16 abr 2014

Todas sabíamos que estaba separado -no existía aún el divorcio-

EL PROFESOR DE GEOGRAFÍA

 

A principios de los años sesenta

Marta Guillamon amaba a los hombres que le enseñaban, pues a través de su amor aprendía también su vocabulario.

 

Durante el cuarto curso

estuvo enamorada de su profesor de geografía. El amor era para ella un puente, una especie de ósmosis por la que sus conocimientos sapientísimos podrían pasar a su cerebro.

 

Sí, sí. En aquellos años

los hombres tenían un vocabulario distinto de las mujeres, un léxico secreto que no se utilizaba en presencia de las chicas y Marta estaba dispuesta a aprender aquel lenguaje. Así pensaba comprender cómo pensaban los hombres.

 

Pero aquel maldito profesor de geografía

no le hacía el más ligero caso: soltaba escuetos conceptos sobre la importancia de la orografía a la hora de construir carreteras y comunicar los pueblos por ferrocarril.

 

Se llamaba Costa Herzog

y todas coincidían en que era el profe más interesante de la facultad. El origen de su apellidos indicaba la procedencia de sus progenitores: el padre era un notario procedente de Balaguer (Lleida) y el lugar de nacimiento de la madre era La Carolina (Jaén).

 

Cada vez que se le presentaba la ocasión

el brillante profesor de geografía explicaba a sus alumnos la curiosidad de los apellidos de su madre Carmen. En efecto su segundo apellido era Wittimper de origen evidentemente germánico.

 

Los apellidos de su madre

le servían para explicar la adaptación de las poblaciones humanas al lugar en que vivían. En efecto, hubo un tiempo en que muchos alemanes fueron a trabajar a las minas de la zona de La Carolina, Linares … y sus descendientes llevaban sus apellidos, pero no el idioma alemán.

 

Aunque andaluces, sus apellidos alemanes

recuerdan la llegada de extranjeros a Sierra Morena y su instalación en núcleos cercanos a La Carolina. No forman guetos ni zonas diferenciadas y su disolución dentro de la población andaluza ha sido absoluta.

 

Esas historias creaban alrededor del profesor

una aureola de misterio que el psicoanálisis de Freud en boga no podía explicar.

 

Todas sabíamos que estaba separado

–no existía aún el divorcio- y que tenía una suerte de amante catedrática de geografía de un Instituto de Barcelona. Todo aquello hacía que el amor de Marta y sus amigas por el profe fuera exclusivamente platónico.

 

Fue en aquel curso cuando Marta escribió

el sucinto corolario sobre los hombres:

 

"Para conocer a los hombres

no tuve que acostarme con todos ellos. Como no me bastó con mirar a mi alrededor, observar a los compañeros de mis amigas y escuchar lo que de ellos decían ellas,

 

tuve que leer El Quijote,

el Código civil y el Código Penal. Y aun así tuve que grabar en mi ADN la mayoría de las guarradas de los dioses de El Olimpo".

 

                                                              Johann R. Bach

De nuevo canta el ruiseñor ardiente dentro de los bosques de los sueños adormecidos

PUEDO DECIRTE POR EJEMPLO…

 

No me preguntes, amor,

el porqué de mis desvelos pues cada vez me es más difícil responderte con otra pregunta. Podría decirte, por ejemplo: ¿Hace mucho que no te digo que eres una mujer maravillosa?

 

O ¿crees que el silencio

al que me obligan tus labios no es el mismo de siempre? ése que en la noche sólo permite el latido de la sangre y el dulzor de regaliz de la saliva.

 

A veces sólo puedo decirte

que levantes tu mirada para que puedas observar ese suave llorar de las estrellas.

 

Sé que no desconoces, ciertamente,

el ardiente misterio de unas alas describiendo círculos sobre el azur en calma, el fluir del torrente buscando el mar después de la lluvia o el beato respiro cuando el aire flota.

 

no me preguntes, amor,

como en un repetitivo ritual,por qué te quiero, si te tengo dentro de mí y no sabría ya verte como a ti, porque respiras dentro de mi respirar, si de mis sueños eres el único e inmortal sueño vivo.

