí en la cama contigua. De vez en cuando estiraba mi mano y ella la tomaba cariñosamente como si fuéramos hermanas.

 

Estando tumbadas al sol casi al mediodía

y a punto de marcharnos se sentaron en la arena, junto a nosotras, dos chicos que según ellos nos habían visto varias veces en la playa. Después de cruzar unas cuantas palabras nos invitaron a subir a bordo de dos patines de esos que hay que pedalear para deslizarse sobre el mar.

 

Nada más alejarnos de la playa Clara

y su compañero empezaron a besuquearse. El muchacho que me había tocado en suerte no se atrevía a hacer lo mismo. Yo no quería mostrarme diferente y sorprendentemente para mí misma empecé a besarle. No sentía nada y él temblaba como un flan. Dijo que era de frío. Nos dirigimos a la playa para tomar el sol otra vez en la arena. Aquel chico pareció enmudecer y yo que no era precisamente habladora callé y me concentré en sentir la suave caricia del sol sobre mis hombros.

 

Por la noche Clara y yo cruzamos nuestras sensaciones:

Clara no sintió, al igual que yo, nada especial con aquellos besuqueos, pero mientras a mí me dejaban indiferente a ella le divertía conquistar chicos como si fueran trofeos de caza.

 

Una tarde mientras Clara dormía la siesta

Carmen y yo charlábamos en la terraza y tocamos el tema aquel que empezaba preocuparme: Casi con quince años aún no tenía vello pubial y tampoco en mis axilas surgía nada especial; mis pechos parecían dos incipientes trompetas y nada perturbaba mi bajo vientre. Carmen me dijo que me hiciera una "prueba de cartílago".

 

Me hicieron esa prueba

después del día de la Virgen del Carmen. En efecto, algo en mi sistema endocrino no funcionaba. Pero estuve de suerte: aún tenía cartílago por desarrollar. Me pusieron en tratamiento y en tan sólo seis meses crecí un palmo, mi pubis empezó a poblarse de vello grueso, negro, enroscado y mis pechos comenzaron a desarrollarse acompañados de un dolor parecido al de mis rodillas pero que invitaba a la caricia. Por las mañanas aparecían unas manchitas de sangre en las braguitas que finalmente se convirtieron en una menstruación "normal".

 

                                                                   Johann R. Bach

... cuando tu voz que funde como sacra campana... yo, tenaz como una loca me froto...

Cuando te conocí

 

Cuando te conocí estaba resignada

a instalarme otra vez en la torre inclinada de la Melancolía. Las arañas del tedio, las más grises, en silencio y monótonamente tejían  finos e inmovilizadores hilos.

 

¡Qué distinta la húmeda torre

llena de tu presencia! Tú que en mí todo puedes me alzaste suavemente la sombra como un velo y con tu aliento me lograste rosas en la arena,

 

encendiste llamas

en el mármol de mi cuerpo sobre la cálida alfombra de aquella playa, hiciste todo un lago de cisnes.

 

Yo no sé si mis ojos o mis manos

encendieron la vida en tu rostro; yo hacía una divina labor, sobre la roca creciente del Orgullo.

 

De una vida lejana voló en la mañana

un pétalo vívido entre mil besos. Nubes humanas, rayos sobrehumanos,

todo tu Yo de atlante innato cayó sobre los escasos poros de mi delicada piel.

 

Ahora, todo es diferente:

amanece a mis ojos, en mis manos. Por eso, todo en llamas, yo desato cabellos y alma para tu retrato, -y me abro en flor...-

 

Entonces soberanos

de la sombra y la luz, tus ojos graves dicen grandezas apasionadas al oído

que yo sé y tú sabes…

 

Ahora te dejo desfallecer…

Cuando queda en mis manos una gran mancha lívida y sombría… Y renaces en mi melancolía formado de astros brillantes y lejanos.

