18 abr 2014

Algún poeta dijo que los tres temas de la poesía en Ecuador: Las Galápagos, la selva tropical y sus cumbres nevadas

ECUADOR. PAIS DE LUZ

 

Ecuador país donde compiten los árboles

de maderas finas -el laurel rosa, el cedro y la caoba- con otras aromáticas plantas características -la caña brava, el árbol del pan, el achiote, el palo balsa, el guarumo, la zarzaparrilla y las vainillas fina y ordinaria (Vainilla planifolia).

 

 

Puede que en Ecuador no todo sea poesía.

Pero la reflexión sobre ella es como las raicillas del enebro y las margaritas que crecen en los campos sin importarles si nos gusta o no su presencia.

 

Algún poeta dijo,

intentando simplificar ese universo abigarrado de cosas objeto de la poesía, que los tres temas sobre los cuales pivota la poesía de Ecuador son:

 

el paisaje amable de Las Isla Galápagos,

el amor en las selvas húmedas tropicales y

la reflexión ante las cumbres nevadas.

 

Hay que pensar, según ese esquema,

dónde poner las sensaciones sobre la anatomía y fisiología en el interior de cada uno de sus habitantes.

 

Respecto a lo que ocurre bajo el enrojecimiento

en los cielos ecuatorianos hay dudas de si es adecuado interpretarlo como meras descripciones paisajísticas exentas de humillaciones y odios.

 

Y donde los sagrados bosques

ponen los dedos -como otra heroicidad- también se puede considerar como una geografía con puntos geodésicos, valles, ríos y con preciosas diaclasas dispuestas para el placer de la contemplación.

 

A veces –en Cuenca o Guayaquil-

una sola letra o un número como el de la puerta de la casa de la infancia podría tener un significado geográfico de reconocimiento de las coordenadas donde poderse refugiar de las torrenciales lluvias.

 

Un cuadro en un rincón

de una habitación puede jugar el papel del amigo que sabe escuchar sin reprender por las reprobables acciones y acompañar, con su silencio en la penumbra, tus sueños.

 

Sus colores pueden alegrar

a tu espíritu en momentos de tristeza y doblar con ello las primaveras del corazón y animar a perseverar en los buenos augurios para un país inundado por la luz.

 

La pared misma

donde podría estar ubicado ese cuadro, con su ingenuidad colgada con un rústico clavo, puede vibrar y reproducir sonidos que lleguen a ser interpretados como la música que surge de sus sienes y alcanzar las de una humanidad global.

 

Un antiguo cuadro

también puede en un museo de Quito o de Cuenca ser una luz original que, con una gama de cuatro mil frecuencias diferentes, se abre paso a través de su marco,

 

inundando de colores todo un país

y con su simbología recordar que el mundo de la infancia, también en esas latitudes estuvo siempre presente, tanto en la vida cotidiana, como en el sentir popular.

 

La filosofía es –según dijeron algunos sabios-,

una concepción del mundo y desde luego en Ecuador hay una serie de artificios que han alejado a muchos de sus habitantes de la vida tropical, pero la materia prima, la base de los sentimientos siempre es la vida concebida entre sus paisajes, sus pájaros y sus tortugas.

 

Cuando se escribe algo sobre el Ecuador,

hay que dejarlo reposar algunas horas o días, incluso semanas o meses, luego releerlo para saber si aquello que se ha escrito hace pensar; y, si esa segunda o tercera lectura te sorprende es que lo poético del país es una realidad.

 

Entonces se pueden mirar sus realidades

a través del teodolito de su cultura, someterlo a un ajuste fino colimando sus ángulos; y, finalmente, archivarlas en una de las carpetas rojas dispuesta a hacerla viajar por todos los mares;

 

Siempre disponible

como coadyuvante de los sueños de aquellos a los que aman ese maravilloso país.

 

¡Oh Ecuador de noches iguales al día!

 

Sé que me llamas

a los claros de tus sagrados bosques junto a rocas de oro y pájaros de colores, pero aún no he encontrado el hilo de Ariadna que me conduzca a la salida de este laberinto.

 

Sé que me llamas

para conducirme junto al dios Sol desde el ámbito en que la claridad es un diamante, pero aún no puedo oírte desde la sangre.

 

¡Oh Ecuador de días iguales a la noche!