 

Has regresado y eso es lo que importa…

De nuevo los amaneceres tienen temblores de íntimo misterio y se abren los días como una rosa escogida por los dioses.

 

De nuevo canta el ruiseñor ardiente

dentro de los bosques de los sueños adormecidos. De nuevo puedo decirte, por ejemplo: mira como tiritan los astros a lo lejos.

                                                           Johann R. Bach

 

15 abr 2014

Dime si me equivoco cuando te digo que tienes dinamita dentro de ti

PASIÓN EN GOOGLE, EN PÚBLICO

 

MAIL A UNA ESCRITORA DESESPERANZADA

 

Nadie me lee. Me pregunto por qué.

Unos le echan la culpa a la crisis y quizá tengan razón porque yo siempre he estado en crisis.

 

No me quejo porque nadie

me haya recibido con los brazos abiertos ni porque los bancos no quisieron jamás darme un crédito con garantía hipotecaria.

 

Quise ser como todos. Fracasé.

No tuve más remedio que escribir para no volverme loco. Durante muchos años, es cierto, sentí desafección -la palabra más educada que sale de la punta de mi bolígrafo- y mi alma sólo se alimentaba de libros que cogía entre los que un sabio aburrido lanzaba.

 

Al principio escribía pequeñas anécdotas

que, a modo de requiebro o chiste, llamaban a la risa, después la cosa se puso seria cuando oí decir que sólo a los pobres les daba por ser poetas.

 

Me llamaban pobre poeta

cuando en realidad yo nunca fui pobre.

 

Lo puse por escrito:

yo no era ni pobre ni agresivo.

 

A medida que iba escribiendo

las chicas se apartaban de mí por lo de pobre porque muchísimas mujeres le tienen pánico a la pobreza. Yo les decía: ¡soy rico! Sí sí soy rico y ellas huían despavoridas nada más empezar a explicarles mis bienes:

 

Tengo dos manos llenas de dedos,

unos pies delicados como la porcelana y unos pétalos deseando formar pareja con los tuyos, tengo una cabeza desprovista de dolores, unas pestañas que me sirven para peinar la lluvia y un corazón dispuesto a entregarse.

 

Ellas respondían

que además de pobre estaba loco. Aunque eso no me enfadaba, sí me entristecía. Nunca comprendí cómo una bebida hecha de una planta llamada zarzaparrilla podía ser la chispa de la vida.

 

Claro que el catecismo tampoco lo entendía

y no pasaba nada.

 

Después de más de cincuenta años

parece que la cosa ha cambiado para algunos (entre los que me cuento yo) porque poco a poco nos fueron buscando porque sabíamos escribir sin faltas de ortografía: periódicos, bibliotecas, editoriales solicitaban nuestros servicios como correctores.

 

Nos pagaban a tanto la hora,

es decir en negro, sin vacaciones, sin pagas extras, sin seguridad social, etc. etc. Viví durante unos cuantos años en el auténtico paraíso.

 

Hasta llegaron a enviarme al "extranjero"

como corresponsal. Aquello era la leche: además de los gastos pagados aprendía otro idioma.

 

Nadie me lee. No me quejo.

 

Tú, que eres una persona

que intenta comprenderme –seguramente porque me necesitas- insistes en preguntarme ¿de qué vivo? ¿Por qué rechazo las ayudas sociales si nadie lee mis poemas?

 

Cansado de argumentar

me sube a la cara un calor que no es enfado, es una mezcla de rabia e incomprensión y

 

mis venas en las sienes

toman el tamaño de mi dedo meñique. De mis fauces secas de vino sale entonces el monólogo que subiré al Blog en Google:

 

Aunque sólo una persona

como tú,mi amor, me leyera, me daría por satisfecho, dando por válida toda mi actividad de años. He escrito varias novelas de contenidos profundos que no las lee más que alguna persona despistada.

 

A veces las releo yo mismo

y no siento la necesidad de cambiar un ápice lo que escribí. No importa que te lean muchos o pocos.

 

Quizá sea aún demasiado pronto.