 

Ahora, cuando tu voz

que funde como sacra campana en la nota celeste la vibración humana, y tiende su lazo de oro al borde de tus labios,

 

yo, tenaz como una loca

me froto contra el maravilloso nido de vértigo, tu boca. Como dos pétalos de rosa abrochando un abismo.         

              

                                                                 Johann R. Bach

 

4 may 2014

Caminaste por calles colgadas de las acacias, devoraste soles...

NACER ENTRE LAS FLORES

 

Ya sé mi amor

que naciste con flores y gemidos de tu madre; con las primeras luces en los ojos de tu padre.

 

Luego todo fue brotando.

Juegos en el almacén del laboratorio, mezclada con los canarios de oro blando y los gorriones de media tarde.

 

Algún domingo, temprano,

tus ojos se sorprendieron al ver cómo sentadas alrededor de la Caldera, varias vecinas, cargadas de hijos, ayudaban a tu madre a elaborar el jabón:

 

Escaramujo para dulcificar la piel,

romero para aromatizar (elemento de potente efecto organoléptico), tomillo destinado a funciones antisépticas y caléndula como agente cicatrizante.

 

Años más tarde descubriste

que aquella pasta era más que una sencilla amalgama aromática para lavarse las manos.

 

¡No, no! Huesos y cuero de bueyes,

pezuñas, cuernos y pelambre, hervían hasta hacerse una gacha, en aquella caldera.

 

Cualquier cosa servía

para abastecer aquella enorme olla removida entre el elemento graso hasta conseguir aquello que aprendiste en la universidad: lo contrario de la esterificación.

 

Algunos años después

cada cual te explicó cómo era el mundo a su manera; ninguna filosofía te satisfizo:

 

nada podía explicar

los pájaros brillantes, el patio inflamado de nieve a la luz de la luna. Tú los veías al margen de lo que había en el tono de aquellas voces,

 

en los puños que no querían lunas,

ni nieves, ni piedras ardientes.

 

Caminaste por calles

colgadas de las acacias, devoraste soles en los duros que maduraban tu carne para el tiempo en tu vuelo se uniera al de los gorriones.

 

No te quejes mi amor

pues has vivido tal como has nacido: en medio de la ola de las caras y los besos sintiéndote abierta y convulsa, y, aunque con un corazón demasiado grande para este planeta,

 

viva a pesar de todo.

                                                          Johann R. Bach

3 may 2014

me siento lejos, lejos de este planeta azul ...

VIAJE A MARTE

 

Aún con tu balsámico aliento en mi rostro

comienza la asamblea de astronautas candidatos al Proyecto V.M. (Viaje a Marte).

 

Se trata de una película

mil veces más ambiciosa que la del célebre V.L (Viaje a la Luna de Coulbridg).

 

Mientras comienza la exposición

del esquema de la misión leo tu último mail en la pantalla del móvil:

 

"Tus estrellas,

o la frontera de tu viaje prohíben que tus letras y números se acerquen a mí.

 

Tienen celos

del cordón de polvo estelar que nos une en lo real y lo onírico...sienten que los quieres menos y tratan de alejarte de nuestro Edén.


Pero lo que ellos no saben

es que nuestra alma está unida, y por muy trotamundos que te encuentres,

 

nuestros silencios unen nuestros corazones

en la distancia como un imán y escuchan como un eco al decir:

 

tranquilidad mi amor...

estoy aquí junto a ti, pensándote, queriéndote, amándote pese a las redes que me mantienen distante...


No te preocupes mi vida,

volverás y te abrazaré para que el tiempo distante se vaya como el vuelo de un ángel serafín y sientas mi calor a tu lado.


 Aquí estaré, y aquí seguiré fundida a ti".

                                                                                                  Bab >_<

 

Intento concentrarme

en lo que se dice en la sala…

 

"¿A quién debemos enviar

en busca de ese Mundo prometedor? ¿A quién hallar podremos suficiente apto y capaz para llevar a cabo esta arriesgada misión?