 

No ignoro

que me llamas a la verdad sobre tu espacio ciego de crisol, pero me cuesta oírte desde el carbón.

 

Camino y no veo mi propia sombra

ni cómo mi sangre forma un rio; la luz de las estrellas se me muestra confusa entre tantos negros nubarrones, los mismos que me obligaron a abandonar el país.

 

Aquí, lejos de tu paraíso,

se viven muchas noches en las que sin luna sólo veo piedras, no la idea en que la eternidad podría abrirse ante mí y limitar mi pena y que todo lo que te imita es pura conminación de la intención.

 

¡Oh Ecuador país de noches con luz!

 

Sí, sí. Oigo tu llamada

a despedirme del Monasterio, a abandonar el sendero de su rosada bruma en el que he vivido con luz inexistente y que tantas veces soñé con ello.

 

Sí, sí. Oigo tu llamada

a abandonar la confusión que me aproxima al tormento rojo, entre lamentos roncos y reflejos, pasión de soledad desolada.

 

Sí. Bendigo tu paciente llamada

desde las puertas abiertas ardiendo que me abres al otro lado de los muros de los mares.

 

No tardaré en regresar.

Entretanto ¡oh noche! Dale recuerdos a Lorena

 

                                                            Johann R. Bach

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Les magranes símbol de fertilitat Intel·lectual: Una barreja subliminal del color groc i vermell

Pronto habrá tantos pasaportes como barrios

SELLOS DE CORREOS DE ALTO VALOR

 

Hace ya algún tiempo,

cuando las cosas se parecían bastante a las de ahora en el que los vascos han lanzado una campaña para editar Documentos de identidad de Euskal Herria

 

había gente que pegaba un sello de Franco

en el DNI para reírse de los gendarmes franceses que no atiban a saber si aquello era una broma o una protesta.

 

Eran tiempos en los que corría

una leyenda más que un chiste:

 

Un señor muy bajito,

disimuladamente, a pie, cruzaba la frontera y le gustaba que le dijeran "ALTO".

 

Con cara sonriente

se giraba y respondía: ¿Es a mí?

 

Al enseñar su pasaporte,

los gendarmes le decían que aquel rudimentario documento era falso, a lo que él replicaba que cómo iba a ser falso si lo había hecho él mismo.

 

Pronto circularán

tantos pasaportes, DNIs, tarjetas de crédito, sellos de correos, tarjetas de la Seguridad Social, carnets de colegios profesionales… falsos como en ciertos países que se lo han tomado como un deporte.

 

                                                              Johann R. Bach

¡Ah! ¡Ese listón de los ochenta y cuatro! Tan duro de pasar, pero que suerte haber llegado entero.

           MÚLTIPLOS  DE  SIETE

 

Siete años tardaste en aprender

a hacer el lazo de los zapatos heredados de tu hermano. Los cordones ya desgastados por el uso resbalaban fácilmente sobre los calcetines y su forma de ocho horizontal crecía y crecía como el espacio.

 

Hasta los catorce no te fue necesario

dibujar ese signo y otros sobre un cuaderno de hojas con fondo cuadriculado llenas de ecuaciones de segundo grado. En esos momentos crecías y crecías como las hojas de un guisante germinando.

 

Las chapucillas con cilindros

y cónicas y las reflexiones sobre los péndulos de compensación para medir exactamente el transcurrir de los minutos, formaban parte de una sed inextinguible de conocimientos. Tu imaginación despertaba a impulsos de intensidad irregular, pero imparable.  

 

A los veintiuno descubriste la noche

y la Banda de Moebius que completó tu colección de figuras construidas con delicada papiroflexia. Empezaste a frotarte las manos porque las piezas del puzle de la vida empezaban a encajar.

 

Entretanto el amor llamaba

a tu ventana como la zarpa del helor de un crudo invierno. A partir de rombos, triángulos y pirámides construiste un jardín inteligente a falta de un diamantino edén en el que hasta los insectos pudieran acudir al festín de la miel.  

 

A los veintiocho te atreviste

a decir tímidamente para tus adentros: ¡Eureka!. Creíste haber encontrado la piedra filosofal, pero no querías parecer ridículo y no comentabas públicamente las locuras filosóficas que se te ocurrían;

 

las otras, las de la especie,

ya no estabas a tiempo de ocultarlas: ya te habías convertido en padre y habías inventado la palabra ser –palabra dura e incolora.