Quién sabe si las cosas serán diferentes dentro de cincuenta años.

 

No eres de los que rectifican –me dices-

y no es así del todo:

 

Estoy dispuesto a rectificar lo que sea

si con ello deshago un entuerto. Pero -insisto- eres tú mi amor una mujer maravillosa, y realmente eres como una Diosa del Amor. Cualquier hombre podría ser feliz a tu lado.

 

No sé nada de ti.

Sólo puedo juzgar por la única foto que has colgado en tu Blog, pero apuesto a que no te fueron bien las matemáticas en el bachillerato.

 

Por lo que leo en tu sonrisa

me aventuro a decir que eres una persona que necesita hacer las cosas por sí misma y te cabreas cuando no te salen bien, porque en cada cosa que haces te pones a prueba a ti misma.

 

Me atrevo a decir que cuando te salen mal

no es porque no puedas hacerlas bien, es porque te precipitas debido a ese carácter explosivo que tienes.

 

Aparentemente eres una persona tranquila

que no pierde los nervios, pero basta que te pongan una fecha, una hora para el vuelo, un día preciso para un examen, etc. para que prepares las cosas con una semana de antelación porque no soportas las prisas de último momento.

 

Tienes un conflicto con el tiempo.

Tu agenda siempre está apretada y crees que no te dará tiempo de hacerlo todo.

 

Eres así mi amor.

Pero al mismo leo en tus mails que eres dulce como tú sola, agradecida hasta el delirio y, permíteme decirte que lo mejor de tu vida aún está por llegar. La fertilidad intelectual de tu pecho aún no ha salido; la otra la de la maternidad se acabó, es una etapa superada. No estuvo mal el tener tres hijos.

 

Dime que me equivoco,

dime que no deseas que tus escritos triunfen, que tus lectores te deseen incluso sexualmente, dime que me equivoco cuando sospecho que sale fuego de tus labios,

 

dime que me equivoco

cuando tus ganas de vivir pueden romper el cielo y tus manos apretarse hasta arrugar las nubes.

 

Dime mi amor, que me equivoco

al creer que sientes la pasión de la rebeldía de tu segunda juventud, la mejor. Dime si me equivoco cuando te digo que tienes dinamita dentro de ti, que tu pasión está punto de estallar junto a tu risa.

 

Dímelo. Dime que estoy equivocado

y corregiré mi apreciación de que eres una de las más dulces diosas del amor.

 

                                                            Johann R. Bach

L'arbre creix i es llança envers el cel impulsat por una potencia inextingible

MONÒLEG DE PALMIRA (IV)             

 

"...Tot i que des del batxillerat

jo havia llegit la poesia amb la certesa que era una manera d'escriure diferent de totes i que no es podia usar com la prosa de les novel·les o la dels llibres d'estudi

 

(tot i que tenia una imprecisa afinitat amb els resos religiosos), em penso que la meva primera noció concreta de la poesia en tant que activitat sobirana i sense relació amb l'experiència immediata va ser quan vaig topar amb Rilke.

 

Els poemes de Rilke em van impressionar,

però més encara la convicció immediata que aquells versos, tot i tenir l'origen de vegades a partir d'una traducció dels clàssics grecs, tenien una força superior a qualsevol poeta viu dels que jo llegia aleshores.

 

Llavors em preguntava

¿ Com podia algú emocionar-se, o cavil·lar sobre el nostre destí, a partir de les paraules que fa mil·lennis havia concebut l'estrany habitant d'un lloc remot poblat per gent que s'alimentava de formatge de cabra, olives negres i figues i l'economia del qual, per dir-ne d'alguna manera, se sostenia amb les incursions pirates que emprenien durant l'estiu per l' Egeu?

 

Com podia continuar sent actual Sòfocles?

 

En realitat la pregunta estava mal plantejada.

No era actual Sòfocles sinó atemporal, o millor encara, ahistòric. La poesia és allò que s'escapa de la història. Més enllà d'allò immediat hi ha allò profund del poema, allò poètic, és a dir, la matèria primera de la poesia, allò de què tracta.