 

¿Quién se aventurará

con pies errantes por el oscuro, insondable, infinito abismo, y en la lobreguez hallar sepa su ignota senda;

 

o quién desplegará el vuelo

de las alas infatigables de su transbordador sobre el precipicio como un vulgar Ícaro, sin la ayuda siquiera de un GPS antes de alcanzar ese lejano planeta, ese nuevo Edén sin árboles?"

 

Oyendo esas palabras

me siento lejos, lejos de este planeta azul invadido por una raza nueva, genéticamente manipulada ante la cual hemos de simular como cuando hacemos el amor.

 

Sigo escuchando.

 

¿Qué vigor y qué arte bastar pueden conducirle,

o qué fuerza de evasión, salvo entre los Doce Coros de Ángeles entre los que destacan los densos círculos de Tronos y Potestades tomados de la mano que vigilan el entorno de la rampa de lanzamiento?

 

Será preciso

que él se valga de prudencia suma; y nosotros no deberemos en la elección ser ahora menos cautos;

 

pues en aquél que vayamos a mandar

recaerá todo el peso de la acción y en él se apoya nuestra última esperanza".

 

Digo para mis adentros:

ese tonto sólo puedo ser yo.

 

El Proyecto V.M. será mi última película… Lo juro

 

                                                                 Johann R. Bach

Hay un nuevo signo del Zodíaco...

Amores en otros mares

            

Hola amor

 

Supongo que a estas alturas sabrás

quién es quién en el cielo.

 

Que sabrás trazarme un mapa

de infinitos caminos entre las estrellas para llegar desde mi mar al tuyo, y tejer una escalera trenzada desde la cola de un cometa , hasta tu ventana.


Sabrás también que hay un nuevo signo zodiaco

olvidado por algunos astrónomos y querido por otros que coincide en mi onomástica,

 

con lo cual de doce, pasamos a trece.

 

Sin menospreciar el número de San Antonio,

patrón de los enamorados, o enamoradizos. ¡Sonríe por favor!.


Sabrás mi amor

que te imaginé en tu playa, con los pies descalzos sobre la arena disfrutando del Sol, y que la infinidad de números múltiplos de doce hacen un laberinto de castillos de arena a tu alrededor.

 

Besos

                                                                                        Ana Carenina

 

Hola mi querida Ana

 

Las puertas más dignas de tu nombre

son las que más se recuerdan ("…una escalera trenzada…") cuando se cierran. Son también las más dolorosas hasta cuando deseamos borrarlas de tu pasado.

 

En cada carta que escribes

dejas un puñado de sílabas que olvidar se hace imposible. En ellas resbala y se acumula todo cuanto nace de tu impetuoso deseo.

 

Páginas de tu vida o desván.

 

Años después,

alguien leerá aquellas palabras dictadas por la pasión. Palabras ya limpias, despojadas de impurezas.

 

Pero la mayor alegría llegará

cuando tropiece –el furtivo lector-  con esas frases finales escritas como de milagro (…"te imaginé en tu playa…")

 

por el puro placer de la escritura,

 

esas frases que no dicen nada,

ni quieren decir nada -al lector profano-,  que no se relacionan con nada ni aspiran a ser más de lo que son,

 

que no tienen otro designio

que estar ahí por el puro placer de ser reflejo de una explosión o grito de júbilo de tu ser:

 

sólo un suspiro que cayó sobre el papel.

 

                                                                         Johann R. Bach

2 may 2014

Muchos, sosegados de años en la paz del abrazo... volvemos a confesar al oído

La pureza del número

 

Todos miran o han mirado el cielo;

buscando respuesta a la existencia en la magia de la noche. Desde la antigüedad, gente sencilla, sabios, sacerdotes han observado cómo hay un beso tras cada gota de agua llovida.