 

A los treinta y cinco sólo

los cambios de domicilio te salvaban de la hoguera que los vecinos preparaban pacientemente.

 

No les gustaba tu forma

de apartar las hojas cálidas con manos vivas y cómo pisoteabas las estampas que ellos consideraban sagradas.

 

Los viajes

y el perfeccionamiento de varios idiomas a la vez te ocupaban horas y horas. Te cultivaste como si fueras a vivir toda la vida. Aún te costaba romper a llorar y diluir en tus propias lágrimas el espacio y al igual que el tiempo, no detendrías tu enloquecida carrera.

 

A los cuarenta y dos años

no viste amor en sus ojos. Empezaste a sentir aquella lluvia de reproches sobre tus hombros como la humedad de la niebla. Tus versos, tus besos, tu sueldo eran insuficientes.

 

La atracción newtoniana

ya no funcionaba como cuando erais unos perfectos desconocidos. Tuviste que tomar la decisión de ganar dinero como la imitación de un proceso que conduce al suicidio.

 

Tus cabellos te iban abandonando,

eran cada vez menos abundantes en la cabeza mientras el vello brotaba en todos los poros de tu pecho. La sensibilidad de tu piel quería evitar el vacío a tu alrededor que era cada vez más fuerte.

 

En esos años

ya no confiabas en tus cinco sentidos: el mundo podría quedar reducido al tamaño de una avellana mientras que pequeños planetas cegados por su propia sangre podrían crecer y dar paso al nacimiento de un sol.

 

A los cuarenta y nueve el exilio

te salvó el pellejo, la modestia volvió a tu corazón, empezaste la larga travesía del ecuador de tu vida y a saber lo que querías. El listón quedó fijado en los ochenta y cuatro por los cálculos de Quetelet.

 

A los cincuenta y seis comprendiste

a tu padre y a tus hijos; supiste de sus limitaciones y los reconociste como seres humanos que sufrieron lo suyo.

 

Y en cuanto a tu madre

pensaste que ella nunca cambió:

 

esperó siempre vuestro regreso

vestida con su blusa blanca moteada de lunares azules y sus ojos grises en el umbral de todas las puertas, con la sonrisa haciendo juego con las perlas de su collar.

 

Comenzaste a recordar

que le gustaba el café, la tranquilidad y las películas de Humphrey Bogart; y, como si los estuvieras viendo, sus movimientos de cabeza desaprobando tus primeros versos.

 

A los sesenta y tres escribías

sin parar con la locura del que cree que no va tener tiempo suficiente en los veintiún años restantes para amar y al mismo tiempo explicar cómo la primera parte de tu vida te pareció huérfana de caricias.

 

A los setenta… ¡Por fin la luz!

A partir de átomos, puntos de coordenadas que se doblan en los espacios, cabelleras de cometas que se peinan una vez cada setenta y cinco años, púlsares que presumen de medir el tiempo,…

 

puedes construir la infinitud

y entregarte de lleno al amor y erigir puertos y cabañas rodeadas de naranjos y viñas, de frágil duración, lugares donde el tomar el café entre sonrisas amables permite ver la vida desde un ángulo desconocido.

 

A los setenta y siete te pudiste

permitir el lujo de renunciar a la fama y concentrarte en escribir, durante los siguientes siete últimos años –que no es poco-, todo aquello que los demás no pudieron o no quisieron ver.

 

Sobre una tabla con siete cuerdas

depositaste tus lagrimitas ya disecadas y con tu rígido puño de rebelión y temblorosa caligrafía sobre papel inmaculado en una noche fría estuviste escribiendo

 

tu amarillo y ridículo testamento ológrafo.

Secreto, aún sin fecha, pero con la rúbrica extendida al margen de cada hoja, lo guardaste en un cajón de la cocina. Abogados y jueces se desvivirán por desentrañar su validez. ¡La voluntad sobre todo! (la Willenstheorie de Descartes). ¡Faltaría más!

 

¡Ah! ¡Ese listón de los ochenta y cuatro!

Tan duro de pasar, pero qué suerte haber llegado entero.

                                                               Johann R. Bach

COMENTARIO(Leo P. Hermes)

 

Tres ciclos del cuarto múltiplo de siete determinan en nuestra vida, por orden, lo dulce, lo salado y lo amargo. Lo prohibido es el factor común a todos ellos.