 

Arribat en aquest punt em podríeu preguntar, doncs, de què tracten els poemes?

 

Jo diria que la poesia

és sempre un homenatge i que si el poema no és un cant, doncs no és un poema. Totes sabeu què se sent quan  les nostres veus s'eleven cap al cel com el vol dels ocells. Doncs en llegir un poema s'ha de sentir aquest mateix cant.

 

Recordo que les monges

de la meva joventut em passejaven per les classes de les nenes grans per exhibir-me com una exòtica futura poetessa quan en realitat

 

jo l'únic que feia era llegir versos en veu alta,

però allò em permetia passejar la mirada per entremig d'aquelles avorrides col·legiales.

 

I de tant en tant descobria entre elles

uns ulls vius que es clavaven en els meus i que em produïen una estranya i agradable sensació al ventre.

 

Emocionada,

desviava la mirada de la seva per evitar els ulls d'una nena i tot alternant la vista entre els versos i la finestra veia un enorme castanyer en flor.

 

Jo hauria jurat

que havia vist realment aquesta imatge en guaitar per la finestra,  però amb el temps i a mesura que anava llegint poesia em va sorgir en un moment donat la idea que allò fou

 

una imatge virtual d'un significat evident

que el castanyer era un símbol fàl·lic (el sexe masculí desitjat per mi amb força en aquells moments).

 

L'arbre creix

i es llença envers el cel impulsat per una potència inextingible,

explota en el florir i en el fructificar, dansa a la llum del sol com un ballarí colossal.

 

És com un vers final que completa el cant:

La música que balla l'arbre és la potència del "bios", la música de la vida terrestre. El castanyer és la dansa de la vida,

 

nosaltres som música vivent.
 
                                                        Johann R. Bach
 
Nota. Si no desitges rebre mes correus respon a aquest amb la paraula BAIXA.
 
Mes escrits de Johann R. Bach en el Blog: homeo-psycho.blogspot.com

 

 

 

 

Parlaven de poesía...

L'ENTREACTE (III)

 

Sota una dolça música de jazz,

estàvem totes ajagudes a terra tot parlant unes amb altres.

 

Tot just eren les tres de la matinada

i ningú no feia ni el mínim gest de retirar. Estàvem tan bé que volíem aturar el temps, evitar un final.

 

Vaig anar al lavabo i em vaig arreglar una mica;

en tornar les vaig trobar totes assegudes fent rotllana i escoltant el que deia Palmira.

 

Ignorava de què anava el tema,

però no em volia perdre allò a cap preu. Em vaig asseure darrere l'esquena d'Anaís i em vaig disposar a escoltar com les altres.

 

Parlaven de poesia...
                                                                 Johann R. Bach

 

 

14 abr 2014

Dejad mi saco de huesos en esta pequeña playa...

CONVERTIR LA DERROTA EN VICTORIA

 

Dejadme en esta pequeña playa,

alejaos de mí, que paciente y sin boca me consumo en la espera;

 

dejadme en esta playa

en la que a sus pies nací, pero me habéis perdido; mis encendidos pensamientos necesitaron en exceso un estado propio;

 

Mi tesoro naufragó contra vuestras rocas.

 

Dejad mi saco de huesos

en esta pequeña playa, pues lo que más hace sufrir al poeta en sus relaciones con el mundo es la falta de justicia interna.

 

El cristal-cloaca de Calibán1

detrás del cual los ojos todopoderosos y sensibles de Ariel se irritan.

 

La playa de frías arenas

asilo para la única ascua suave, no me ha nombrado nunca, no me ha de devolver nunca.

 

Abandonadme a mi suerte,

que paciente y sin boca me consumo en la espera; la amapola de la pasión es de hierro en mi mano.

 

En el estupor del aire

donde se abren mis avenidas, el tiempo podará poco a poco mi rostro como un caballo eterno, en la amarga labor.

 

Ya no tengo fuerza

como la del joven poeta ampurdanés para trasformar con indiferencia la derrota en victoria,

 

la victoria en derrota,

emperador ingénuo a quien solamente preocupaba los amores escritos en el libro del cielo.