 

También llueven ideas

caídas desde las estrellas, conceptos abstractos que viajan encaramados en las monturas de finos haces de luz, nocturnos casi siempre.

 

Doce es el número mágico.

Llovido del cielo invadió todos nuestros campos de trigo, las copas de los árboles, nuestros rudimentos matemáticos y el mágico transcurrir del tiempo.

 

Arriba están la Casas del Cielo.

Los doce signos del zodíaco la Casa de lo Oculto, la doce, Escorpión la Casa de la Muerte.

 

Millones de peregrinos terrícolas

inspeccionan el cielo.

 

Los astros hilan en secreto

sin lanzadera

 

en la oscuridad que se extiende

como el mar hacia el horizonte. Saturno  gira lejos bañado por sus propios anillos y aún inamovible, el que arrastra hacia atrás su carro, El Cangrejo.

 

Signos en el espacio interestelar

que hay que interpretar, que marcan el origen olvidado o el retorno a lo ignoto.

 

Espacio sin senderos,

sin distancias euclidianas por donde camina, cada vez más puro el número.

 

Muchos, sosegados de años

en la paz del abrazo, y en un tardío encuentro casi de despedida, a la vez, culpables e inocentes de lo que hemos sido

 

volvemos a confesar al oído

que en la escuela nos disgustaban los bailes de cifras. No los entendíamos.

 

                                                         Johann R. Bach

 

1 may 2014

El Diablo Supremo hacia la orilla del río Leteo se encaminó...

DESPIDIÉNDOSE DEL CIELO

 

Condenado por su soberbia

Lucifer se dispone a cumplir su sentencia y se asienta en sus nuevos dominios.

 

A la vista de la negra tierra

mezclada con ardiente lava y vapores sulfurosos su rebeldía le impide el arrepentimiento y en su lugar planea venganza eterna.

 

¿Es ésta la región, el suelo, el clima

–dijo el caído ángel- el lugar que permutar debemos por el Cielo; esta oscuridad triste por aquella Celeste luz?

 

¡Adiós, felices campos,

donde mora para siempre la dicha! Yo os saludo horrores. Yo te saludo mundo infernal, y tú, profundo Averno, recibe a tu nuevo señor,

 

aquél cuyo designio

nunca puede alterarse con el lugar y el tiempo.

 

La mente es su propio lugar

y puede hacer en ella un Cielo del Infierno y del Infierno un Cielo.

 

¿Qué importa,

si sigo siendo el mismo, lo que sea y donde esté, solamente inferior a aquél a quién el rayo hizo más grande?

 

Aquí al menos, tendremos libertad;

pues el Altísimo, que por envidia no ha creado aquí, no nos arrojará; podremos, luego, aquí reinar seguros;

 

y en mi opinión reinar vale la pena,

aunque sea en el Infierno: mejor es reinar aquí que servir en el Cielo.

 

Esto es sin duda lo que debió decir

Lucifer ya transformado en Satán a Belcebú señor de las moscas y príncipe de los demonios.

 

Debió ser así

que el Diablo Supremo hacia la orilla del rio Leteo se encaminó; su poderoso escudo llevaba tras de sí, macizo, grande, redondo y de celeste temple.

 

Su amplia circunferencia

colgaba de sus hombros cual luna, cuyo orbe con sus ópticos cristales el artífice toscano de noche observa para descubrir tierras nuevas y montes en su manchado globo.

 

Quería, probablemente, su pasado olvidar…

 

                                                           Johann R. Bach

Necesito llegar a concluir mis siete vidas ...

EL HUNDIMIENTO DE UN BARCO

 

¿Quién puede amarme tanto

como para dar su vida por mí? ¿Alguien se lanzaría en mitad de una tormenta para auxiliarme si me estuviera hundiendo en el mar?

 

Cuando el capitán de la nave huye

como un niño asustado y es el primero en abandonar el barco que zozobra ¿qué esperanza nos queda a los que dependemos de su humanidad?