 

El cuarto múltiplo de siete o ciclo de la luna

se compone de veintiocho ciclos circadianos o de veinticuatro horas -la noche y  el día-

 

El ciclo de las semanas,

de siete días, corresponde a cada fase de la luna. El Universo nos mete todo en paquetitos (clústers), con cintas de colores (los siete del Arco Iris) donde se ha grabado en cada una de ellas música con siete tonos (las notas musicales).

 

Y por último

los tres ciclos del cuarto múltiplo de siete componen una resultante de doce ciclos de siete años –en total ochenta y cuatro años- debido a que el número mágico es el de las constelaciones (el doce).

 

Así los dioses nos conceden

una vida corporal, de libertad erótica, por absurdo que parezca. Las semillas cosechadas, almacenadas en la infancia estallan con las primeras gotas de lluvia y concluyen hasta que se seca la última fruta.
 
                                                                      Johann R. Bach

17 abr 2014

Más allá del atardecer, en nuestro rincón preferido todo vive en luz

DIAS Y ATARDECERES

 

Hacía tan sólo unos días

que había dejado libre mi cama en el hospital y no me acostumbraba a mi nuevo hogar:

 

me había quedado muy delgado y

cualquier exceso en la alimentación me producía náuseas y me despertaba muy temprano, antes del amanecer.

 

Mis ojos veían

cómo la oscuridad desplegaba su color, azul oscuro a través del cristal; ni una nube que hiciera la noche más apagada,

 

ni una luna con su mácula deslumbrada;

 

sino sólo una estrella aquí y allá,

un nítido punto de fuego glacial, suspendido infinitamente lejos como burla de nuestra vida y muerte y de todo nuestro minúsculo deseo.

 

Luego, en aquel momento,

con los primeros hilos de luz, un nuevo y pálido día comenzaba a despuntar y la insondable noche se iba.

 

Sórdido, tacaño y menudo

volvía a ver el mundo de la luz,

 

sólo con los velos

de algo de neblina que caía sorda, abrigándolo todo para esconder su dolor y fealdad.

 

Sentí

cómo aquellos amaneceres de mezquindad brillaban en mis ojos, como cuando –imagino- el resplandor y la claridad del nuevo mundo despertó al primer hombre.

 

Pues la luz que muestra las cosas acurrucadas

de esta encorsetada tierra, ahora brilla también en tu cara y me devuelve toda su apreciada belleza en un nuevo milagro del renacer.

 

Ahora soy feliz,

sabedor de que sólo un ganglio calcificado en mi pulmón recuerda momentos difíciles, de que

 

el tiempo veloz es nuestro amigo,

y de que nuestro amor brilla apasionadamente, aunque, como todo acabe hecho cenizas.

 

Durante el día,

los espacios infinitos de la noche se contraen y en tus ojos abiertos veo la noche nacer del día, en la eternidad del tiempo.

 

Más allá del atardecer,

en nuestro rincón preferido todo vive en la luz, que alegremente centellea en las combadas tazas de té o en los tiesos pliegues de la cretona de las cortinas evocando su propia blancura.

 

Amenazan sombras,

negras y abultadas, sobre las paredes, donde cuelgan vivos cuadros impresionistas de colores de maravillas que atraen no tanto el sentido de la vista como el del tacto…

 

Labios, mejillas, dedos…

Latidos que buscan el crepúsculo.

                                                                         Johann R. Bach

El peligro nos priva de toda melancolía... y el tiempo nos mantiene unidos

OPORTUNIDADES PARA EL ENTUSIASMO

 

En el segundo

en que me mostraste tu sonrisa, mi corazón tuvo el cielo entero para recibir calor, alegría… ilusión.

 

Fue medianoche constelada en mis poemas,

supe que la angustia dormía, desapareció la duda entre la imprecación del suplicio y el magnífico amor,

 

comprendí que ya no nos bastaba

el optimismo de las filosofías.

 

El brillo en tus ojos

corroboraba el primer rayo como una dulce medicina, balsámica, que cumplía puntualmente su promesa.

 

El peligro nos priva

ahora de toda melancolía, hablamos sin mirarnos y el tiempo nos mantiene unidos:

 

la muerte aún nos evita,

la vida sigue ofreciéndonos

oportunidades para el entusiasmo.