 

                                                                                  Johann R. Bach

 

1.        Calibán es un salvaje primitivo (siguiendo la trama de Shakespeare), esclavizado por el protagonista, Próspero, y representa los aspectos más materiales e instintivos del ser humano, frente al otro sirviente de Próspero, Ariel, que representa lo elevado y lo espiritual.

Aquesta nit no hi haurà dolor, ni solitud, només es permetrà alegría en alló que escoltes

L’ AUREA HA FET UN POEMA (II)

    

La música que sents

en aquest menjador sobre aquesta taula de mescles amb les nostres veus de fons i els mobles del qual hem enretirat perquè no es perdi el nostre eco, no té lloc en un pentagrama, no és filla d’altaveus ni d’antics fiblons de llum.

 

Darrere els acords

i d’aquesta veu teva que serpenteja no hi ha modestos fusibles ni subtils circuits sense cable, no n’hi palpita cap.

 

El teu disc ple de confusions

ja fa temps que es va aturar, tot i que n’escoltes algun residu malgrat tot, a soles amb la teva vida, amb la remor de fons de la teva respiració.

 

La música que sura avui aquí,

es desprèn d’aquest cor que s’ha anat configurant sota els teus esforços, sona perquè la fas sonar, perquè és teva.

 

La toca el cor

amb lenta mà, la teva sang memoriosa embastant oblit, el teu cos com en un “solo” i el teu desig indòcil.

 

Com un amic endormiscat al teu llit,

aquesta nit t’acompanya, es deixa acariciar, ofereix el contrapunt amarat de vi, al ritme encandilat dels teus ulls i dels teus ossos.

 

No saps res

i res no has de témer estant entre amics; aquesta nit  ni tan sols l’excés de vi et pot fer mal. La llum ataronjada del carrer saluda suaument el teu aniversari, el teu perfil inquiet on la sang canta i balla sense vergonya, gairebé somnàmbula, amb els ulls vermells que no enganyen.

 

És aquesta música

la que has desitjat i construït; que no s’atura, flueix amb el temps com si desitgés de prolongar-lo, com si el cant mateix cancel·lés la certesa del final, el cap inevitable a què totes ens aferrem.

 

Aquesta nit no hi haurà dolor

ni solitud, només es permetrà alegria en allò que escoltes. Darrere dels acords i de les veus companyes aquí presents hi ha la teva sang que persisteix, la teva sang que no se’n vol anar amb la música a una altra banda.

 

                                                                 Johann R. Bach

Totes hem col·laborat en la redacció d'aquest petit discurs

              L’APOLOGIA DE SIMONE (I)   

 

No sé si les feministes poden,

com a tal grup, lluitar per destruir tota virtut i tot ideal, tot somni, tota infància..., però basta que una feminista com la Simone encengui una espurna de vida perquè el seu feminisme sigui un tresor per a mi.

 

Al capdavall,

 aquesta manera de pensar, aquest altruisme femení, és el que m’ha permès entrar en un cor de veus que m’han agombolat i m’han donat l’oportunitat d’una vida espiritual que m’omple de satisfaccions.

 

Tant me fa quantes dones

dins d’un grup feminista puguin ser d’una manera o altra; allò que m’interessa realment és la qualitat de Simone, que en definitiva es tracta d’una persona entregada l’humanisme de la qual es troba fora de tot dubte raonable o no, així com la seva fidelitat davant les veus amigues és la millor garantia de la bondat del seu cor.

 

No rebutjaré les seves idees,

no m’hi giraré d’esquena tot i que de vegades es fa pesada, salta d’un tema a un altre i s’emborratxa amb les seves pròpies paraules. No donaré ni el més ínfim argument en contra a les seves adversàries.

 

Em dol de veure

com alguns grups de feministes utilitzen conceptes purament masculins i hi juguen tot destruint tot bri de reconciliació.

 

Em dol de veure

com tantes i tantes dones no reneguen de la violència que durant milers d’anys la condició femenina ha rebutjat. Per a mi és inconcebible que  una noia es faci soldat, precisament en uns moments en què semblava que els homes es negaven a guerrejar.