 

Era muy blanda y fina su sonrisa

mientras platicaba frente a las cámaras de TV con sus dientes de marfil viejo.

 

Sigo soñando

la vida mediterránea como buena, pero aquí en mi mar también suceden cosas parecidas como las que suceden con frecuencia en otros mares.

 

Podría en mi soledad quejarme y llorar

por todas las criaturas que son borradas del planeta simplemente porque hay capitanes a los que les falta el valor de dar la orden, a tiempo,  de abandonar el barco,

 

pero necesito llegar

a concluir mis siete vidas agradeciendo a aquella que me dio lo más dorado…

 

aunque en soledad, sin duda, lloraré,

lloraré por todos aquellos racimos que prematuros no llegaron a la madurez de su sangre y fueron privados de la fiesta de la vendimia.

 

                                                                                Johann R. Bach

Los ojos que se abren y cierran como ojos de cerraduras registran por miles los labios

TOCAR LAS ESTRELLAS CON LA MANO

 

Cuando te hayan dejado sola en casa,

cuando ya ni el reloj con su tic tac pueda molestar tus sueños,

 

¡desnúdate!

 

Extiéndete

con un par de cojines bajo tu cabeza y piensa en mí.

 

Los ojos,

que se abren y cierran como ojos de cerraduras, y nunca olvidan, registran por miles, los labios conectados con sus cerebros como anguilas la bandeja del mundo,

 

los huesos

y sus articulaciones que se preparan y parten para cada truco de la imaginación,

 

los genitales,

el lastre de lo eterno, y el corazón, naturalmente, que se traga la marea y la escupe limpia.

 

Yo, desnudo también,

arrodillado ante tu cara no envidio el alma de ningún dios. Sé que un dios es sólo alma, pero

 

le gustaría que viviera

en un cuerpo para venir aquí abajo para ofrecerte un cántaro de miel como el que te ofrezco yo.

 

Te introduciría dos finos dedos

como los míos entre tus sedosos labios resbalando al compás de la danza del mundo y te rociaría con miel tus mejillas.

 

Pero no. Nada de eso hace un dios.

Al igual que otras criaturas celestiales haraganean el firmamento, sin figura alguna.

 

Sólo desea contemplar los púlsares

midiendo el tiempo o comerse sus imaginarias uñas mientras tú y yo nos deshacemos bebiéndonos nuestros cuerpos.

 

                                                              Johann R. Bach

29 abr 2014

No hallé consuelo en tus palabras

BLUES DE OJOS SIN BRILLO

 

No vi –aquella noche- amor en tus ojos.

Su habitual brillo había desaparecido.

 

No hallé consuelo en tus palabras.

Me repetías hasta la saciedad que yo era un tirano y que mi crueldad merecía los peores castigos.

 

(estribillo)

No hallé ternura en tus palabras.

Te pedí perdón si en algo te había ofendido. No quisiste creer en la sinceridad de mis comentarios.

 

Ahora –después de aquel desastre de amor-

no me tomes el pelo, ¿si tuviera algo de eso llamado futuro, muñeca, te sentirías decepcionada?

 

No te burles de mí

porque te parezca sumiso.

 

Yo podría ser ese hombre arrogante

que simula ir a por ti (y cómo iría muñeca) para enaltecer tu ego.

 

No creas que no comprendo

los engranajes de tu mente y que cuando llores te vaya a seguir el juego (lo sé bien)

 

no puedes querer tirar de alguien

y a la vez apoyarte en mí.

 

No te burles de mí

pues bien sabes que no hallé consuelo en tus palabras ni vi amor en tus ojos.

 

No te burles de mí

pues bien sabes… … …

 

Me he levantado con resaca.

Lo primero que he notado es que ya no estabas a mi lado. Con el molinillo que me regalaste he molido suficiente grano para un doble con whisky.

 

La cama estaba esta noche

aún más fría sin ti. Sabías como excitarme y cómo tu forma de amar me dejaba sin aliento.