 

                                                                 Johann R. Bach

16 abr 2014

Jo sabia que les passes de Carles oscil·laven ossudes ...

2. ELS HOMES DE LA MEVA VIDA (Carles)

      

Daurats es vinclaven els gira-sols

sobre la tanca del jardí,  perquè ja era estiu.

 

Quina meravella sentir el zel de  les abelles

confós amb el propi sota el fullatge verd de noguera, arrecerats dels temporals de pas!

 

Platejada floria també la rosella.

Amb una senzilla admiració s'enduia en càpsula verda els nostres somnis nocturns i estel·lars. Ah! Que silenciosa era la casa quan ell s'hi endinsà en l'obscuritat.

 

Purpúries maduraven les prunes

als arbres i el jardiner movia les seves mans dures cremades d'anys. Quins bells signes hirsuts al sol radiant!

 

Però el silenci s'endinsava en la tarda,

l'ombra de Carles dins el cercle adolorit dels seus s'espessia com la mel darrera i ressonava cristal·lí al seu pas sobre l'herba del jardí ran de bosc.

 

Buida de nens- la seva preocupació principal-

la casa semblava que es fes vella. Callats es reunien aquells entorn de la taula de la casa veïna i  amb mans de cera hi partien el pa, amb olor de sang, tot pensant a refusar l'amor de la madrastra.

 

Anit, els ulls petris

de la germana -la meva cunyada-  fitaven els meus quan, durant el sopar, semblava que em culpés de la seva bogeria i intentava inocular al front del seu germà la primacia dels seus drets sobre la casa; i

 

entre les sofertes mans de sa mare,

semblava que els aliments es petrifiquessin. Com els corruptes, amb llengua de plata, van fer callar l' infern! Com, comparats amb els components d'aquella família, els àngels caiguts estaven posseïts per una infinita bondat i feien tots rotllana al voltant de Carles!

 

Després d'aquella nit

en què va sonar la pluja que refrescava els camps, en l'espinosa pregonesa del bosc, Hermes, tot seguint els solcs grocs enmig del blat, va arribar puntual a la cita, i amb el silenci suau del brancatge, va dur la pau a Carles.

 

Jo sabia que les passes de Carles

oscil·laven ossudes- acompanyat per Hermes en el seu camí capa a l' Inframon- sobre serpents endormiscades al marge del bosc, i que l'orella sempre segueix el crit delirant del voltor, i,

 

abans d'apuntar el dia,

la meva figura va desaparèixer d'aquell estrany paisatge familiar com si llisqués sobre un mirall trencat. Tan sols un record vague del sexe oral clavat a la pell em mostra en els somnis, de tant en tant, el rostre lunar de Carles.
 
                                                     Johann R. Bach

 

Passats els anys ja és hora que el mon sàpiga que (Kant) va descubrir l'origen del sistema solar

POEMES PER AL CREPUSCLE

          A MANERA D'INTRODUCCIÓ

Sobre el fons groc es llegeix la inscripció "Winners have a sixtsense": els guanyadors tenen un sisè sentit"

 

De Berlín a Kaliningrad

 

Oh nit!

 

Mentre espero l'avió llegeixo,

com a enginyós joc de paraules "Els guanyadors tenen un sisè sentit ,

 

però tots necessitem

una espatlla amiga, un animal de companyia o un llibre que ens ajudi a comprendre'ns a nosaltres mateixos.

 

Fa molt

que sabem que som fràgils. Cal cercar suports com ho fan les veus en un cor.

 

RERE LES PASSES DE KANT:

 

Oh nit!

 

Et voldria comprendre com a Kant.

Professor de Königsberg- avui  Kaliningrad- proposava la idea que estudiar conjuntament la natura i l'espai exterior en la seva primerenca Història General de la Natura i Teoria del Cel.

 

Un entre els molts amics

que l'animaven a perseverar en els seus estudis sobre aquest immens llençol de llumenetes que apareix damunt nostre al crepuscle fou Friedrich Hölderlin.

 

Li demostrà la seva amistat

I li va sintetitzar tot el seu suport filosòfic i literari amb dos versos curts:

 

Qui construí les muntanyes

i marcà les senderes dels rius?

Hölderlin

 

Oh nit!