 

Em nego a callar

en tots aquells llocs on creixen el desordre, la duresa, la falsedat i l’absència de sensibilitat. Per això entenc que moltes dones prefereixin refugiar-se en la pura bondat humana, que no té cap grup; en els llibres i en els somnis, en la música, lluny de tota col·lectivitat.

 

I potser alguns esperits excèntrics,

aïllats del món, em comprenguin com la Simone i llavors hauré trobat un altre tresor.

 

Ja sé, Simone,

que en un principi, de nena, quan senties més amb la intuïció en carn viva que no pas amb els llibres i els arguments bonics, les religioses que vas conèixer et van semblar superficials, encarcarades i insensibles, sense poesia, sense fluïdesa, sense espontaneïtat, sense sinceritat, sense vida.

 

Totes les aquí presents sabem,

pel que tu mateixa ens has mostrat amb el teu afecte, que aquelles monges, que mancaven d’aquella delicada vitalitat que caracteritza les persones altruistes,

 

sense aquell vent insurrecte

que traspassa fins als pulmons, sense aquella disposició per sentir fins al fons de l’ànima enmig de la vida i sense aferrar-se a res, sense aquella capacitat de despullar-se davant d’un mateix, completament lliurat a l’interior, sense aquell sentir subtil, discret, fràgil, no van poder endormiscar la teva ànima.

 

Vas voler veure en l’extrem contrari

un conjunt de revolucionàries compromeses amb els seus ideals fins a les mamelles, somiadores que glatien per transformar el món i fer-lo simplement habitable, sers ingenus i sensibles, valeroses de cor.

 

I, encantada davant tal idea,

hi vas participar i et vas oposar a les religioses, a qui consideraves hieràtiques estàtues quadrades incapaces de sentir de ple, de somiar més enllà d’un conjunt de regles matemàtiques i estatistes, de llançar-se als abismes a la cerca de la música humana, de fluir lliures i de lliurar-se a ulls clucs als sentiments espirituals.

 

Tanmateix, vas acabar

decebuda d’elles, odiant-les, molt trista

 

Cap d’aquelles “revolucionàries”

comprenia la teva forma d’estimar ni els teus somnis, se’n burlaven, de tot allò bell, de tot allò noble, de tot allò virtuós, de tot allò màgic que hi ha en les teves fantasies.

 

En elles tot era destructiu

tan dur, tan xaró, tan vulgar, tan gris, tan anti-contes de fades.

 

T’espantava el seu món,

et feia pànic aquest món caòtic, turbulent, grosser, de persones esparracades, mal vestides, per a qui les drogues eren una cosa normal i el sexe pel sexe allò més “cool”, i també els acudits sense suc ni bruc, així com una música malforjada i estrepitosa que no t’omplia gens el cor.

 

Vas advertir violència

en les imatges que els atreien i de què s’envoltaven, imatges que semblaven comunes i corrents a altres perquè és allò que acostuma a fer la gent de la nostra societat -és una de les raons per les quals no veus tv-.

 

Vas llegir uns quants llibres

de religió, et vas submergir momentàniament en aquest món, però això no et va dur més que a un apropament més estret amb l’alcohol...

 

Vas creure que el final

del recorregut, la solució a totes les teves inquietuds es trobava en uns quants llibres de mitologia, plens de paraules poètiques i de sentit. T’hi vas obsessionar.

 

Vas voler ser monja de claustre.

I jo em sento orgullosa d’haver influït en tu- amb l’ajuda de totes vosaltres- prou per treure’t aquesta idea del cap.

 

Totes les que som aquí

ens sentim orgulloses del teu amor, del teu feminisme i de tenir la teva veu en el Cor.

 

Totes hem col·laborat

en la redacció d’aquest petit discurs que només pretén demostrar-te el nostre amor i que opinem que no s’ho val de perdre el temps parlant de Déu i de la Bíblia, que allò que importa són els gestos de tendresa quotidians.

 

Sense res més a dir-te, et desitgem un feliç aniversari.

 

                                                                                          EL COR