 

Se lo contaba todo a un amigo

y por el modo en que rabiaba debió haberlo probado él también. Mi cama vacía me hace sentir triste y de mal humor.

 

(estribillo)

No hallé consuelo en tus palabras.

Te pedí perdón… … …

 

                                                              Johann R. Bach

28 abr 2014

¿DESPUÉS DE TI QUIÉN?

AMOR A RITMO DE BLUES

 

Para responder a tus mails de amor

necesito tenerlos a la vista y al mismo tiempo lanzar todas esas sílabas a los cuatro vientos.

 

PALABRAS DE PATRICIA

 

"Me encantas ....

lo sabes y no paro de decirlo . Ni se te ocurra desaparecer de mi vida sin darme una explicación".


Me dolería y mucho....

te lo he dicho alguna vez : ¿que pasaría si soy yo la que desaparece antes?


Te diré que esas estrellas

que brillan sobre ti cuando dormitas en tu sobre , son pedacitos de mi ser que velan tus bellos sueños.


Me gustaría seguirte

como un fantasma que te posee noche tras noche, día tras día . Sin dar descanso a darte un respiro.>_<

 

Tu poema "Blues de despedida" es precioso. Pero no soy capaz de leerlo sin que me broten lágrimas. >_<

                                                                                  PATRICIA

 

BLUES DE RESPUESTA

 

Después de ti, ¿quién

podría abastecer el cielo de azul de mi mar con nubes que me trajeran noticias del tuyo?

 

Respóndeme crudamente:

¿Después de ti a quién podría amar?

 

(estribillo)
Después de ti, ¿por qué

debería perder el tiempo intentándolo?(bis)


Porque…  ¿quién más podría cualificadamente
ocupar tu lugar? Dime: ¿Después de ti, quién?


Abre tu mano,

mientras cae sobre ella la lluvia;

 

imagina sobre ella la mía

mientras te prometo que nunca dejaré de buscar en los cielos tus ojos,

 

porque si no te hubiera conocido no lo haría.


Podía estar buscando durante años
pues  nadie más que tú podía transformar mis lágrimas en risa.

 

¿Después de ti quién?

 

(estribillo)

Después de ti… ¿por qué debería…

 

                                                                    Johann R. Bach

27 abr 2014

Sí tú piensas en mí... allí estaré vendimiando para ti el cielo novicio

BLUES DE DESPEDIDA

 

A punto de partir

para otra de las siete vidas que El Destino me ha asignado, déjame decirte que eres lo mejor que he tenido en ésta.

 

No estés triste por mi corto futuro.

 

Mientras tú me recuerdes,

tan sólo estaré ausente y seguiré en silencio cuidando tus paisajes, estaré entre las caléndulas en primavera,

 

entre el cólquico en otoño,

entre la ventisca de fina lluvia en invierno, entre las ondas del trigo jugando con el aire y sus arrugas en verano.

 

Si tú piensas en mí,

allí estaré contigo. No besaré tu boca, ni rozaré tu falda. Apenas un suspiro quebrará la quietud

 

cuando escuches mi voz

que en silencio te llama.

 

No te quiero engañar:

En algunos momentos mi mente me traiciona y siento aquel tercer vacío que me hace vislumbrar mis últimos momentos a plena conciencia de que

 

este no es ni más profundo

ni más oscuro que aquellos que pronto voy a dejar tras de mí.

 

Me consuela creer

que voy a continuar viviendo entre las líneas de las cartas que te escribí.

 

Si tú piensas en mí,

allí estaré contigo. Como el canto de la paloma torcaz cuando se avecina el chaparrón allí estaré vendimiando para ti el cielo novicio.

 

Mientras tú me recuerdes,

tan sólo estaré ausente y seguiré en silencio cuidando tus paisajes, estaré entre las caléndulas … … …

 

                                                                         Johann R. Bach