 

Saps que entre els teus amics

hi ha algunes persones meravelloses que, a milers, duen flors a la seva tomba.

 

Al cementiri de Kaliningrad

el 1991 es va recuperar la seva figura per al món i un dels seus pensaments més poètics i   un dels seus pensaments més poètics en escriure's sobre la seva tomba els mots següents:

 

"Dues coses m'omplen la ment

amb un sempre renovat i acrescut embadaliment i admiració que no decauen per molt que hi reflexioni: el firmament estrellat damunt meu i la llei moral dintre meu".

 

Veus autoritzades li havien demanat

que trenqués el seu llarg silenci, ja que sense ell –deien- no es perdia un filòsof: es perdia el món.

 

Oh nit!

 

Ara algunes persones

guardem els seus mots en un pendrive de connexió USB a punt de ser llegit penjat amb una cinta al coll:

 

"Qualsevol canvi em fa aprensiu,

encara que m'ofereixi la millor promesa de millorar el meu estat, i estic convençut, per aquest instint natural meu, que he de parar compte si desitjo que els fils que les Parques teixeixen tan fins i dèbils siguin teixits amb una certa longitud en el meu cas".

 

"El meu agraïment sincer

als meus amics i admiradors que pensen tan bonhomiosament de mi  fins a comprometre's amb el meu benestar, però així mateix demano, de la manera més humil, protecció en el meu actual estat davant qualsevol alteració".

 

Oh nit!

 

Passats els anys

ja és hora que el món sàpiga que va descobrir l'origen del planeta terra i del sistema solar a partir d'una massa que, havent madurat prou, girava, en forma de puro, sobre el seu eix central perpendicular.

 

Laplace li va donar la raó

amb els seus càlculs sobre la quantitat de moviment dels planetes i nosaltres també la hi donem perquè gràcies a ell podem mirar en el nostre interior i, aixecant el cap, llegir el Codi de l' Obscuritat i les seves ombres blanques.

                                                               Johann R. Bach

 

*(1) Parca. En la mitologia grega, cadascuna de les tres deïtats germanes amb figura de velles de les quals una filava, una altra debanava i  l'altra tallava el fil de la vida de cada persona.

Ya no tengo fuerza como la del joven poeta para transformar con indiferencia la derrota en victoria

DEJADME EN ESTA PLAYA

 

Dejadme en esta pequeña playa,

alejaos de mí, que paciente y sin boca me consumo en la espera;

 

dejadme en esta playa

en la que a sus pies nací, pero me habéis perdido; mis encendidos pensamientos necesitaron en exceso un estado propio;

 

Mi tesoro naufragó contra vuestras rocas.

 

Dejad mi saco de huesos

en esta pequeña playa, pues lo que más hace sufrir al poeta en sus relaciones con el mundo es la falta de justicia interna.

 

El cristal-cloaca de Calibán1

detrás del cual los ojos todopoderosos y sensibles de Ariel se irritan.

 

La playa de frías arenas

asilo para la única ascua suave, no me ha nombrado nunca, no me ha de devolver nunca.

 

Abandonadme a mi suerte,

que paciente y sin boca me consumo en la espera; la amapola de la pasión es de hierro en mi mano.

 

En el estupor del aire

donde se abren mis avenidas, el tiempo podará poco a poco mi rostro como un caballo eterno, en la amarga labor.

 

Ya no tengo fuerza

como la del joven poeta ampurdanés para trasformar con indiferencia la derrota en victoria,

 

la victoria en derrota,

emperador ingénuo a quien solamente preocupaba los amores escritos en el libro del cielo.

 

                                                            
       
Johann R. Bach

 

1.        Calibán es un salvaje primitivo (siguiendo la trama de Shakespeare), esclavizado por el protagonista, Próspero, y representa los aspectos más materiales e instintivos del ser humano, frente al otro sirviente de Próspero, Ariel, que representa lo elevado y lo espiritual.

PARA MEJORAR LA SALUD

 TUS MEDICINAS

 

CONSEJO: No comer pescado ni lácteos. La leche desnatada engorda y produce diabetes.
Evitar los azúcares de la fruta y de las harinas refinadas (hidratos de carbono).
Tomar cada día una gota de vinagre diluida en un vaso de agua (es un gran preventivo de muchas enfermedades.
 
                          Johann R. Bach